NAVARRA
Las familias del colegio de Navarra que Chivite visitó en febrero acampan de noche y denuncian abandono de Gimeno
La Apyma del colegio público Lokiz de Ancín reclama ahora mejoras en el profesorado, en el comedor y en el transporte escolar.
Las familias de un pequeño colegio público de Navarra han decidido pasar la noche dentro de sus instalaciones para denunciar lo que consideran un abandono por parte del Departamento de Educación del Gobierno de María Chivite, dirigido por el consejero Carlos Gimeno. La protesta se ha organizado en Ancín, una localidad de unos 350 habitantes de Tierra Estella, donde padres, alumnos y vecinos han querido dar un paso más en sus reivindicaciones.
La movilización ha tenido lugar este martes 27 de octubre en el colegio público Lokiz de Ancín, un centro rural que estrenó nuevas instalaciones el pasado mes de abril. La Asociación de Padres y Madres (Apyma) ha impulsado esta acampada nocturna para exigir soluciones a los problemas que, según denuncia, afectan al funcionamiento diario de la escuela.
La protesta resulta especialmente llamativa porque la presidenta de Navarra, María Chivite, visitó personalmente este mismo colegio el pasado mes de febrero, cuando las obras del nuevo edificio estaban prácticamente terminadas. Durante aquella visita, el Gobierno foral defendió su apuesta por las escuelas rurales como herramienta fundamental para combatir la despoblación.
Sin embargo, apenas unos meses después, las familias han denunciado que la realidad educativa del centro está muy lejos de los discursos institucionales. "La escuela rural no necesita eslóganes de campaña electoral. La escuela rural necesita certezas, servicios y decisiones tomadas de forma conjunta», han señalado desde la Apyma en un comunicado remitido a los medios de comunicación.
Los padres han explicado que la decisión de pasar la noche en el colegio responde a la falta de soluciones a una serie de problemas que vienen denunciando desde hace tiempo. Entre ellos, destacan la inestabilidad del profesorado, la calidad del comedor escolar y las deficiencias del transporte de los alumnos.
Una de sus principales reclamaciones se refiere al cumplimiento de la normativa sobre las plazas docentes de difícil provisión. Según denuncian, esta regulación no se está respetando y, como consecuencia, la mayoría de los profesores cambia cada curso. Esta situación, advierten, dificulta la continuidad de los proyectos educativos y la estabilidad que necesitan los niños de las escuelas rurales.
También exigen que el comedor escolar ofrezca un servicio de calidad y apueste por los productos de proximidad. Consideran especialmente importante esta reivindicación en una zona rural que cuenta con producción agroalimentaria propia.
Otra de las críticas se dirige a la organización de la jornada escolar. Las familias reclaman que se cumpla el horario de permanencia en el centro y denuncian que cada año termina condicionado por las decisiones de la unión temporal de empresas encargada del transporte escolar.
Precisamente, el transporte ha sido uno de los detonantes de las últimas movilizaciones. La Apyma ha recordado que el pasado viernes protagonizó un plante ante el servicio de autobús para exigir explicaciones sobre un accidente que, según su comunicado, sufrió una de las líneas escolares.
Las familias aseguran que todavía no han recibido las explicaciones que solicitaron sobre aquel incidente. "Necesitamos además que las rutas de transporte escolar sean dignas, lógicas y seguras", han reclamado.
La protesta de Ancín también pretende llamar la atención sobre la importancia que tienen estos pequeños centros educativos para garantizar el futuro de los pueblos navarros.
La Apyma considera que las escuelas rurales desempeñan un papel esencial para atraer y mantener a familias jóvenes en las localidades más pequeñas. Por eso, reclama que el Departamento de Educación establezca mecanismos específicos para escuchar sus necesidades y adoptar decisiones de manera conjunta.
«Si la escuela no responde a las necesidades de los pueblos de la zona y sus habitantes, las posibilidades de fijar población disminuyen», han advertido.
La protesta llega después de una inversión millonaria del Gobierno de Navarra en el nuevo colegio de Ancín. Las instalaciones han supuesto un desembolso de más de 2,65 millones de euros y sustituyen al antiguo edificio, que presentaba importantes problemas de espacio y accesibilidad.
El nuevo centro dispone de 940 metros cuadrados construidos, aulas de Infantil y Primaria, gimnasio, comedor y otros espacios destinados a la actividad educativa. Durante la visita de Chivite en febrero, el Ejecutivo destacó la importancia del proyecto para garantizar el futuro de la escuela rural.
De hecho, como ya informó Navarra.com en febrero, el colegio había experimentado un importante crecimiento de alumnado, pasando de 25 escolares en el curso 2019-2020 a 43 en el curso 2025-2026.
Ahora, las familias sostienen que la construcción de un edificio nuevo no resulta suficiente si no va acompañada de los recursos humanos y los servicios necesarios para ofrecer una educación de calidad.
Con su encierro nocturno, la comunidad educativa ha querido trasladar un mensaje directo al Gobierno de Chivite y al consejero Gimeno: la apuesta por la escuela rural debe demostrarse con hechos y no limitarse a las visitas institucionales y los discursos contra la despoblación.
Las familias consideran que las políticas contra la despoblación deben ir acompañadas de servicios educativos estables y adaptados a la realidad de cada territorio. Desde la Apyma insisten en que resulta imprescindible crear un marco de participación que permita escuchar a las escuelas rurales y conocer directamente sus necesidades.
«Creemos que mientras que el entorno rural y sus escuelas no se doten de herramientas específicas para ofrecer un servicio de calidad no se estará apostando por un futuro real para nuestros pueblos y valles», han advertido.
«Nosotras seguimos en lucha, y seguiremos hasta conseguir una salida digna para nuestra escuela», han concluido desde la Apyma. La movilización ha terminado convirtiéndose en una reivindicación que va más allá del propio colegio Lokiz. Las familias defienden que garantizar una educación rural de calidad es una condición indispensable para mantener vivos los pequeños pueblos y valles de Navarra.