Las agresiones a médicos en Navarra han vuelto a crecer y el Colegio de Médicos de Navarra ha alertado de que la violencia contra los facultativos se ha consolidado como un problema cada vez más serio en la Comunidad Foral. Coincidiendo con el Día Europeo contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se conmemora este 12 de marzo, la entidad ha puesto el foco en unas cifras que reflejan un deterioro sostenido en los últimos años.
Los últimos datos del Servicio Navarro de Salud han confirmado esa tendencia en Navarra. En 2025 se han notificado 192 agresiones a médicos y médicas, frente a las 148 registradas en 2022, lo que supone un aumento del 29,7% en cuatro años y eleva a 688 los facultativos agredidos desde ese año.
La situación no afecta sólo al colectivo médico. Durante 2025 se han comunicado 775 agresiones a profesionales del SNS-O, frente a las 754 de 2024, de modo que el 5,81% de la plantilla sanitaria ha sufrido algún episodio de violencia. El grupo más afectado ha sido el de enfermería, con 242 casos, por delante del personal médico, los TCAE, el personal administrativo y otros perfiles.
El Colegio de Médicos de Navarra ha considerado “inaceptable” esta evolución y ha reclamado tolerancia cero ante las agresiones. También ha pedido más seguridad en los centros sanitarios, respuestas judiciales más rápidas y sanciones ejemplarizantes para frenar una situación que se ha ido asentando en el sistema sanitario navarro.
Además, la entidad ha solicitado que se extienda la consideración de delito de atentado contra la autoridad a los profesionales que ejercen en la sanidad privada. De esta manera, pretende que reciban la misma protección jurídica que quienes trabajan en el ámbito público.
El colegio navarro también se ha sumado a la petición de la Organización Médica Colegial para impulsar un plan nacional contra la violencia hacia médicos y el resto de profesiones sanitarias. A su juicio, la respuesta no puede quedarse en medidas aisladas ni en actuaciones puntuales.
Los datos también han reflejado una diferencia clara por sexo en Navarra. En 2025, tres de cada cuatro agresiones a facultativos las han sufrido médicas, con 144 casos, frente a los 48 registrados entre médicos varones.
Si se ajusta la cifra al tamaño de la plantilla, la tasa de agresiones entre las mujeres médicas ha alcanzado el 7,5%, mientras que entre los hombres se ha situado en el 5,6%. Esta brecha ha confirmado una mayor exposición de las profesionales sanitarias a este tipo de episodios.
La forma de violencia más repetida ha seguido siendo la agresión verbal. De los 192 episodios registrados en 2025, 177 han sido agresiones verbales o escritas, con insultos, amenazas o intimidaciones, mientras que 15 han correspondido a agresiones físicas o daños a la propiedad.
Dentro de esas agresiones verbales, se han contabilizado 73 insultos leves y 104 amenazas graves. El dato ha dibujado un contexto de creciente tensión en algunos entornos asistenciales, donde la presión diaria termina desembocando en episodios de violencia contra los profesionales.
Aunque las agresiones físicas han sido menos frecuentes, su impacto ha resultado especialmente duro en el plano emocional y profesional. No solo afectan a la seguridad del trabajador, sino también al clima en el que se desarrolla la atención al paciente.
Por ámbitos, la Atención Primaria y las urgencias extrahospitalarias han concentrado la mayor incidencia en Navarra. En 2025 se han registrado 112 agresiones en este nivel asistencial, con una tasa del 10,8%, más del doble que en el ámbito hospitalario.
En los hospitales se han notificado 44 agresiones, con una tasa del 4,6%. Detrás de muchos de estos casos han aparecido el descontento con la atención recibida, las discrepancias con la incapacidad temporal, las exigencias injustificadas de recetas o informes médicos, la negativa a pruebas o tratamientos y también los tiempos de espera.
El Colegio de Médicos de Navarra ha advertido además de que las cifras oficiales solo muestran una parte del problema. Muchas agresiones no llegan a denunciarse y esa infradenuncia impide conocer la dimensión real de lo que ocurre en consultas y centros sanitarios.
El Observatorio Nacional de Agresiones de la OMC ha estimado que solo el 48,8% de las agresiones comunicadas a los colegios profesionales acaba llegando al juzgado. El dato deja una pregunta de fondo sobre la mesa: cuántos episodios quedan fuera de las estadísticas oficiales.
Entre los motivos de esa falta de denuncia figuran la normalización de las agresiones como parte del trabajo diario y la sensación de indefensión que queda tras el episodio. También pesan el miedo a posibles represalias y la percepción de que el proceso judicial no es ágil y apenas conlleva sanciones relevantes.
Ante esta realidad, el colegio navarro ha animado a los profesionales a denunciar siempre cualquier agresión y a comunicarla también a su organización colegial. La entidad ha recordado que ofrece asesoramiento jurídico y acompañamiento durante todo el proceso legal.
Asimismo, ha subrayado que el PAIME presta apoyo psicológico confidencial a los médicos que lo necesiten tras sufrir una agresión. Para el colegio, esta respuesta resulta clave en un contexto de desgaste profesional cada vez más visible.
La organización ha insistido en que la violencia contra los profesionales sanitarios deteriora la calidad asistencial, rompe la confianza entre médico y paciente y agrava el desgaste en el ejercicio de la profesión. Por eso, ha reiterado su compromiso de seguir trabajando junto a administraciones, fuerzas de seguridad y organizaciones profesionales para erradicar esta lacra en Navarra.