• lunes, 04 de mayo de 2026
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SOCIEDAD

La encuesta de convivencia encargada por Asiron revela que el 41% vincula inmigración con una menor seguridad

El diagnóstico impulsado por el Consistorio también señala que el 71% valora bien la convivencia, aunque el 88% percibe crispación política.

Joseba Asiron, alcalde de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Joseba Asiron, alcalde de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado este lunes un diagnóstico sobre la convivencia en la ciudad que deja un dato especialmente llamativo: el 41% de la ciudadanía asocia la llegada de personas de otros países con una menor seguridad. El estudio ha sido impulsado por el Consistorio gobernado por Joseba Asiron (EH Bildu) y servirá como base para elaborar el primer Plan Municipal de Convivencia.

El informe ha sido dado a conocer por el propio alcalde, Joseba Asiron, junto a los concejales delegados y portavoces de los grupos que forman el equipo de gobierno: Garbiñe Bueno Zabalza, de EH Bildu; Mikel Armendáriz Barnechea, de Geroa Bai; y Txema Mauleón Echeverría, de Contigo-Zurekin.

El diagnóstico recoge una fotografía de la convivencia en Pamplona, con datos sobre migración, diversidad, memoria, civismo, participación ciudadana, redes sociales y crispación política. Y, aunque el documento concluye que la ciudad mantiene una convivencia razonablemente positiva, también advierte de tensiones que pueden erosionar ese clima social a medio plazo.

Uno de los aspectos más destacados aparece en el apartado relativo a la inmigración y la diversidad. El informe señala que el 41% de la población asocia la llegada de personas de otros países con una menor seguridad. 

El propio estudio apunta que el 53% de la ciudadanía considera que las personas migrantes o refugiadas son el colectivo más expuesto a la discriminación en Pamplona. Además, el racismo o la xenofobia se sitúan como la principal problemática que afecta a la convivencia para el 39% de la población.

El informe plantea así una paradoja evidente: una parte importante de la ciudadanía identifica a las personas migrantes como un colectivo vulnerable y expuesto a discriminación, pero otra parte significativa vincula la llegada de personas de otros países con una menor seguridad.

El diagnóstico sostiene que la gestión de la diversidad y la convivencia intercultural deberán ser un eje estratégico de presente y de futuro. Para ello, propone combinar medidas de educación, sensibilización, mediación comunitaria y trabajo de barrio con políticas estructurales de inclusión, igualdad de derechos y cohesión social.

El estudio también deja otra contradicción relevante en la percepción de la convivencia en la ciudad. El 71% de la ciudadanía califica la convivencia actual en Pamplona como buena o muy buena. Sin embargo, el 88% percibe un alto nivel de crispación en el debate político y el 91% cree que el enfrentamiento político es cada vez mayor.

Esa diferencia entre la convivencia cotidiana y el clima político es uno de los puntos centrales del diagnóstico. Según los datos presentados, el 59% de las personas encuestadas afirma que en sus relaciones personales y en su entorno diario no percibe realmente esa crispación política. Pese a ello, más de la mitad de la población, el 52%, evita hablar de política.

El documento interpreta esta situación como una discordancia entre el ámbito personal y el ámbito público. Es decir, Pamplona aparece como una ciudad en la que la convivencia vecinal funciona mejor de lo que transmite el debate político, pero donde la polarización sí condiciona la forma en la que muchas personas se expresan o evitan determinados temas.

Entre los aspectos más positivos del diagnóstico, el 40% de la ciudadanía destaca la convivencia vecinal en los barrios. Otro 36% valora el uso de espacios comunitarios y la participación en actividades culturales, mientras que un 27% señala el respeto a la diversidad como uno de los elementos favorables de la vida en la ciudad.

En el lado de las demandas, el estudio recoge que el 32% de la población pide mejorar los servicios públicos y que el 29% considera necesario priorizar la intervención en los barrios. El diagnóstico identifica también tensiones recurrentes vinculadas al ruido, el ocio, las fiestas, las molestias vecinales, la turistificación, la vivienda y la densidad de usos en determinados espacios.

El Ayuntamiento de Pamplona ha defendido que el futuro plan deberá servir para reforzar los mecanismos que sostienen la convivencia ante esas tensiones emergentes. Según ha señalado Asiron, el plan deberá configurarse como una herramienta preventiva y de fortalecimiento democrático.

El respaldo ciudadano al futuro documento es amplio, según la encuesta. El 82% de la ciudadanía considera importante que Pamplona cuente con un Plan Municipal de Convivencia, mientras que solo un 3% no lo ve necesario. El diagnóstico será ahora la base principal para su elaboración.

El trabajo presentado por el Ayuntamiento se ha realizado a partir de una encuesta a 828 personas. También ha incluido aportaciones de grupos políticos municipales, del tejido social y asociativo, del Gobierno de Navarra, de entidades vinculadas a la memoria histórica y reciente, y del análisis de distintas fuentes documentales. UPN y PP declinaron participar en el proceso.

El diagnóstico ha contado con asistencia técnica de la Fundación Baketik y de CIES Análisis de Mercado y Opinión. El presupuesto total ha ascendido a 35.695 euros, IVA incluido: 18.150 euros para la encuesta y 17.545 euros para el diagnóstico.

Otro de los ámbitos más sensibles del futuro plan será el de la memoria histórica y reciente vinculada a violencias de motivación política. El informe señala que el 70% de la ciudadanía considera prioritario incorporar medidas específicas de reconocimiento y memoria de las víctimas de ETA y de otras violencias políticas.

El papel de las redes sociales aparece también como uno de los factores de riesgo para la convivencia. El 75% de la población considera que el uso que se hace de las redes sociales empeora la convivencia, mientras que el 80% califica la violencia verbal que se genera en esos espacios como un problema grave que trasciende al mundo físico.

El informe concluye que Pamplona cuenta con numerosos planes, recursos y servicios que ya inciden en la convivencia, pero que funcionan de forma dispersa. Por eso, el diagnóstico señala que el principal reto no es crear nuevas políticas, sino ordenar, coordinar y dar coherencia a lo que ya existe.

El futuro Plan Municipal de Convivencia tendrá 12 ejes estratégicos de trabajo. Entre ellos figuran diseñar el plan como marco transversal, consolidar una hoja de ruta realista, reforzar la participación, priorizar la intervención comunitaria en barrios, abordar la desigualdad y la exclusión, desarrollar una estrategia contra los discursos de odio y discriminación, e incorporar la memoria y las víctimas desde un enfoque de derechos humanos.

La idea del Ayuntamiento es lanzar esta misma semana invitaciones a varias empresas para asumir la redacción del plan mediante un contrato menor de hasta 15.000 euros. La adjudicación se prevé para junio y la entrega del documento definitivo para mediados de noviembre, con el objetivo de incluir las partidas necesarias en el debate presupuestario y comenzar su desarrollo en 2027.

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