Mientras Pamplona vive inmersa en el ecuador de los Sanfermines, una sombra de honda preocupación ha cruzado las puertas de la factoría de Volkswagen en Landaben. El Consejo de Vigilancia del grupo automovilístico alemán se reúne de urgencia este jueves en su sede central de Wolfsburgo para discutir con la dirección un endurecimiento drástico de sus planes de ahorro y determinar si son necesarios nuevos e históricos recortes de empleo.
La cita llega en un momento de máxima sensibilidad laboral tras las alarmantes informaciones publicadas por cabeceras económicas alemanas. Según reveló 'Manager Magazin', la multinacional contempla duplicar los recortes anunciados hasta ahora, lo que podría traducirse en la destrucción de hasta 100.000 empleos a nivel mundial dentro de una plantilla global que roza los 670.000 trabajadores.
Cierre de fábricas en el horizonte alemán
El temor en el seno del grupo se ha disparado ante la posibilidad real de proceder al cierre de hasta cuatro fábricas emblemáticas en suelo alemán (las plantas de la marca VW en Hannover, Emden y Zwickau, junto a la de Audi en Neckarsulm). Las previsiones sitúan las primeras interrupciones de la producción automovilística a partir de 2031, un escenario drástico que busca contrarrestar las dificultades comerciales en Estados Unidos por los aranceles y la agresiva competencia de las marcas chinas en el mercado europeo.
Como respuesta inmediata, el sindicato del metal alemán IG Metall y el comité de empresa han convocado una jornada masiva de protestas en las factorías de las marcas del grupo (Audi, Porsche y MAN). Los representantes de los trabajadores denuncian lo que consideran un ataque frontal al modelo de cogestión alemana, el pilar histórico que otorga a las plantillas derecho a participar en las decisiones estratégicas de la compañía.
La mirada puesta en el futuro de Landaben
Aunque los planes de ajuste más severos y los cierres de instalaciones se circunscriben de momento a Alemania —donde el Gobierno de Baja Sajonia, poseedor del 20% de las acciones, ya ha mostrado su rotundo rechazo—, el impacto de esta crisis ha generado preocupación en Pamplona.
La factoría navarra de Landaben, junto a la planta de Seat en Martorell, constituye uno de los dos grandes bastiones industriales del Grupo Volkswagen en España. A pesar de que los acuerdos previos con los sindicatos garantizaban el empleo en Alemania hasta 2030, la revisión a la baja de las capacidades globales y la urgencia del consejero delegado, Oliver Blume, por incrementar la rentabilidad de la compañía han empañado la tranquilidad de la plantilla navarra en mitad de los días grandes de la capital.