• jueves, 18 de junio de 2026
  • Actualizado 19:22
 
 

SOCIEDAD

La presa escondida en un espacio natural de Navarra que está cambiando el futuro de un río

La actuación, iniciada en mayo y prevista hasta noviembre, recuperará la conectividad ecológica de la regata de Enobieta y reforzará la conservación de especies protegidas.

Presa de Enobieta. GOBIERNO DE NAVARRA
Presa de Enobieta. GOBIERNO DE NAVARRA

La presa de Enobieta, en Artikutza, avanza hacia un derribo parcial que convertirá esta actuación en la mayor restauración fluvial de este tipo realizada hasta ahora en Europa. Las obras han comenzado el pasado mes de mayo y se desarrollan según el calendario previsto, con finalización estimada para finales de noviembre.

El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, José María Aierdi, ha visitado este jueves 18 de junio el enclave junto al concejal del Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián, Iñigo García, y representantes de las entidades que participan en el proyecto Life Kantauribai. La intervención está coordinada por el Gobierno de Navarra a través de la sociedad pública Orekan.

Los trabajos permitirán recuperar la continuidad ecológica de la regata de Enobieta, afluente del río Añarbe dentro de la cuenca del Urumea. El objetivo es restaurar el funcionamiento natural de un ecosistema de gran valor ambiental situado en el corazón de Artikutza.

La actuación forma parte de Life Kantauribai, un proyecto europeo destinado a recuperar ecosistemas fluviales y mejorar el estado de conservación de especies y hábitats ligados a los ríos cantábricos. Este programa, cofinanciado por la Unión Europea, impulsa actuaciones para recuperar la conectividad de los cauces y eliminar barreras que dificultan el funcionamiento natural de los ecosistemas acuáticos.

La presa de Enobieta tiene unas dimensiones de 43 metros de altura, 180 metros de longitud y 35 metros de espesor. Su tamaño supera al de la presa francesa de Vezins, de 36 metros de altura, parcialmente demolida entre 2019 y 2020.

La intervención se ha convertido así en un referente europeo en materia de restauración fluvial. Además, cuenta con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y con los informes favorables en materia ambiental y de seguridad emitidos por el Ministerio para la Transición Ecológica.

El presupuesto de los trabajos asciende a 1,3 millones de euros. De esa cantidad, 640.000 euros serán financiados por el Ayuntamiento de San Sebastián y el resto procederá del proyecto Life Kantauribai.

Durante la visita, José María Aierdi ha recordado que “la actuación sobre la presa de Enobieta representa un hito en la restauración ecológica de nuestros ríos y demuestra que la colaboración entre administraciones, confederaciones, entidades y centros de investigación permite afrontar proyectos de gran complejidad con una visión compartida de futuro”.

En este sentido, el consejero ha destacado que “la eliminación de barreras obsoletas y la recuperación de la conectividad fluvial son herramientas fundamentales para conservar la biodiversidad, mejorar la resiliencia de nuestros ecosistemas frente al cambio climático y garantizar el buen estado de nuestros ríos”.

Por su parte, Iñigo García Villanueva ha destacado que la actuación “sitúa a Navarra y a San Sebastián, a través de la intervención en Artikutza, como referentes europeos en restauración fluvial y recuperación de ecosistemas”.

El concejal ha subrayado que “no estamos únicamente ante una obra de ingeniería, sino ante un proyecto de restauración ambiental que permitirá devolver al río parte de su funcionamiento natural después de décadas de alteración”. También ha señalado que la intervención permitirá “recuperar la conectividad ecológica del cauce, favorecer el movimiento natural de especies y sedimentos y mejorar el estado de conservación de uno de los espacios naturales más valiosos de nuestro entorno”.

García Villanueva ha puesto en valor la colaboración institucional que ha hecho posible el proyecto. Además, ha señalado que la intervención en Enobieta constituye “una oportunidad para corregir una actuación del pasado y dejar un legado positivo para las próximas generaciones, recuperando la salud ecológica de un río y de un espacio natural único como Artikutza”.

La presa se encuentra en la finca de Artikutza, situada en el término municipal de Goizueta, en Navarra. Este enclave fue adquirido por el Ayuntamiento de San Sebastián en 1919 para garantizar el abastecimiento de agua potable a la ciudad.

