Los Reyes Magos en Pamplona han vuelto a desatar este lunes, 5 de enero, una tarde de ilusión en la ciudad, con cientos de familias aguardando su llegada en el entorno del Portal de Francia. El frío ha apretado, pero no ha logrado frenar la expectación de los más pequeños.
Con bufandas y gorros, Pamplona se ha ido llenando de miradas impacientes desde primera hora de la tarde. Muchos niños han repetido la misma pregunta una y otra vez: cuándo aparecerían Melchor, Gaspar y Baltasar.
La emoción ha subido cuando se ha escuchado el tradicional diálogo desde la muralla, justo antes de que entrara el cortejo. El guardián ha lanzado sus preguntas y, al otro lado, el heraldo ha pedido permiso para acceder a la ciudad.
Según se ha explicado ante el público, los Reyes llegaban desde Oriente tras adorar al niño Jesús y con el encargo de repartir regalos e ilusión a los niños de Pamplona. La misión, ha insistido el heraldo, era cumplir con lo que los pequeños habían pedido en sus cartas.
Con el permiso concedido, el puente levadizo ha bajado entre aplausos, música y vítores. A caballo, en camello y también a pie, sus majestades han iniciado la entrada a Pamplona desde el Portal de Francia, saludando a ambos lados del recorrido.
En el camino no han faltado niños subidos a hombros para no perder detalle, con las mejillas enrojecidas por el frío y la vista fija en los Reyes. La llegada de los Reyes Magos en Pamplona ha vuelto a reunir a pequeños y mayores en una de las tradiciones más esperadas del año.
Miles de personas han acompañado al cortejo por las calles del Carmen, Navarrería y Mercaderes, hasta llegar al Ayuntamiento. Allí, la corporación municipal ha recibido a Melchor, Gaspar y Baltasar al final del trayecto.
Entre los asistentes, Santiago ha contado que ha esperado desde las 14.00 horas, mientras que Patricia ha explicado que ella y su hijo Juan han guardado sitio desde las 13.45. Ambos han coincidido en que la espera ha merecido la pena.
Desde el balcón de la Casa Consistorial, los Reyes se han dirigido a los niños, protagonistas indiscutibles de la tarde. Melchor ha hablado del viaje “en velocidad de crucero de camello”, Gaspar ha asegurado que la magia llegará a todas las casas y Baltasar, tras saludar con un “kaixo”, ha afirmado que han traído regalos para todos los niños de la ciudad y felicidad “para los niños de todo el mundo”.
Dentro del cortejo, Carlos Guzmán, uno de los guardias reales, ha destacado el orgullo de participar en una noche “al servicio de los Reyes y de la gente de Pamplona”. Ha recordado que es una cita que cada año reúne a miles de personas.
Tras esta llegada, los niños de Pamplona se han preparado ya para la cabalgata de Reyes, que recorrerá distintos puntos de la ciudad hasta terminar en la calle Olite. Y la vista está puesta también en lo que viene: el próximo año, la cabalgata coincidirá con el centenario de la llegada de los Reyes a Pamplona, una efeméride que promete una edición aún más especial.