La violencia juvenil en Navarra ha centrado este martes una comparecencia en el Parlamento de Navarra, donde el escritor y analista Fernando José Vaquero Oroquieta ha alertado de un “recrudecimiento” de este fenómeno vinculado, según su exposición, a organizaciones juveniles del autodenominado Movimiento Socialista.
El analista ha acudido a la Comisión de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera en una sesión de trabajo organizada por Vox. La intervención ha provocado la marcha inmediata de los representantes de EH Bildu y Contigo Zurekin, que han abandonado la sala al inicio por discrepancias con el tema tratado y con el perfil del ponente.
Vaquero ha centrado su intervención en las raíces, la naturaleza y el impacto de varias organizaciones juveniles surgidas, según ha explicado, de escisiones en la izquierda abertzale tras el cese de la actividad de ETA en 2011. Entre ellas ha citado a GKS, EHKS, Itaia y la transformada Ikasle Antolakunde Sozialista.
El ponente ha defendido que estas siglas han evolucionado hacia un marxismo-leninismo ortodoxo, internacionalista y abiertamente revolucionario. Según ha señalado, su objetivo pasa por la “rearticulación política del proletariado” y por construir un “andamiaje” para un futuro partido comunista europeo de ofensiva.
En su exposición, Vaquero ha asegurado que estas estructuras movilizan ya entre 3.000 y 4.000 personas en Navarra y alrededor de 10.000 en el conjunto de España. También ha destacado su presencia en campus universitarios, barrios y pueblos, así como su actividad en manifestaciones, huelgas y actos como el 1 de mayo en Pamplona o su participación diferenciada en la Korrika 2026.
El escritor ha subrayado además la opacidad organizativa de estos colectivos, que ha vinculado con el modelo leninista de centralismo democrático. También se ha referido a sus vías de financiación, entre las que ha citado cuotas militantes, txoznas y eventos como el Gazte Topagune Sozialista.
Vaquero ha relacionado estas organizaciones con el repunte de incidentes violentos registrados en Navarra y en el País Vasco durante los últimos meses y el último año. Según ha explicado, militantes de estos grupos habrían tenido un papel relevante en enfrentamientos como los vividos en el campus de la Universidad de Navarra ante la prevista presencia de Vito Quiles.
También ha mencionado los choques de Vitoria durante la celebración de la Hispanidad y distintas movilizaciones antifascistas que, según su versión, han derivado en agresiones, pintadas y disturbios. En este contexto, ha situado el debate sobre la violencia juvenil en Navarra más allá de una cuestión aislada de orden público.
El analista ha descrito el antifascismo actual como una “religión de sustitución” al servicio de la hegemonía cultural progresista. A su juicio, esta dinámica justificaría la violencia preventiva y la presión callejera contra quienes estos grupos consideran enemigos políticos.
Durante su intervención, Vaquero ha recordado agresiones a carpas y actos informativos de VOX en localidades navarras. También ha aludido a otros episodios de guerrilla urbana y acoso en contextos vinculados a vivienda, desahucios o actos públicos.
“No se trata de kale borroka clásica”, ha afirmado el ponente, que ha hablado de “terrorismo urbano de motivación ideológica antifascista”. Según ha defendido, estas acciones responderían a un objetivo estratégico más amplio: la construcción del comunismo.
Vaquero ha insistido en que existe un recrudecimiento de la violencia callejera. En ese punto, ha sostenido que “la situación actual y la gestión de los sucesivos gobiernos han provocado el caldo de cultivo para que estas organizaciones capten adeptos”.
El analista ha citado la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y el contexto internacional como factores que alimentan el crecimiento de estos colectivos juveniles. ¿Por qué están ganando presencia entre una parte de la juventud? Según Vaquero, la respuesta estaría en una combinación de malestar social, organización política y falta de diagnóstico institucional.
El portavoz de VOX en el Parlamento de Navarra, Emilio Jiménez, ha abierto el turno de preguntas con críticas a la ausencia de EH Bildu y Contigo Zurekin. “Hablan de democracia pero es un ataque a la libertad, en el sentido amplio, el irse de la comisión por no estar de acuerdo con el tema de la ponencia y el ponente”, ha declarado.
Jiménez ha pedido a la presidencia y a la letrada que se registre formalmente esa ausencia como falta de asistencia. Además, ha preguntado por la relación de estos grupos con episodios de vandalismo, ataques a carpas y actos de VOX en Navarra.
El portavoz también se ha interesado por la posible conexión de estos colectivos con la antigua kale borroka, el grado de conocimiento que tienen las autoridades sobre su organización y su influencia entre los jóvenes. Además, ha planteado si la gestión de los últimos gobiernos ha favorecido su auge.
Vaquero ha respondido confirmando, según su análisis, el recrudecimiento de la violencia. También ha apuntado a las condiciones socioeconómicas y a la actuación de los gobiernos como factores que estarían favoreciendo el reclutamiento de estos colectivos juveniles.
Durante el debate, UPN ha subrayado la necesidad de extraer conclusiones claras para actuar contra la violencia. También ha alertado del poso de una cultura de la violencia que, según ha señalado, todavía persiste, y ha criticado la falta de condena firme por parte de EH Bildu.
El PSOE ha mostrado discrepancias con parte del discurso y ha defendido una visión plural y conciliadora de la juventud. El grupo socialista ha diferenciado esa realidad juvenil de las expresiones radicales abordadas durante la comparecencia.
Por su parte, Geroa Bai ha situado el problema principalmente en el seno de la izquierda abertzale, especialmente en su sector juvenil. El PP ha pedido prudencia ante un fenómeno que ha considerado complejo y ha planteado dudas sobre su definición, metodología y grado de novedad.
La comparecencia ha puesto sobre la mesa un debate sobre la irrupción de este nuevo sujeto político juvenil, su expansión por toda España y los desafíos que plantea para la convivencia en Navarra. Vaquero ha concluido recordando que, sin un diagnóstico preciso y políticas sociales efectivas, resulta difícil responder a las inquietudes de las nuevas generaciones.