El acontecimiento astronómico del siglo en Navarra se ha convertido en el escenario perfecto para una nueva exhibición de autobombo institucional. La presidenta del Gobierno foral, María Chivite, junto a un abultado séquito de seis consejeros, ha desembarcado este miércoles en el parque Sendaviva para rentabilizar políticamente la masiva llegada de visitantes y atribuirse el mérito del éxito de convocatoria con motivo del eclipse total de sol.
Desde el recinto de Arguedas, uno de los 20 puntos habilitados para la observación, la jefa del Ejecutivo no ha dudado en colgarse la medalla por la afluencia de turistas y el impacto económico en la Comunidad Foral: "Llevamos año y medio preparándonos para el día de hoy", ha presumido Chivite, atribuyendo el interés social a la gestión de su propio Gabinete.
La presidenta ha arropado su discurso en el despliegue de un dispositivo especial de 1.665 personas, el reparto masivo de 200.000 gafas homologadas y la activación de campañas de propaganda que, a su juicio, han sido la clave del evento: "Navarra ha hecho todo lo que estaba en nuestra mano para que hoy sea un día histórico. El trabajo ya está hecho; queda disfrutarlo", ha rematado para erigirse en artífice del acontecimiento.
Medio Gobierno foral de excursión para arropar a la presidenta
La escenografía en Sendaviva ha rozado la saturación institucional. Para rentabilizar el acontecimiento no ha bastado con la presencia de Chivite, sino que la presidenta ha acudido escoltada por casi la mitad de sus consejeros, convirtiendo la jornada astronómica en una suerte de visita de estado gubernamental.
Hasta el parque se han desplazado el vicepresidente primero, Javier Remírez; la vicepresidenta tercera, Begoña Alfaro; y los titulares de Universidad e Innovación (Juan Luis García), Educación (Carlos Gimeno), Cohesión Territorial (Óscar Chivite) y Cultura y Turismo (Rebeca Esnaola).
En esa misma línea triunfalista se ha pronunciado el consejero de Universidad e Innovación, Juan Luis García, quien ha salido a respaldar el relato oficial asegurando que las cifras de ocupación de la red de puntos de observación —que supera el 80% del aforo de 50.000 personas con 11 recintos ya agotados— "confirman el enorme éxito de esta iniciativa" impulsada por el Ejecutivo y la empresa pública NICDO.
De este modo, el Gobierno de Navarra ha querido capitalizar al máximo la llegada de astrónomos y turistas procedentes no solo de toda España, sino de países como Francia, Alemania, Estados Unidos o Japón, en un fenómeno natural único que no se repetirá en el cielo navarro hasta el año 2180, pero que el Ejecutivo ha aprovechado para hacer caja política a pocas horas de que se haga la noche en pleno día.