Como cada año por estas fechas, el preámbulo de las fiestas de San Fermín ha traído consigo la ya tradicional y pintoresca protesta de los colectivos antitaurinos en el corazón de la capital navarra. Sin embargo, en esta ocasión, las organizaciones AnimaNaturalis y PETA han decidido elevar la apuesta dramática y estética de su 'performance' dominical introduciendo elementos religiosos que han desatado la estupefacción y algunas sonrisas entre los viandantes que abarrotaban la plaza Consistorial. Puedes ver todas las fotos en este enlace.
El acto se ha desarrollado a las 11:00 horas, momento en el que varias personas semidesnudas, ataviadas con cuernos en la cabeza y cubiertas de pintura roja para simular sangre, se han apostado en formación en el centro de la plaza. La sorpresa general ha llegado cuando un hombre caracterizado como un Jesucristo ensangrentado se ha subido a una estructura elevada junto a los manifestantes, coronando una estampa que mezclaba la reivindicación política con el teatro sacro de aficionados.
Mitin teológico en la plaza: la tauromaquia declarada "pecado"
El núcleo de la protesta de este año se ha centrado en intentar dar una lección de catequesis a los pamploneses. Los activistas han portado carteles con los lemas 'La tauromaquia es pecado' y 'No matarás' traducidos a varios idiomas, con el firme objetivo de convencer a los ciudadanos de que los festejos taurinos vulneran directamente los valores de la Iglesia Católica.
La portavoz de la acción, Daniela Hernández, ha atendido a los medios de comunicación para desgranar la particular interpretación teológica del colectivo, afirmando sin parpadear que las fiestas en honor a San Fermín constituyen una "matanza ritualizada" y una "burla a los valores católicos de la misericordia". Según la lectura de los organizadores, la propia doctrina eclesiástica cataloga como pecado la tortura animal, por lo que consideran una contradicción que la fe cristiana ampare los encierros tradicionales y las corridas de la feria.
Una petición formal al Papa León XIV para suspender las fiestas
El punto álgido del manifiesto ha llegado cuando la organización ha decidido elevar sus quejas directamente a la cúpula del Vaticano. Tras justificar la llamativa presencia de Jesucristo rodeado de falsos toros muertos en la plaza, Hernández ha lanzado un llamamiento directo al Papa León XIV.
Desde los micrófonos de la plaza consistorial, se ha instado formalmente al Sumo Pontífice a que "haga algo contra esta crueldad" y condene de manera abierta y oficial la tauromaquia en todo el mundo. El colectivo animalista pretende que el Vaticano prohíba que la fe cristiana se vincule a estos espectáculos taurinos que definen como "arcaicos", cerrando un acto que ha vuelto a sazonar los minutos previos al Chupinazo con su habitual dosis de polémica y teatralidad urbana.