María Caballero habla de su padre sin rehuir ninguna pregunta. La concejala de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona y senadora autonómica recuerda a Tomás Caballero, asesinado por ETA, pero también mira a la Navarra y la Pamplona actuales. Y lo hace con una crítica especialmente dura hacia el PSN por sus acuerdos con EH Bildu.
Caballero asegura que no vive "con odio ni con rencor", aunque considera imprescindible mantener viva la memoria de las víctimas de ETA. Cree que entre los jóvenes se está banalizando lo ocurrido y acusa a los gobiernos de España y Navarra de haber contribuido a "blanquear" a EH Bildu por su necesidad de pactar con la formación abertzale.
Pero sus palabras más contundentes llegan cuando habla de los socialistas. Caballero asegura que durante años compartió con miembros del PSN "pancarta, lágrimas y objetivos", pero sostiene que su acercamiento a EH Bildu ha supuesto para ella una ruptura. "Mucha gente del PSN era mi amiga y ahora les he perdido el respeto democrático", afirma. (Ver la entrevista completa en vídeo).
Pregunta.– Han pasado casi tres décadas desde el asesinato de su padre. ¿Es duro hablar de él?
Respuesta.– Para mí, hablar de mi padre no es duro. Al contrario, que la gente lo quiera recordar me reconforta. Es una persona que dio tanto por esta ciudad y por esta casa que me produce satisfacción hablar de él y me permite sentirlo en mi corazón.
P.– Aunque se fuera como se fue, que lo mataron...
R.– Nunca entenderé por qué lo mataron. Recuerdo que, cuando le asesinaron, me decía: "¿Cómo podré vivir yo con esto? ¿Cómo se vive cuando te han matado a tu padre?". Estás acostumbrado a pérdidas de otras personas, pero que alguien haya querido quitarle la vida a otra persona y que esa persona sea la que más quieres es algo increíble. Pero ya ves. El ser humano es capaz de sobrevivir a eso.
P.– ¿Cuánto ha condicionado ser hija de Tomás Caballero para que usted se dedique a la política?
R.– Ha condicionado todo. No solo por ser hija de un concejal asesinado por ETA, sino porque mi padre ya nos metió el gusanillo desde jóvenes. Hemos vivido la política en casa como una cosa normal. Yo he crecido con un padre concejal desde antes de la Transición. Él tenía responsabilidades fuera de casa y para nosotros era algo normal.
P.– ¿Ha sentido miedo?
R.– Miedo no, respeto. No he sentido miedo porque no me paro a pensar. También es verdad que siempre he tenido respeto y, sobre todo, prudencia para no estar en sitios donde me pudieran incomodar, no solo a mí, sino a cualquiera que venga conmigo.
P.– Este año ha tenido que ver al asesino de su padre en la camiseta de uno de los participantes de la Korrika.
R.– Eso me llegó. Me sentí fatal porque es como decir: "¿Qué más va a pasar? ¿Qué sociedad es esta?". Fue duro. Para mí es inconcebible. Molesta ver fotos de presos. Son asesinos que han matado a nuestros familiares, pero ya que se la pongas a un niño y que estén todos los de alrededor de "ji, ji, ja, ja" es inaudito y muy duro de soportar.
P.– ¿Qué es más preocupante, un niño con esa camiseta o que haya jóvenes que no sepan qué fue ETA y que algunos incluso la justifiquen?
R.– Los jóvenes lo banalizan porque no se enteran. No se enteran porque no lo han vivido, no se les cuenta y no se está haciendo el esfuerzo desde la sociedad. Se está yendo en el sentido contrario, se les está blanqueando. Se les está hablando bastante más de lo que es una dictadura cuando aquí no tenemos ningún riesgo de tener una dictadura, pero sí tenemos riesgo de que vuelvan a existir grupos que quieran imponer sus ideas con violencia. Y eso es lo que tenemos que enseñar a los jóvenes, para que sepan que hubo quienes, en democracia, apretaban el gatillo contra aquellos que consideraban que les molestaban. Y hay otros que todavía están aquí, en este caso en Pamplona, gobernando, que nunca los han condenado.
P.– ¿Se está perdiendo el relato de lo que fue ETA y cuánto ha podido influir el blanqueamiento de los herederos de ETA en esta situación?
