SOCIEDAD
El pueblo de Navarra en riesgo de despoblación que estrenará su vino en una gran feria nacional
La bodega, ubicada en Eslava, estará presente en la Barcelona Wine Week
Bodega Eslava estará presente en la próxima edición de Barcelona Wine Week con un expositor propio (P8C237) dentro del espacio de la D.O. Navarra. La cita se ha convertido en un escaparate clave para dar visibilidad a un proyecto vitivinícola singular, nacido desde la escala local y profundamente vinculado a su territorio.
En Barcelona, la bodega presentará sus vinos más reconocidos junto a las nuevas añadas, reflejo de la evolución de un trabajo centrado en la Garnacha de la Baja Montaña navarra. La propuesta se apoya en una forma de entender el vino ligada al paisaje, al origen y a las personas que lo cultivan.
Bodega Eslava es hoy la expresión de un pueblo vitivinícola que, a través de su cooperativa, reúne a 14 productores comprometidos con la preservación de sus viñas y de su identidad. Su participación en la Barcelona Wine Week supone el estreno del proyecto en esta feria internacional, con vinos de carácter y personalidad de territorio.
La bodega se ubica en un municipio en riesgo extremo de despoblación, desde el que se impulsa una iniciativa de cooperación local promovida por el ayuntamiento. Se trata del proyecto Territorio Eslava, cuyo objetivo es activar el desarrollo rural, reforzar el arraigo y hacer frente a la despoblación.
En este contexto, el vino se concibe como una herramienta real de dinamización económica, cultural y social, capaz de generar oportunidades y proyección exterior desde un entorno rural de la Baja Montaña navarra. Este relato territorial se ve reforzado por el patrimonio histórico de la zona, con el yacimiento romano de Santa Criz como uno de sus principales referentes.
Uno de los ejes que definen a Bodega Eslava y que tendrá especial protagonismo en Barcelona es su apuesta por la viticultura regenerativa basada en microbiología autóctona. La bodega participa en un proyecto de innovación que sustituye tratamientos químicos por microorganismos aislados del propio entorno, procedentes del suelo, la hoja y la uva.
Los resultados, ya contrastados en campo, muestran un excelente estado sanitario de las bayas, ausencia de residuos fitosanitarios y un equilibrio agronómico comparable al manejo convencional. Este enfoque se traslada también a la bodega, con elaboraciones respetuosas que refuerzan la identidad del territorio.
La vinificación se apoya en el uso de levaduras autóctonas seleccionadas y en procesos orientados a preservar la frescura, la estructura y el carácter único de la Garnacha de montaña, uno de los sellos distintivos del proyecto.