• viernes, 10 de julio de 2026
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SAN FERMÍN 2026

La familia de Córdoba que trabaja las 24 horas en San Fermín: “Este año solo he vendido abanicos y gorros”

La actividad se ha convertido en una tradición que ha pasado de padres a hijos. “Primero vino mi padre y ahora estoy yo con mis hijos", asegura.

La familia de Manuel Lozano, con gorro, viene desde Córdoba para vender ropa de San Fermín. Navarra.com
La familia de Manuel Lozano, con gorro, viene desde Córdoba para vender ropa de San Fermín. Navarra.com

El puesto ambulante de ropa situado al comienzo de la calle Olite, junto a la plaza de toros de Pamplona, permanece abierto durante las 24 horas del día. Al frente se encuentra la familia cordobesa de Manuel Lozano Muñoz, una de las habituales de los Sanfermines desde hace más de medio siglo.

Manuel tiene 58 años y ha conocido las fiestas de San Fermín desde niño. Comenzó a viajar a Pamplona acompañado por su padre, Manuel Lozano Avilés, durante la década de los años 70. Ahora ha recogido su testigo y acude cada mes de julio con su mujer, sus hijos y otros familiares.

“Venimos desde que tengo uso de razón. Hace más de 50 años”, explica. Su padre vendía bombones helados en la plaza de toros y vivió algunos de los episodios que han marcado la historia reciente de las fiestas, como los sucesos relacionados con Germán Rodríguez.

La actividad se ha convertido en una tradición que ha pasado de padres a hijos. “Primero vino mi padre y ahora estoy yo con mi mujer, Carmen, un sobrino y mis hijos Manuel, Teresa y Angie. Llevamos toda la vida”, señala el comerciante.

La familia ha instalado su tienda ambulante en este punto de la calle Olite desde hace unos 20 años. Además, ha conseguido recientemente una autorización municipal para mantener el puesto durante cuatro años. Hasta ahora, la adjudicación se realizaba cada temporada.

“Se paga mucho porque es una subasta. Puse más de lo normal para que no me lo quitaran”, reconoce Manuel. A ese gasto se suma el alquiler de un piso en Pamplona, donde los miembros de la familia se turnan para descansar durante unas horas.

El puesto ha comenzado a funcionar el 4 de julio y permanecerá abierto hasta el día 14. Durante esas jornadas, la familia trabaja prácticamente sin descanso. “Estamos las 24 horas porque, si no, no renta. Por la noche se queda mi mujer y una sobrina”, asegura.

El intenso calor ha condicionado por completo las ventas de los Sanfermines de 2026. Manuel, acostumbrado a las altas temperaturas de Córdoba, asegura que nunca había vivido unas fiestas como estas en Pamplona.

“En mi vida había pasado aquí un año tan caluroso y con tantos días seguidos de calor. No hace ni pizca de aire. Llevamos una racha impresionante, y eso que yo estoy acostumbrado al calor de mi tierra”, comenta.

Las temperaturas han cambiado también los productos más buscados por los clientes. “Este año solo he vendido abanicos, gorros, pistolas de agua y sombreros”, resume. En cambio, las prendas destinadas al frío apenas han tenido salida.

“Otros años he vendido muchas sudaderas porque aquí siempre ha hecho fresquito. Este año me las voy a tener que llevar de nuevo a Córdoba. También me sobran chubasqueros”, añade. En otras ediciones, las necesidades han sido muy distintas. “Un año vendí un montón de toallas”, recuerda.

La mayoría de sus clientes son visitantes que llegan desde otros puntos de España y del extranjero, aunque también se acercan algunos vecinos de Pamplona. Tras finalizar los Sanfermines, la familia regresa al sur para continuar trabajando en diferentes ferias de Andalucía, donde también gestiona casetas de juegos.

Pamplona es la única ciudad del norte de España a la que acuden. Lo hacen por motivos económicos, pero también por el vínculo sentimental construido durante décadas. “Venimos porque se gana algo de dinero y por tradición”, destaca Manuel.

El comerciante confía en seguir regresando mientras tenga fuerzas. “Todavía me quedan años, hasta los 67 si puedo. Después se lo pasaré a mi hijo, siempre que no le salga otra cosa mejor”, comenta con una sonrisa.

Manuel también ha apreciado una evolución en el ambiente de las fiestas. Considera que actualmente existe más seguridad y organización que hace años. “Antes algunos borrachos te quitaban cosas, pero ahora la gente viene más sana y con más educación. Hay menos borrachos que antes”, afirma.

Después de más de medio siglo de viajes entre Córdoba y Navarra, el balance sigue siendo positivo. “Estoy contento y muy bien en Pamplona”, concluye desde un puesto familiar que nunca cierra durante los Sanfermines.

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La familia de Córdoba que trabaja las 24 horas en San Fermín: “Este año solo he vendido abanicos y gorros”