Gustavo Lardizabal lleva años viviendo en Pamplona, una ciudad a la que llegó por primera vez hace 16 años, procedente de México, su país natal. Fue allí, en su más tierna infancia, cuando empezó a escuchar hablar de la capital navarra y sus fiestas. Es un corredor habitual del encierro, aunque este viernes se ha decantado por ver a los astados desde el otro lado del vallado, en la bajada al callejón.
"En mi ciudad está el Real Club España, se trata de una entidad deportiva en la que hay mucho expatriados españoles. Yo crecí formando parte de ella", relata cuando el reloj apenas marca las 6:15 horas de la mañana. Este club construyó en 1989 un frontón: "Con 8 años empecé a jugar como cesta punta", rememora. Más tarde pasó a ser entrenador.
En dicho club entró en contacto con varias personas procedentes de Navarra. "Sobre todo, de la zona de Elizondo", puntualiza. Fue a través de ellos como conoció Pamplona y sus Sanfermines, famosos en el mundo entero. "Pero en México se les conoce como la Pamplonada. Yo siempre los he conocido como San Fermín porque estuve en contacto con navarros", comenta.
De esas conversaciones entre partido y partido surgió una curiosidad genuina por vivir los Sanfermines y ver los encierros. "Siempre tuve claro que, en mi primer viaje a Europa, Pamplona tenía que ser una parada del itinerario", asegura. Y ese día llegó hace 16 años, no sin alguna dificultad y un golpe de suerte por el camino. "Cuando me puse a planificar mi estancia vi que lo precios de los alojamientos estaban desorbitados por San Fermín y no me lo podía permitir", explica.
Pero justo cuando estaba a punto de tirar la toalla y renunciar al viaje de sus sueños, un mensaje le devolvió la ilusión. "Me escribió un guiri escocés y me ofreció alojamiento gratis a cambio de trabajar para él un par de horas limpiando unos pisos y así", narra. Esa oportunidad le brindo sus primeros Sanfermines con sus consiguientes encierros.
"Suelo correr todos los días en el tramo de Mercaderes, pero ayer vinieron unos amigos y no estaba para correr hoy", lamenta. "Para participar en el encierro hay que estar bien", advierte. Por eso, prefiere cambiar las zapatillas de corredor por las de espectador en el cuarto encierro de San Fermín 2026.
Hace 16 años llegó a Pamplona el 7 de julio a las 5:30 horas, sin saber que la capital navarra se convertiría un día en su ciudad de adopción. "Me quedé un poco más porque el escocés estaba grabando un documental del Camino de Santiago y le ayudé", cuenta.
Más adelante no le renovaron el contrato en la escuela en la que trabajaba. "Justo en ese momento el club Berriozar Jai Alai me ofreció empezar como asistente voluntario". No lo dudó y se estableció definitivamente en Pamplona.
En la actualidad, para ganarse la vida, realiza tours para turistas en los que desvela los detalles de la ciudad mientras sumerge a los participantes en las fiestas y en el mundo de la cesta punta. "Les suelo hacer una demostración cuando acaba el tour".