El ‘Joker’ de San Fermín se ha convertido en uno de los personajes más llamativos de las fiestas de Pamplona. Su presencia ha despertado la curiosidad del público, aunque algunas de sus acciones también han provocado indignación.
Este hombre ha aparecido caracterizado como el conocido villano de Batman, con el pelo teñido de verde, la cara blanca y una gran sonrisa roja pintada en la boca. Durante los últimos días se le ha visto corriendo en los encierros de San Fermín y participando después en las vaquillas de la Plaza de Toros.
Tras el encierro del sábado, protagonizado por los toros de José Escolar, la Policía Municipal de Pamplona lo ha identificado y denunciado por grabarse durante la carrera con su teléfono móvil y tocar a una de las reses. Los agentes también lo han retirado del interior de la Plaza de Toros.
Durante la intervención, el ‘Joker’ de San Fermín ha imitado los gestos histriónicos del popular personaje. Además, se ha colocado las manos en la espalda para fingir ante el público que los agentes se lo llevaban detenido.
Sin embargo, la Policía Municipal de Pamplona ha aclarado a Europa Press que esta persona no ha sido arrestada en ningún momento. La actuación policial ha consistido únicamente en una denuncia administrativa por su comportamiento durante el encierro.
El hombre ha vuelto a aparecer este domingo en el interior del recorrido minutos antes del comienzo de la carrera. Esta vez iba sin maquillaje, aunque mantenía su característico pelo de color verde.
Los agentes lo han sacado nuevamente del recorrido al comprobar que tenía intención de volver a grabarse con el móvil mientras corría delante de los toros. De esta forma, el ‘Joker’ de San Fermín no ha podido participar en el encierro.
La Ordenanza del Encierro establece en su artículo 11 que está “taxativamente prohibido” utilizar cualquier dispositivo para grabar imágenes o sonido dentro del recorrido o en los vallados reservados sin la correspondiente autorización. La prohibición incluye expresamente los teléfonos móviles.
La normativa considera este comportamiento una infracción grave. Según la Ley Foral 2/1989, de 13 de marzo, reguladora de espectáculos públicos y actividades recreativas, estas conductas pueden recibir una sanción de entre 601 y 6.000 euros.