• martes, 07 de julio de 2026
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SAN FERMÍN 2026

Alfonso, casi 30 años en los encierros de San Fermín: "Lo más duro fueron cinco cornadas de los Miura"

Compagina su voluntariado en comunicación de Cruz Roja con su trabajo diario en la empresa seguros Allianz de Pamplona.

Alfonso Contín junto al vallado de la bajaba al callejón de la plaza de toros. Navarra.com
Alfonso Contín junto al vallado de la bajada al callejón de la Plaza de toros. Navarra.com

Alfonso Contín Alamán, de 49 años, es vecino de Pamplona y natural de Sangüesa. Está casado con Irache y tiene un hijo, Miguel, de 12 años. Muchos navarros le reconocen por su presencia cada mañana durante las fiestas de San Fermín en la capital navarra, cuando aparece en televisión para dar el parte de heridos del encierro matinal como voluntario de Cruz Roja Navarra.

Contín forma parte del equipo de comunicación de Cruz Roja en los encierros junto a un equipo liderado por la colombiana Sandra Parra. Durante años también compartió esa tarea con José Aldaba Legazpi, una figura muy querida en la entidad que falleció el 31 de enero de 2025. “Nos acordamos muchísimo de él. Han sido muchos años juntos y es complicado”, reconoce Alfonso al hablar de su antiguo compañero.

Su vinculación con Cruz Roja comenzó cuando tenía casi 20 años. Desde entonces han pasado cerca de tres décadas de voluntariado. “Primero empecé con la ambulancia como técnico sanitario. Luego comencé a echar una mano en comunicación y, como requería mucho, al final me quedé ya al cien por cien en comunicación”, explica.

Aun así, Alfonso no ha dejado de ayudar en otros ámbitos de Cruz Roja. Fuera del encierro, sigue participando en preventivos y echando una mano a sus compañeros con la ambulancia cuando hace falta. Todo ello lo compagina con su trabajo profesional en la compañía de seguros Allianz, en Pamplona, donde lleva 16 años.

El voluntariado ocupa buena parte de su tiempo libre, pero asegura que ha logrado integrarlo en su vida familiar. “Soy voluntario. Tengo aparte mi trabajo profesional y ayudo los ratos libres que me deja mi familia”, cuenta. Reconoce que su mujer ya le conoció cuando formaba parte de Cruz Roja, por lo que esa dedicación se ha vivido siempre con naturalidad en casa.

Durante San Fermín, su jornada empieza muy temprano. El equipo suele quedar hacia las siete menos veinte de la mañana en la sede de Cruz Roja de la calle Leyre, muy cerca de la plaza de toros. “Estamos con Sandra, que es la responsable del grupo, y con gente nueva que ha entrado este año”, señala Alfonso.

Aunque lleva muchos años viviendo los encierros desde dentro, Alfonso reconoce que los nervios nunca desaparecen. “Te vas acostumbrando con el paso de los años, pero siempre hay nervios. Es algo muy imprevisible y puede variar en cuestión de segundos”, afirma sobre la tensión que se vive cada mañana antes del encierro.

Entre todos los momentos que ha vivido, recuerda especialmente un fin de semana con toros de Miura. Fue el primer año en el que le tocó quedarse solo en esa responsabilidad. “Mi compañero entonces, José Aldaba, me dijo que estuviera tranquilo porque no pasaba nada con esa ganadería y hubo cinco cornadas”, recuerda Alfonso, que define aquel momento como el más duro.

Cristina Igartua, Alfonso Contín y José Aldaba en San Fermín. Navarra.com
Cristina Igartua, Alfonso Contín y José Aldaba en San Fermín. Navarra.com

También le tocó vivir el conocido año del montón, una jornada que define como caótica. “Luego el año del montón también me tocó a mí y fue un poco caótico. Con la ambulancia podría contar también infinidad de historias”, añade. Son experiencias que reflejan la tensión y la responsabilidad que asumen los voluntarios durante las fiestas.

Cuando termina el encierro y se ha dado el parte médico, Alfonso continúa con su rutina diaria. “Yo me voy a mi trabajo, incluso el día 7 de julio, en horario de mañana”, explica. Por las tardes intenta compaginar la familia con otros preventivos o servicios que puedan surgir durante las fiestas.

Sus vacaciones suelen llegar en agosto, cuando puede pasar más tiempo con su hijo. “Las suelo coger siempre en agosto para poder estar con el peque”, cuenta. Cada año la familia intenta hacer algún viaje, como ya han hecho a destinos como Egipto o República Dominicana. Este año, sin embargo, el destino es una sorpresa porque su mujer cumple 50 años.

A pesar del esfuerzo, los madrugones y la exigencia de San Fermín, Alfonso asegura que ser voluntario de Cruz Roja le compensa completamente. “Ayudar con esta institución es algo que me llena y me satisface plenamente”, afirma. También ha colaborado en las fiestas de Sangüesa, su pueblo natal, unas fiestas que define como “más familiares y más cercanas, con amigos”.

El recuerdo de José Aldaba sigue muy presente para Alfonso y para todo el equipo de Cruz Roja. “Al final era nuestro plató, como decía él. Se ponía muy nervioso con el parte de heridos y, al acabar, para él era una liberación. Siempre decía: ‘Ya hemos pasado otro día’”, concluye Alfonso.

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