La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha anunciado este martes la construcción de 6.000 nuevas viviendas en Sarriguren cuando apenas quedan algo más de ocho meses para que termine la legislatura. Sin embargo, detrás de la gran cifra presentada por el Ejecutivo foral todavía no hay un PSIS aprobado, ni obras de urbanización en marcha, ni una fecha para comenzar a construir esas viviendas.
Lo que Chivite ha presentado junto a varios miembros de su Gobierno ha sido únicamente el avance del Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS) para ampliar Sarriguren. Es decir, uno de los primeros pasos de una larga tramitación urbanística que deberá continuar durante los próximos meses y que difícilmente permitirá que las viviendas anunciadas se conviertan en una realidad durante la actual legislatura.
De hecho, ha sido el propio consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, quien ha rebajado las expectativas del anuncio. El compromiso que ha trasladado públicamente el Gobierno de Navarra consiste en intentar que el proyecto alcance su aprobación inicial antes de que termine la legislatura, no su aprobación definitiva ni, mucho menos, el comienzo de la construcción de las 6.000 viviendas.
La presentación adquiere así un marcado componente político a las puertas del último tramo de la segunda legislatura de María Chivite al frente del Gobierno de Navarra. La socialista llegó a la Presidencia en 2019 y afrontará en mayo de 2027 unas nuevas elecciones después de haber convertido la vivienda en uno de los principales problemas políticos de los últimos años.
El propio Ejecutivo foral cifraba recientemente en 3.038 las viviendas protegidas cuya construcción se había iniciado desde la llegada de Chivite al Gobierno en 2019. Ahora, a pocos meses de las elecciones, la presidenta ha presentado un desarrollo que multiplica prácticamente por dos esa cifra solo en Sarriguren, aunque por el momento únicamente sobre el papel.
La escenificación se ha realizado en los propios terrenos afectados por la futura ampliación. Chivite ha acudido acompañada por el consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite; el director general de Ordenación del Territorio, José Antonio Marcén; y el director del Servicio de Territorio y Paisaje, Rafa Araujo.
Según el avance presentado, la operación afectaría a cerca de 100 hectáreas, a las que habría que sumar otras 30 hectáreas destinadas a nuevos viales. El planteamiento contempla capacidad para unas 6.000 viviendas, de las que entre el 70% y el 80% serían protegidas en sus diferentes modalidades. Una parte de ellas quedaría destinada al Ayuntamiento del Valle de Egüés.
Chivite ha defendido que el desarrollo permitirá "desbloquear y agilizar los planeamientos urbanísticos" y generar suelo para vivienda asequible. También ha asegurado que la ampliación pretende mantener la continuidad con el actual Sarriguren y acompañar la construcción residencial de servicios, dotaciones y nuevas conexiones.
El anuncio incluye igualmente alrededor de 350.000 metros cuadrados de zonas verdes y espacios libres públicos y otros 125.000 metros cuadrados para equipamientos. Sobre el papel se reservan terrenos para guarderías, centros de Educación Primaria y Secundaria, instalaciones sanitarias, deportivas, culturales y de bienestar social.
El Gobierno ha incluido además una importante transformación de los accesos. El avance plantea un nuevo enlace sur desde la PA-30 en Mutilva, otro acceso central desde la PA-30 en Mugartea y un tercero por el norte desde la PA-30 en Olaz. También se prevén actuaciones en las rotondas de Erripagaña y Olaz, además de un vial de servicio y recorridos para bicicletas y peatones.
Precisamente los problemas actuales de tráfico en Sarriguren han ocupado una parte destacada de la presentación. Óscar Chivite ha reconocido la necesidad de impulsar "nuevos accesos que descongestionen" la zona y ha asegurado que las infraestructuras deberán avanzar de forma paralela al futuro crecimiento residencial.
María Chivite ha ido incluso más allá del proyecto presentado este martes y ha situado esta ampliación dentro de una planificación de la Comarca de Pamplona con capacidad para alrededor de 27.000 viviendas. De nuevo, se trata de desarrollos urbanísticos a largo plazo cuya materialización se extenderá durante años y, en buena medida, corresponderá ya a futuros gobiernos.
Por ahora, por tanto, las 6.000 viviendas anunciadas por Chivite no son viviendas proyectadas para comenzar a construirse de inmediato, sino la previsión máxima incluida en un avance urbanístico que todavía debe recorrer su tramitación. El propio Gobierno ha puesto el listón para mayo de 2027 mucho antes de las obras: conseguir simplemente que el PSIS llegue a su aprobación inicial.
El anuncio permite así a Chivite colocar una cifra llamativa sobre la mesa en plena recta final de la legislatura, pero deja la ejecución real para después de las elecciones. Será el Gobierno que salga de las urnas en mayo de 2027 el que tenga que continuar buena parte de la tramitación y convertir, si el proyecto sigue adelante, las 6.000 viviendas prometidas este martes en calles, parcelas y finalmente viviendas reales.