• lunes, 22 de julio de 2024
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SOCIEDAD

Las prácticas abusivas en la venta de coches de ocasión y segunda mano en Navarra

La Asociación de Consumidores Irache ha advertido sobre el fuerte incremento de reclamaciones en la venta de estos coches en Navarra.

Imagen de vehículos aparcados para su venta en una exposición. Foto de Obi - @pixel6propix en Unsplash
Imagen de vehículos aparcados para su venta en una exposición. Foto de Obi - @pixel6propix en Unsplash

La Asociación de Consumidores de Navarra Irache ha advertido sobre el fuerte incremento de reclamaciones en la compra de vehículos de segunda mano en Navarra, especialmente en algunos concesionarios donde se están detectando prácticas abusivas que están suponiendo para los afectados pérdidas de cientos o de miles de euros.

Uno de los problemas más habituales en estas compras son las señales que en ocasiones se ponen, es decir, el dinero que el consumidor adelanta cuando parece que se ya se ha decidido por un modelo. En ocasiones, en la letra pequeña se condiciona la compra a alguna condición concreta. Por ejemplo, en algún caso se obliga al comprador a ejecutar la compra en quince días desde el pago de la señal. El propio concesionario se encarga de poner dificultades para que en este plazo no se pueda efectuar la compra, denegando la financiación que le habían garantizado o solicitando documentación para hacer transcurrir el plazo, por ejemplo.

Transcurridos los quince días desde el pago de la señal, el concesionario se queda con los cuatrocientos o seiscientos euros de señal porque el consumidor no ha podido realizar la compra en los quince días estipulados.

En otras ocasiones el consumidor descubre que el coche de segunda mano que va a comprar no ha superado la ITV y prefiere, viendo las dificultades, echarse atrás y perder la señal que ya había adelantado. Otras veces, en lugar de devolver el dinero de la señal, solo dan la posibilidad de un vale por importe para que el consumidor lo utilice en alguna otra compra en el establecimiento.

Otra cuestión que suele traer muchos problemas es, una vez adquirido el vehículo, su garantía. Si el vendedor es un concesionario, este debe hacerse cargo de cualquier falta de conformidad, es decir, de los problemas o averías que surjan porque el estado del vehículo no era el que se decía cuando se vendió. Este plazo es, en principio, de tres años, si bien se puede reducir en el contrato a un año, que es lo más habitual. Estas reparaciones en garantía deben ser reparadas de forma gratuita por el vendedor.

Sin embargo, Irache está viendo que cada vez es más habitual que los concesionarios deriven esta obligación de garantía en una compañía de seguros. En más de un caso, esta aseguradora dice que la reparación no entra dentro de sus coberturas y no se hace cargo. Pese a que es la ley de consumo la que determina la responsabilidad del vendedor, en ocasiones el concesionario usa la negativa de la aseguradora para eximirse de su responsabilidad. Se trata de reparaciones que en ocasiones suponen miles de euros.

Otras veces, si bien acaba reparando el vehículo, los trámites entre el concesionario y la aseguradora hacen que el trabajo se demore tres o cuatro meses. Durante este tiempo, el consumidor se encuentra sin vehículo, con los consiguientes perjuicios. Junto a ello, se dan problemas porque el concesionario solo acepta parte de las averías y en otros muchos casos entiende que es un problema de “mantenimiento” del vehículo y que es el cliente quien debe hacerse cargo. En otras ocasiones los trabajos de reparación resultan defectuosos y los problemas reaparecen tiempo después.

No es extraño que algunos concesionarios de coches de segunda mano ofrezcan coches que, en ese momento, se encuentran en otra ciudad, a cientos de kilómetros de distancia. Por tanto, la oferta se realiza sin que el consumidor pueda ver el coche que va a comprar y, de hecho, para traerlo exigen antes el pago de una señal. Además solo, en ocasiones solo se informa del coste de traslado del vehículo, que puede rondar los 150 euros, cuando se va a realizar el pago.

Cuando el consumidor ve el coche que ha comprado, o por el que ha pagado una señal, en ocasiones se lo encuentra en un estado inadecuado, desgastado o con falta de algunos accesorios que se le suponían. Cuando expone su queja ante el concesionario, éste le indica que, si se echa atrás, perderá los ochocientos euros que ha pagado de señal.

Otra práctica dudosa son los contratos de compraventa en los que se hacen constar algunas deficiencias o desgaste de algunas partes del vehículo. Por ejemplo, que el motor está al 70% o el turbo al 50%. Si posteriormente surgen problemas con alguna de estas partes, aunque sean en plazo de garantía, el concesionario se agarra al desgaste que consta en el contrato para no responsabilizarse de la reparación.

Una queja habitual de los clientes de algunos concesionarios es la falta de una llave. El agente comercial, al hacer la oferta, aseguró que iba a entregar dos llaves del vehículo. Sin embargo, cuando se ejecuta la compra, solo entregan una llave. Al quejarse, el concesionario dice que en ningún momento prometió dos llaves, que a él, cuando le entregaron el vehículo (de segunda mano) le dieron solo una. Ha habido algún caso en el que a través de mensajes se ha podido comprobar que se le habían prometido dos llaves pero, ante la negativa del concesionario, al consumidor solo le queda la vía judicial, algo muy difícil de encarar por una cuestión como esta.

Ha habido igualmente quejas por parte de personas que han dado su coche a algún concesionario de compra venta de vehículos. Éste le ha prometido pagarle por él un dinero. Pasan las semanas, los meses y el consumidor no sabe nada. Cuando contacta con el concesionario, le dicen que están teniendo problemas para venderlo, que es un mal momento… En alguna ocasión, se acaba presionando al consumidor para que acepte menos dinero que el pactado por el coche entregado. En muchas ocasiones, el consumidor recibe el dinero pero no ve el supuesto contrato de venta que sustenta el importe pagado.

A veces, incluso se entregó el coche para reducir el coste de la compra de uno nuevo en el mismo establecimiento. En lugar de restarlo del precio a pagar, dejaron el precio inicial y le dijeron que luego le pagarían por el que él entregó, pero esta venta se retrasa o acaba haciéndose por un precio menor.

Parte de estos concesionarios te ofrecen una tasación online de tu coche. Sin embargo, algunos consumidores se quejan de que cuando acudes al establecimiento, te dicen que era solo orientativo, que era un precio de venta y te ofrecen bastante menos dinero.

La experiencia de las asociaciones de consumidores con algunos concesionarios no es la mejor. Lo habitual es que, según qué empleado te toque, la atención pueda ser mejor, como sucede en buena parte de las empresas que ofrecen servicio. El problema es que algunos de estos concesionarios han adoptado como estrategia no contestar a cualquier reclamación extrajudicial, tengan razón o no. De esta manera, “obligan” al consumidor perjudicado a acudir a los tribunales para defender sus derechos y, en función de la cuantía de la reparación, muchos se echan atrás.

En cualquier caso, lo más recomendable antes de comprar un coche de segunda mano sería someterlo a la revisión exhaustiva de un profesional independiente, para que este determine el estado real del vehículo. Muchos concesionarios no permiten que el posible vendedor haga esta revisión en un tercer taller por lo que no siempre es posible. Curiosamente, en algunos contratos se hace constar que el comprador “ha realizado la revisión del vehículo con un profesional de confianza”, aunque no haya sido así.


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