La construcción de la presa comenzó en 1948, pero durante las obras se detectaron importantes problemas geológicos en uno de sus estribos. Esta circunstancia impidió que el embalse llegara a llenarse por completo.

Su capacidad quedó limitada a aproximadamente dos tercios de la prevista inicialmente. Después, el crecimiento demográfico de San Sebastián y de los municipios cercanos hizo necesaria la construcción de nuevas infraestructuras de abastecimiento, entre ellas la presa del Añarbe, lo que fue relegando de forma progresiva el papel de Artikutza.

La instalación perdió definitivamente su función reguladora en 2002, tras un fallo en su sistema eléctrico de maniobra. Después de analizar las alternativas disponibles y valorar los costes económicos y los impactos ambientales, el Ayuntamiento decidió dejarla fuera de servicio y proceder al vaciado completo del embalse entre 2017 y 2019.

La finca de Artikutza forma parte de la Red Natura 2000 desde 2004 y fue declarada Zona Especial de Conservación en 2016. Tras estudiar distintas opciones, como mantener la presa, demolerla por completo o realizar una demolición parcial, se ha optado por esta última solución al considerarse la de menor impacto ambiental.

La intervención consistirá en abrir una escotadura de siete metros de anchura en el aliviadero izquierdo de la presa. Esa apertura irá desde la coronación hasta un metro por debajo de la cota natural del terreno.

Esta solución garantizará la conectividad biológica del cauce y permitirá restablecer la dinámica natural del río. ¿Qué supone esto para un espacio como Artikutza? Principalmente, devolver al ecosistema una parte de su funcionamiento natural tras décadas de alteración.

La medida beneficiará especialmente a especies protegidas como el desmán ibérico, catalogado en peligro crítico de extinción. Su presencia está documentada en la red de regatas de Artikutza.

Además, la actuación permitirá conservar las colonias de murciélagos que habitan en el interior de la infraestructura. De este modo, el proyecto busca compatibilizar la recuperación fluvial con la protección de la biodiversidad existente en la zona.

Aierdi ha subrayado también que “Life Kantauribai está convirtiendo a Navarra y al conjunto de la cornisa cantábrica en un referente europeo en restauración fluvial, impulsando actuaciones que compatibilizan la protección del patrimonio natural con una gestión responsable de las infraestructuras hidráulicas”.

El consejero ha añadido que “con esta intervención recuperamos un espacio de extraordinario valor ecológico y damos un paso más en nuestro compromiso con la conservación de la Red Natura 2000 y con la protección de especies emblemáticas y amenazadas”.

La demolición total de la presa de Enobieta fue descartada por la enorme complejidad técnica que supondría retirar todos los materiales en un entorno natural especialmente protegido. También habría sido necesario reforzar las carreteras de acceso para soportar el tránsito constante de camiones pesados.

La estrechez de la carretera de salida de Artikutza, muy utilizada por ciclistas y senderistas, ha sido otro de los factores determinantes para descartar esa opción por motivos de seguridad. Por ello, la alternativa elegida ha sido una demolición parcial.

Los materiales resultantes de la obra serán reutilizados en su mayor parte para la mejora de senderos de la finca. Una pequeña cantidad permanecerá en el entorno para que el propio río distribuya los sedimentos de forma natural.

Esta distribución natural contribuirá a aumentar la diversidad y la complejidad del ecosistema fluvial. Con esta colaboración, el Gobierno de Navarra, el Ayuntamiento de San Sebastián y el resto de socios de Life Kantauribai aspiran a convertir Artikutza en un ejemplo de restauración ambiental y gestión sostenible de infraestructuras hidráulicas obsoletas.

Navarra ha derribado ya total o parcialmente 11 de los 16 obstáculos previstos dentro de las actuaciones de Kantauribai. En el año 2027, cuando finalice el proyecto, la Comunidad foral habrá invertido 2,4 millones de euros.

¿Tienes una tienda, un bar, un restaurante o un local comercial en Pamplona o alguna localidad de Navarra?

¿Quieres salir en nuestra sección de Comercio Local y que miles de personas conozcan todo lo que ofreces con una noticia y fotografías hechas por profesionales?

Escríbenos a esta dirección y hablaremos contigo para contactar cuando antes: [email protected]


Apóyanos para seguir realizando periodismo independiente.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
La presa escondida en un espacio natural de Navarra que está cambiando el futuro de un río