Ejercicio de equilibrismo político y lavado de cara en el Pleno del Ayuntamiento de Pamplona. La portavoz del PSN, Marina Curiel, ha intervenido en el Debate sobre el Estado de la Ciudad para intentar sacudirse la etiqueta de mero muleta de EH Bildu, presentándose sin rubor como la "llave de la gobernabilidad" y el "motor de los avances". Todo ello después de haber sido la formación responsable de aupar a Joseba Asiron a la Alcaldía mediante la moción de censura pactada en Madrid.
En un discurso marcado por la necesidad de marcar perfil propio ante el evidente desgaste electoral de su formación, Curiel ha lanzado un aviso a sus socios abertzales, asegurando que no habrá nuevos presupuestos municipales "sin un Plan de Convivencia riguroso". Sorprendentemente, la portavoz socialista ha exigido que dicho documento contenga "reconocimiento, memoria y acompañamiento a las víctimas de ETA", en un intento de marcar líneas rojas a la misma formación a la que entregaron las llaves del Consistorio sin exigirle la condena del terrorismo.
Justificaciones a la moción y tibieza con el euskera
Pese a la evidente parálisis y a la escalada de problemas en los barrios que asfixian a la capital, la representante del PSN ha defendido la decisión de expulsar a UPN para colocar a la izquierda abertzale, alegando que los socialistas han sido "imprescindibles para que el nuevo gobierno avance" y negando que su respaldo haya sido un "cheque en blanco".
Curiel ha completado su discurso apelando al euskera —pronunciando un breve fragmento en este idioma— para asegurar que "sin él no se entiende Pamplona". Sin embargo, ha intentado nadar y guardar la ropa afirmando que el idioma "no puede entenderse desde la imposición", en un claro guiño de neutralidad que choca frontalmente con los retrocesos y las imposiciones lingüísticas que su propio grupo ha votado junto a EH Bildu durante este mandato.
Ataques a UPN para desviar la atención de la gestión
Para desviar el foco de las contradicciones de su pacto con Asiron, la portavoz socialista ha preferido volcar sus ataques contra la líder de UPN, Cristina Ibarrola, a quien ha acusado de no estar interesada en la ciudad y de utilizar el Pleno municipal para "hacer campaña a la presidencia del Gobierno de Navarra".
Con este discurso, el PSN ha vuelto a escenificar su papel de socio complaciente con el independentismo, buscando desesperadamente colgarse la medalla de proyectos menores de movilidad o conexiones urbanas como la de Mendillorri y Lezcairu, mientras continúa siendo el sostén imprescindible que mantiene a EH Bildu al frente del Gobierno de Pamplona.