R.– Ha influido mucho, pero esto se ha hecho nada más que porque les interesa. Tenemos un Gobierno en España y otro en Navarra que, para estar en esos sillones, han tenido que pactar con los herederos de ETA y eso supone blanquearlos y normalizar a un grupo político al que no le han exigido aquello que siempre dijeron que le iban a exigir: que condenasen el terrorismo y renunciasen a ese pasado violento. Eso es blanquearlos y normalizarlos. Y ahora parece que nosotros decimos las cosas porque somos rencorosos, y nada de eso. Yo no vivo con odio ni con rencor, pero quiero ser clara y denunciar lo que hay.
P.– ¿Qué consecuencias puede tener para el futuro ese blanqueamiento? ¿Existe la posibilidad de un regreso a la violencia?
R.– A algunos les ha salido barato matar y a algunos les ha venido muy bien para sus objetivos políticos. Han estado matando durante 50 años. Ha habido gente que se ha tenido que ir de su pueblo y de su tierra. Ha habido partidos políticos que en determinados pueblos no podían presentar candidatos por miedo. Hemos vivido con miedo mucho tiempo. Si esto se tolera con normalidad, pues ya está.
P.– Hay quien dice que seguir hablando de ETA impide avanzar.
R.– Las víctimas han demostrado en la sociedad que son las primeras que quieren dar un paso adelante y seguir viviendo. Somos los primeros interesados en seguir viviendo y vivir en paz. Lo que no pueden pretender es que hagamos como que no ha pasado nada. Es imposible. Tenemos asumida esa responsabilidad de defender la memoria de lo que es nuestro. Defender su imagen, su memoria y decir por qué querían acabar con él. Tenemos el derecho y el deber de defender su memoria.
P.– Tiene que ser duro escuchar aquello de "ya están otra vez con el comodín de ETA".
R.– Eso me pone mala, porque me lo han dicho en el salón de plenos y me lo han dicho socialistas. Que te digan a ti "ya te vale" cuando vemos todos los días cómo ellos están sacando la memoria histórica... Acaban de inaugurar un edificio que nos ha costado 9 millones para la memoria de lo que ellos quieren. Memoria histórica será todo lo que ha pasado, no solo lo que ellos quieren. No podemos dar un salto de 70 años para no contar la memoria reciente. La memoria reciente parece que les molesta bastante.
P.– Pues pretenden liderar un plan de convivencia en Pamplona.
R.– Cuando uno se empeña en hablar todo el día de convivencia es que tiene un problema. Nosotros no generamos ningún problema de convivencia. UPN está acostumbrada a convivir. Siempre. Hasta en las peores situaciones hemos convivido con todo el mundo. Nunca hemos hecho nada. Lo que hace falta en esta ciudad es que se trate a todos bien. Y tratar bien es no mentirnos, defender lo que es justo y ser coherentes con la realidad. Que digan la verdad, que no nos traten de tontos, porque dijeron que nunca harían alcalde a Asiron, que nunca jamás harían nada con Bildu mientras no condenara el terrorismo, y lo que hicieron fue una moción de censura para quitar a la alcaldesa que habían votado los pamploneses para poner a Bildu.
P.– ¿Qué tendría que hacer Bildu para romper con el pasado y demostrar lo que hasta ahora no ha hecho: que no apoya el terrorismo?
R.– Romper con el pasado no es solo condenar el terrorismo. Es mucho más. Es no estar en la defensa de todas las causas de terrorismo; es no meter a terroristas en sus listas electorales; no meter a la abogada del que mató a mi padre en su lista electoral, como hizo Asiron; no meter al concejal que estaba cuando asesinaron a mi padre y hacerle después teniente de alcalde... Hay gente inhabilitada para ejercer la política si ha estado en connivencia con la violencia en democracia. Si has estado apoyando a los terroristas, si no has sido capaz de mover un dedo cuando han matado a un compañero tuyo de corporación, pues gente así...
P.– ¿Se puede liderar con gente así un plan de convivencia?
R.– Quieren liderarlo, pero, para mí, ese plan nace muerto. En el anterior mandato de Asiron, el PSN estaba en la oposición con nosotros y trataron de hacer una comisión de Paz y Convivencia. Ellos votaron junto a nosotros que no se podía hacer un plan de convivencia mientras EH Bildu no hiciera una condena expresa del terrorismo de ETA. Ahora no solo les han regalado la Alcaldía, sino que quieren hacer un plan de convivencia y están todo el día hablando de convivencia. Se les nota que tienen un problema de blanquearse, porque primero, antes que blanquear a Bildu, tienen que blanquear lo que ellos han hecho.
