La depuradora de Lodosa-Sartaguda, en Navarra, estará completamente renovada a comienzos de 2027, tras una inversión de 6,4 millones de euros destinada a modernizar el tratamiento de las aguas residuales de ambos municipios y de varios polígonos industriales de la zona.
Las obras, que comenzaron en noviembre de 2025, permitirán ampliar considerablemente la capacidad de unas instalaciones que dan servicio a casi 6.500 habitantes de Lodosa y Sartaguda, además de las empresas ubicadas en los polígonos de El Ramal, Los Cabezos y Gobella.
El proyecto ha sido impulsado por el Departamento de Cohesión Territorial del Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Administración Local y Despoblación. La inversión está financiada mediante el canon de saneamiento y contempla una renovación integral de la planta.
El consejero de Cohesión Territorial, Óscar Chivite, ha visitado las obras y ha destacado que la nueva depuradora ofrecerá un servicio avanzado tanto a los vecinos como a la industria de la zona. También ha subrayado la importancia de un tratamiento adecuado de las aguas para garantizar la seguridad hídrica de la población navarra.
Por su parte, la presidenta de la Mancomunidad de Montejurra, Susana Castanera, ha defendido la importancia de esta inversión para el futuro de los municipios. Ha señalado que la modernización de la depuradora representa un compromiso con la salud, la calidad de vida, la cohesión territorial, la igualdad en los servicios y el medioambiente.
En la visita también han participado el director general de Administración Local y Despoblación, Jesús María Rodríguez, y el director gerente de Nilsa, Fernando Mendoza, junto con los responsables institucionales.
La remodelación de la depuradora de Lodosa-Sartaguda responde principalmente a dos factores: el crecimiento de población registrado en ambos municipios y la importante expansión de la industria agroalimentaria en esta zona de Navarra.
Las instalaciones actuales fueron diseñadas hace casi 25 años para tratar una carga contaminante equivalente a la generada por 21.700 habitantes. Sin embargo, la nueva estación depuradora estará preparada para gestionar una carga equivalente a la contaminación de las aguas de 76.000 habitantes, lo que multiplicará por 3,5 su capacidad de tratamiento.
También aumentará notablemente el volumen de agua que podrá recibir la planta. El nuevo sistema tendrá un caudal máximo admisible de 180 litros por segundo, frente a los 48 litros por segundo de caudal medio de las instalaciones actuales.
La actuación contempla una remodelación completa de la línea de agua y del sistema de tratamiento de fangos. Además, se sustituirán elementos de las instalaciones originales y se renovarán por completo la calderería, las válvulas, las botoneras y los accesorios de fundición.
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que las obras se están ejecutando sin interrumpir el funcionamiento de la depuradora. Para conseguirlo, la intervención se ha organizado en cuatro fases, de manera que las aguas residuales continúen recibiendo tratamiento durante todo el proceso.
En la primera fase se ha completado la ampliación del tratamiento de fangos y se ha construido un nuevo reactor, ambos situados en una zona de ampliación exterior a la planta original. También se han realizado trabajos de media tensión para aumentar la potencia del suministro eléctrico y se ha construido un segundo filtro.
La segunda fase ha incluido actuaciones en el decantador secundario y la ejecución del bombeo hacia el nuevo reactor. Esta conexión ha permitido enlazar la línea de agua de las instalaciones antiguas con las nuevas y proceder a la demolición del reactor anterior.
Actualmente, los trabajos se encuentran en la tercera fase, centrada en las infraestructuras de entrada de agua y en el decantador primario. Estas intervenciones forman parte de la adaptación de la planta a su nueva capacidad de tratamiento.
La cuarta y última fase incluirá las obras en el edificio de control, los remates pendientes y la urbanización perimetral de las instalaciones. Una vez finalizados estos trabajos, se procederá a poner en marcha la nueva depuradora.
Antes de su entrada definitiva en funcionamiento, la instalación deberá superar un periodo de pruebas de entre dos y cuatro meses. Durante este tiempo se realizarán los ajustes necesarios utilizando agua residual real, mientras la planta continúa prestando servicio a los vecinos de Lodosa y Sartaguda y a las empresas de los polígonos industriales.