• lunes, 09 de marzo de 2026
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SOCIEDAD

La ruta en Navarra que lleva a las ruinas del castillo más antiguo de la cuenca de Pamplona

Es una de las fortalezas más antiguas de Navarra y se puede llegar a ella a través de una agradable ruta circular sin demasiada dificultad. 

Vista de la Torre del Homenaje en el Castillo de Garaño. TURISMO DE NAVARRA
Vista de la Torre del Homenaje en el Castillo de Garaño. TURISMO DE NAVARRA

Silencioso y estratégico, dominando desde lo alto del monte Gaztelu el paso de Oskia, se alza el que muchos arqueólogos señalan ya como el castillo más antiguo de la cuenca de Pamplona. El Castillo de Garaño no es solo una ruina sugerente; es una cápsula del tiempo del siglo VIII que sobrevivió a la presencia musulmana y a siglos de disputas por el control de Navarra hasta que, en 1512, el padre del conquistador Francisco Pizarro recibió una orden tajante de Fernando el Católico: su destrucción total. Hoy, una ruta circular y sencilla desde Eguíllor permite redescubrir los muros de esta fortaleza legendaria en un paseo de apenas dos horas ideal para hacer en familia. 

Los trabajos arqueológicos han ido reforzando en los últimos años la idea de que Garaño estuvo en uso muy pronto. De hecho, algunas investigaciones hablan de él como la fortaleza más antigua de la cuenca de Pamplona. 

El Castillo de Garaño contaba antes de su destrucción con tres cercos amurallados. El primero, situado al exterior, tenía un perímetro aproximado de 200 metros y diez torres semicirculares. El segundo se encontraba a pocos metros del primero, por lo que se creaba un paso entre ambos para facilitar la defensa, y el tercero era una muralla circular que rodeaba la Torre del Homenaje.

Esta torre es una de las partes del castillo que se pueden visitar en la actualidad. Y supone el final de la ascensión de la ruta que lleva hasta el Castillo de Garaño.

Bajo la Torre del Homenaje se han identificado restos de un antiguo incendio compatibles con una ocupación defensiva ya en el siglo VIII, en un contexto vinculado a la primera etapa de presencia musulmana en la zona. 

Esta torre es de planta circular con base troncocónica (más ancha en la base para mayor estabilidad), algo poco común en Navarra para esa época temprana. Mide unos 22 metros de perímetro en la base y se ha reconstruido hasta casi 4 metros de altura mediante anastilosis (colocando las piedras originales en su posición original, sin añadir material nuevo innecesario).

Originalmente se estima que alcanzaba unos 15 metros de altura, con dos pisos y posiblemente un andamio externo, garitas y elementos defensivos. Esta forma circular es típica de fortificaciones de la Alta Edad Media en contextos de transición (visigodo-islámico-cristiano temprano).

En su interior se ha consolidado un suelo de piedra y se han encontrado indicios de estructuras asociadas, como posibles viviendas o dependencias.

En la historia escrita, Garaño aparece ligado a la Alta Edad Media y a la disputa por el control del entorno de Pamplona. Algunas investigaciones lo han relacionado con el enclave citado en fuentes árabes como Sajrat Qays, con referencias tempranas en torno al año 803, aunque se trata de una identificación que se maneja como hipótesis de trabajo en parte de la bibliografía. 

Con el paso de los siglos, el castillo tuvo peso en el Reino de Navarra y en distintos episodios bélicos. Su final llegó con la conquista de Navarra: la fortaleza se destruyó por mandato de Fernando el Católico en 1512-1513, y la tradición histórica ha atribuido la ejecución de esa orden al capitán Gonzalo Pizarro, padre de Francisco Pizarro.

Hoy, el visitante encuentra ruinas visibles de muros y estructuras defensivas, en un entorno abierto y con vistas amplias. La recuperación del lugar se ha apoyado en campañas de excavación y consolidación iniciadas en la última década, que han permitido leer mejor la planta del recinto y su volumen original. 

La ruta más cómoda para acercarse a Garaño empieza desde Eguíllor, en formato circular y pensada para senderismo tranquilo. Son 6,79 kilómetros, con 200 metros de desnivel positivo, un tiempo estimado de 2 horas y 28 minutos y dificultad técnica moderada, en un trazado que se describe como apto para senderismo familiar

El recorrido arranca en Eguíllor siguiendo el sendero de la Vuelta al Valle de Ollo y las flechas específicas hacia el Castillo de Garaño. La subida va por pista ancha hasta el desvío de acceso, rodea campos de cultivo y, tras un breve descenso, afronta el tramo más directo por la ladera sur. En ese punto, una escalera de madera facilita la subida final hasta el cerro donde se levantan las ruinas.

Tras la visita, el regreso se hace por el mismo acceso y la senda señalizada continúa hacia el puente de Anotz, enlazando de nuevo con la Vuelta al Valle de Ollo. Desde ahí, el itinerario encara pista de tierra hacia Beasoáin y completa el cierre con un corto tramo de carretera hasta volver a Eguíllor. 

Además de la señalización con postes y marcas, el itinerario cuenta con paneles informativos del sendero y elementos interpretativos vinculados al castillo, incluida una mesa panorámica junto a las ruinas. Una forma sencilla de convertir una salida corta en una visita con historia, paisaje y uno de los puntos defensivos más sugerentes del entorno de Pamplona. 

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