• domingo, 05 de julio de 2026
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SAN FERMÍN 2026

Los últimos Sanfermines de Loli y Pedro en su bar de Pamplona después de 41 años: "Nadie coge el relevo"

"Yo tengo 65 años y ella 63. Llevamos ya bastante tiempo buscando un traspaso del bar y no hay manera", asegura.

Loli y Pedro en la barra de la taberna Albéniz en Pamplona. Navarra.com
Loli y Pedro en la barra de la taberna Albéniz en Pamplona. Navarra.com

Pedro Sanz Benito y Loli López Gil afrontan en Pamplona sus últimos preparativos para unos Sanfermines muy especiales detrás de la barra. La pareja, natural de Corella, tiene claro que no llegará trabajando a las fiestas de San Fermín de 2027 en el bar que ha sido su vida durante más de cuatro décadas.

La Taberna Albéniz, situada en la esquina de las calles Manuel de Falla e Isaac Albéniz, en pleno barrio de la Milagrosa, forma parte de esa red de comercios y bares de toda la vida que todavía resisten en la zona. Muy cerca se encuentran otros negocios conocidos del barrio, como la bodega Núñez, que dirige la boliviana Felicidad Vicente, o el bar Bodegas Leyre, de Alberto Urralburu.

Desde hace 41 años, Pedro y Loli son la cara visible de este local de barrio. “En abril hemos cumplido 41 años en el bar y los dos estamos con ganas de jubilarnos. Yo tengo 65 años y ella 63. No hay manera. Llevamos ya bastante tiempo buscando un traspaso del bar y nadie quiere el relevo”, ha explicado Pedro, que ha reconocido el cansancio acumulado después de tantos años de trabajo.

La pareja busca una salida para el negocio, aunque no resulta sencillo porque el local es de su propiedad. “Lo que buscamos es venta o traspaso y no alquiler, porque el local es nuestro, así que es más complicado”, han señalado. Mientras tanto, los clientes habituales no dejan de pedirles que no se marchen: “Nos dicen que no nos vayamos, que está muy bonito, que de estos ya no hay muchos, que a dónde van a ir, pero no hay manera”.

Los Sanfermines de 2026 se presentan para ellos de una forma más tranquila que otros años. La incertidumbre por la venta del local les ha llevado a reducir el ritmo de trabajo y a bajar el número de almuerzos. “Tenemos bien de jaleo de almuerzos, aunque este año hemos bajado el pistón a unos 30 al estar el local en venta y no saber si nos iba a tocar las fiestas trabajando”, han indicado.

El día 6 de julio ya tienen solicitados unos 30 almuerzos, una cifra inferior a la del año pasado, cuando llegaron a servir 60. El resto de los días dependerá de la gente que se acerque al bar sobre la marcha. En cualquier caso, la Taberna Albéniz volverá a ser uno de esos puntos de encuentro del barrio durante los primeros días de la fiesta.

En San Fermín, el mayor movimiento llega con el vermú de mediodía y los fritos. “La gente pide almuerzos para el día 6 y luego ya esporádicamente. En San Fermín lo que más trabajamos es el vermú hasta el mediodía con los fritos”, ha explicado Pedro. En los últimos años han notado, además, que muchos vecinos suben al centro durante las fiestas, pero después bajan de nuevo a la Milagrosa para tomar algo con más calma. “No sé si por los precios o por el agobio que hay de tanta gente”, ha apuntado.

Durante estas fiestas, la Taberna Albéniz abrirá solo por las mañanas y mantendrá el servicio hasta el 10 o el 11 de julio. Después, Pedro y Loli cerrarán los últimos días de San Fermín y no volverán hasta primeros de agosto. “Los primeros días la gente está fuerte y luego ya está más cansada y no se le ve el pelo, salvo que toque en fin de semana”, han señalado.

Para ellos, estos Sanfermines tienen sabor a despedida. “Estos Sanfermines serán los últimos que trabajemos. El año que viene seguro que no, e incluso no creo que lleguemos a las fiestas de la Milagrosa a primeros de junio”, ha asegurado Loli, que no contempla continuar mucho más tiempo al frente del negocio.

Tampoco habrá relevo familiar. Sus dos hijos han seguido ya sus propios caminos. “Mi hijo mayor, Ioritz, de 34 años, ya tiene su negocio, y el otro, Ibai, de 32, ya está trabajando también y tienen su vida hecha”, ha explicado Loli. La historia de Pedro y Loli en este rincón de Pamplona comenzó en 1985, cuando Pedro estaba en el paro y le propusieron abrir un negocio en una bajera de la Milagrosa. “Me dijeron a ver si quería venir a Pamplona a abrir un negocio en una bajera y ahí nos metimos”, ha recordado.

Desde entonces, el barrio ha cambiado mucho. “Al principio todo estaba lleno de talleres, tiendas y ahora ha cambiado mucho”, ha contado Pedro. La Taberna Albéniz, sin embargo, ha mantenido buena parte de su esencia: una barra de barrio, trato cercano, cafés desde primera hora y una oferta sencilla basada en tapeo, pinchos, tortillas y fritos caseros. “Nos dedicamos a los pinchos, fritos caseros de huevo, pimiento, croqueta, jamón y queso, y a las tortillas de patata normal, de beicon con alioli y de setas con queso”, ha enumerado.

El cariño del barrio hacia la Taberna Albéniz ha quedado reflejado también en un gesto muy especial: Pedro Sanz fue la persona elegida para lanzar el Chupinazo de las fiestas de la Milagrosa-Arrosadía 2025. Los vecinos ya han empezado a preguntar qué pasará cuando Pedro y Loli se marchen. Cuesta imaginar esa esquina de Manuel de Falla con Isaac Albéniz sin la calidez del local que han levantado entre los dos durante 41 años.

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