P.– ¿Cree que este plan de convivencia puede haber sido impuesto por Bildu al PSOE?
R.– No. Al contrario. Para lavar su imagen por lo que están haciendo, necesitan hablar de eso. Por eso lo están intentando convertir en su seña de identidad. Pero el movimiento se demuestra andando y a los hechos me remito.
P.– ¿Qué le duele más, que Bildu no condene el asesinato de su padre o el giro del PSN?
R.– Lo que más me indigna es el giro del PSN, porque sientes que te dejan las personas con las que has estado compartiendo pancarta, llorando, persiguiendo el mismo objetivo... Me parece una traición sin precedentes y me duele muchísimo. Los de Bildu ya sé cómo son. No han hecho nada que yo no esperara que hiciesen. No tenía confianza en ellos. En cambio, yo siempre he confiado en el Partido Socialista, he creído en ellos, hemos sacado muchas cosas juntos. Mucha gente del PSN era mi amiga y ahora les he perdido el respeto democrático. Ahí no me van a tener. Cuando haces algo tan grave, demuestras que no tienes principios y ya no te puedes fiar.
P.– ¿Cree que esta traición del PSOE a sí mismo le va a pasar factura?
R.– Los ciudadanos, cuando vamos a votar, a elegir representantes, lo que hacemos es confiar en ellos porque van a gestionar nuestro futuro. Les dejamos nuestra cartera, nuestro dinero, para que decidan en qué se gasta. Si a mí me dices que vas a hacer unas cosas y luego no solo no las haces, sino que haces todo lo contrario, me genera una falta de confianza tremenda. Lo lógico es que les penalizase.
P.– Pero se vota por tradición familiar, no por ideas... Parece.
R.– Sí. Hay quien reivindica que vota al Partido Socialista diciendo que su abuelo ya era socialista y que el partido tiene más de 140 años... ¿Y a mí qué? Yo no podría estar en una formación política que hace todos los días lo contrario de lo que dice. La palabra es muy importante y una traición como esta a sus propios militantes asesinados es terrible. Dicen que están con las víctimas del terrorismo, pero no es cierto. No están con los suyos, y que se tengan que ir del Partido Socialista porque no se sienten abrazados me parece durísimo. A mí eso sí que me dolería muchísimo si me lo hiciera mi partido.
P.– En Pamplona es muy fácil ver ikurriñas y banderas de presos en los balcones, pero muy complicado ver banderas de España. Sin embargo, parece que algo está cambiando en la ciudad. Lo vimos en San Fermín, en la final del Mundial, en la concentración de apoyo a Ceuta...
R.– Que Pamplona es una ciudad española, nadie lo duda. Que los navarros nos sentimos españoles es algo natural. Pero también es cierto que aquí, culturalmente, durante toda nuestra vida siempre hemos tenido la amenaza de ver ligado lo español con la ultraderecha, y no tiene nada que ver. Sí, eso está cambiando. La gente se expresa con más libertad y no tiene miedo a ponerse bajo una bandera. Pero ya vemos también cómo enseguida quieren utilizar esa misma concentración de Ceuta del otro día, que fue un éxito de gente que vino a apoyar a una ciudad española que está sufriendo. Y que vengan a decir que, por dos energúmenos que amedrentaron a un periodista y obedecían a sus instintos, no a la organización, todos los que estuvimos ahí somos iguales... Perdona, pero no.
P.– ¿Cree que se ha perdido el miedo a salir con una bandera de España, algo que hace quince o veinte años sería impensable?
R.– Sí. La gente joven, en ese aspecto, es bastante más libre. Es verdad que los de mi generación hemos vivido este aspecto muy en silencio. No hablábamos de nada de eso en los bares por si te oían. En todo caso, se hablaba en pequeños grupos. Ahora eso se trata con más normalidad. Pero también es verdad que esa gente joven que ahora es más libre también se da cuenta de que hay grupos radicales que están aflorando con mucha fuerza.
P.– Que se lo pregunten a los de Berriozar.
R.– Y a los de la Universidad. Aquí parece que solo se pueden manifestar los de un lado. Y si nos manifestamos los del otro es porque somos ultras. Siempre mal. Pero ya vimos la plaza del Ayuntamiento llena para protestar por la moción de censura y llena el otro día para apoyar a Ceuta. Los pamploneses, cuando tienen que salir a manifestarse, salen.
P.– ¿Cuántas veces le han llamado facha?
R.– Alguna vez. Pero, vamos, no es que por la calle me vayan llamando facha.
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