El turismo enogastronómico y cultural en Navarra ha dado un paso de gigante este mes de marzo. La iniciativa Navargira, organizada por el Consorcio de la Zona Media, ha clausurado su segunda edición consolidando un formato que marida a la perfección el vino, el patrimonio histórico y la música en directo en escenarios de ensueño. Con un balance de participación que roza el centenar de personas, este programa se postula como el modelo de turismo de calidad y proximidad que demanda el viajero actual.
Bajo la guía de la comunicadora especializada Elena Arraiza, los participantes han podido interpretar el paisaje navarro a través de tres itinerarios temáticos que han colgado el cartel de completo.
Así, pudieron seguir la Ruta Chardonnay: Un viaje que comenzó entre los viñedos de Bodega de Sarría y continuó en la imponente muralla del Cerco de Artajona. La jornada incluyó una parada en Bodegas Reyno de Artajona y culminó con los acordes de un concierto de jazz en la Casa del Vínculo de Puente la Reina.
También disfrutaron de la Ruta Garnacha, una experiencia que arrancó con un desayuno tradicional en Casa Urrutia (Ujué), seguido de una visita a su joya, la iglesia-fortaleza de Santa María. El recorrido pasó por Olite (Cosecheros Reunidos) y finalizó en Bodegas Unsi, donde la música sensorial se fundió con el vino.
Asimismo, tuvieron la oportunidad de conocer la Ruta Oneca, con la mística del Monasterio de la Oliva y sus vinos que abrieron este itinerario que también recorrió los viñedos ecológicos de Azul y Garanza. El broche de oro lo puso San Martín de Unx, con una visita a su cripta y un concierto del grupo Los Bacanes en el atrio de la iglesia.
La gerente del Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, Cristina Bayona, ha destacado que este éxito confirma el potencial de la comarca como destino turístico singular. "Hemos logrado que los participantes se acerquen al territorio de forma auténtica, conectando con su patrimonio, sus vinos y su identidad", subraya la responsable.