Las papeleras autocompactantes han llegado a Pamplona con una prueba piloto de tres unidades que funcionan con energía solar y miden en tiempo real cuánto se han llenado. El Ayuntamiento las ha colocado ya en puntos céntricos para comprobar su rendimiento y su utilidad en la limpieza viaria.
Cada una tiene una capacidad de 180 litros y un diseño en forma de prisma de unos 1,20 metros de altura. Incluye una trampilla que se ha podido accionar con el pie o de forma manual, además de un depósito específico para colillas.
La diferencia está dentro: estas papeleras autocompactantes incorporan un mecanismo que ha compactado los residuos gracias a la energía que captan con su placa superior. Con ello, se ha buscado aumentar la capacidad real de recogida y reducir la frecuencia de vaciado.
Además, el sistema ha contado con sensores que han monitorizado el nivel de llenado y han enviado alertas cuando el recipiente ha alcanzado el 75% de su capacidad. El aviso ha llegado a los operarios mediante una aplicación móvil, lo que ha permitido planificar rutas y recogidas con más eficiencia.
El Ayuntamiento ha vinculado esta experiencia a dos ejes de “Marca Pamplona”: la sostenibilidad y la apuesta por la ciudad inteligente. La identidad visual de ese concepto se ha integrado en el exterior de las papeleras ya instaladas.
Las tres ubicaciones se han elegido por ser zonas céntricas y por la generación habitual de residuos. Están en la calle Bosquecillo con la avenida Gipuzkoa (cerca del “Paraguas”), en el cruce de la calle Tudela con García Ximénez, y en la avenida de Carlos III cerca de la plaza de las Merindades.
El servicio habitual de limpieza viaria se ha encargado del vaciado con la periodicidad que marque el uso real. De hecho, la propuesta ha partido de FCC, adjudicataria del contrato de limpieza viaria desde junio de 2025.
Por ahora, la prueba se ha planteado sin coste para el municipio. Con los datos que aporten estas papeleras autocompactantes, el Ayuntamiento ha previsto estudiar su eficacia antes de valorar una implantación futura, ya que cada unidad supera los 5.500 euros.
Pamplona se ha sumado así a una iniciativa que ya se ha probado en otras ciudades, como Madrid o Barcelona, entre otras. La empresa también ha impulsado otras mejoras ambientales, como nuevas papeleras amarillas para envases y plásticos instaladas en Rochapea y Txantrea, y que se prevé extender a Beloso y Mendillorri.
Además, se ha anunciado una próxima prueba con tapas de papelera con cenicero separativo para reducir el vertido de colillas al suelo. El objetivo ha sido evitar que, con la lluvia o el baldeo, estos residuos acaben con frecuencia en los cauces de los ríos.