La foto de San Fermín del seis de junio: Koro Cantabrana
Habitualmente Koro Cantabrana Ruiz de Larrinaga (Renteria, 1966) es presentada como fotógrafa, periodista, escritora, coach y conferenciante. Aun siendo cierto, desfigura su perfil, porque parece más propio de alguien que se dedica a tareas multidisciplinares inconexas. Verdaderamente la visión más fidedigna de Koro Cantabrana y el denominador común de sus actividades, es la de ser una gran comunicadora que esgrime su profesionalidad en todas las facetas que aborda, bien sea a través de la imagen, la palabra escrita y/o hablada.
Estudiando Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra, tomó contacto con la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra (AFCN). Al entrar como socia en 1992 lideró una nueva generación de fotógrafas que insufló nuevos aires a una agrupación demasiado masculinizada. Por aquel tiempo mostró predisposición hacia el reportaje fotográfico con fuerza narrativa, movimiento y carga emocional.
Ya como licenciada, trabajó como reportera gráfica para el periódico Zero Hora de Porto Alegre (Brasil) e hizo un master en Imagen en Los Angeles (EEUU). A pesar de que la tentaron con un puesto en Los Angeles Times, se vino a Pamplona para impartir la asignatura de Fotoperiodismo y encargarse de los talleres de fotografía en la asignatura Cultura de la Imagen como ayudante del inolvidable Miguel Urabayen. Desinhibida, con fuerte personalidad, no sucumbió a las presiones de un sector del profesorado para cambiar su atuendo y el vehículo de transporte (una Vespa).
Es una conversadora locuaz que transmite energía en todo lo que manifiesta. Posee, por consiguiente, el potencial de una profesora con enorme capacidad didáctica, razón por la que dejó huella en una generación de periodistas. Como reportera ha trabajado para EFE, habiendo publicado en múltiples medios. En sus fotos, principalmente de tipo humanista, denuncia la situación de los marginados, por eso ha colaborado con varias ONG´s. Ha exhibido su obra fotográfica por las salas de la geografía navarra, mostrando principalmente sus vivencias en América y África.
Su foto más conocida, titulada Homeless -un hombre de color que tapa la cara con sus manos dejando entrever unos inmensos ojos-, fue portada del disco Acción directa del grupo de rock Barricada. Esta instantánea también abre portada del ejemplar núm. 6 del año 2000 de la revista Contraluz de la AFCN, dedicado a la fotografía de fotógrafas; en la entrevista reconoce que, como fotógrafa, nunca se ha sentido discriminada por el hecho de ser mujer, pero ha sabido de compañeras afectadas.
Considera que sus comienzos estuvieron marcados por Javier Rey, al que considera su primer maestro, ya que le transmitió las bases sobre las que construyó su mirada fotográfica; más tarde complementó su formación con otros prestigiosos fotógrafos como: Carlos Cánovas, Blas Campos, Miguel Bergasa, Nicolás López… No olvida tampoco la influencia de sus profesores en Los Angeles: Don Battle, Ford Lowcock, Eric Poppleton y Larry Jones.
Ha sido la primera fotógrafa española en entrar, en el año 2006, en la selección de las 100 mejores fotos del prestigioso Women In Photography International (WIPI). La foto tomada en el paso Biutz de Ceuta a Marruecos, escenifica una mujer increpando a la policía marroquí por haber requisado la mercancía.
Su vida como reportera se interrumpió al nacer su primer hijo, Alan, con una cardiopatía que derivó en un trasplante de corazón. Tras 137 días en la UCI, escribió aquella dura experiencia en el libró El corazón en un puño. Posteriormente Koro Cantabrana se ha convertido en escritora especialista en autoayuda con otros cuatro libros:
- 1) Tu nueva a-normalidad. 5 pasos para salir con fuerza del Coronavirus
- 2) Incertidumbre
- 3) Estrés postvacacional
- 4) Estrés encubierto. El síndrome invisible que amenaza tu vída, que ha sido calificado como un “Manual de vida”.
Viene impartiendo cursos de ‘coaching’ desde hace más de veinte años, cuando nadie sabía que era eso. En esta faceta, ha estado siete años en la Fundación Miguel Induráin ayudando a deportistas de élite. Es emprendedora por vocación y formación con un MBAE, ha fundado una empresa de publicidad y su proyecto estrella: el Instituto del Estrés, a través del cual imparte diversos cursos on-line, entre ellos Gestrés, un conjunto de herramientas para superar el mal que afecta a nuestra enloquecida sociedad.
La foto que nos presenta Koro Cantabrana para el escalón de hoy, seis de junio, es totalmente atípica en su trayectoria como reportera social. Está tomada en el interior del Centro Comercial Avenida (Av. San Ignacio 8) con dos protagonistas: un zaldiko y un niño. El niño acaricia tímidamente la grupa del zaldiko, allí donde no llega la vejiga. En aquel momento, al final de los años noventa, la autora trabajaba para EFE.
Ahora bien, una foto así, que es más un ejercicio experimental, jamás se hubiese publicado en los medios, porque habría sido rechazada por movida o desenfocada. Es de esas fotos intimas que se guardan los fotógrafos sin ser divulgadas. El prurito artístico de los reporteros puede surgir como enajenación del trabajo del día a día; esta instantánea es, por tanto, una mirada muy personal, dinámica y emocional de la imagen documental.
Cantabrana nos confiesa que “mi intención no era centrarme en registrar una escena festiva, sino en transformarla en una experiencia visual intensa rebosante de movimiento. La imagen transmite velocidad, ruido, emoción y vida, convirtiendo el instante en una sensación casi física para quien la observa”.
Añade también: “Lejos de tratarse de una fotografía ‘movida’, es un efecto premeditado que refleja un dominio técnico y una clara decisión artística. Realizada con una larga exposición, combinada con barrido horizontal y sincronización del flash en la segunda cortinilla. Mientras la cámara acompaña el movimiento de la escena, el fondo se desplaza lateralmente generando dinamismo, pero el sujeto principal conserva todavía suficiente estructura visual para seguir siendo reconocible”.
La autora explica el efecto: “Primero se registra el movimiento y, justo al final de la exposición, el flash congela el último instante de la escena. El resultado muestra estelas que parecen arrastrarse detrás del zaldiko, reforzando enormemente la sensación de velocidad. De manera que esta técnica consigue separar visualmente al sujeto del fondo, aportando profundidad y dramatismo a la escena”.
Destaca la cálida policromía de la imagen con tonos rojizos, anaranjados y amarillos, que intensifican el ambiente festivo sanferminero. Aportando, según Cantabrana “un contraste visual muy potente. El resultado es una fotografía muy viva, expresiva y cargada de energía, con una voluntad clara de experimentar con el movimiento, la luz y el tiempo”.
Con esta foto tan personal y creativa –un desafío a la fotografía clásica basada en la nitidez y el control absoluto–, Koro Cantabrana, que sigue manteniendo su alma docente, nos da una lección de técnica. Ella a su vez, no para de aprender y emprender. Es una mujer disfrutona de la vida, comprometida con la sociedad y que se siente orgullosa de poder ayudar a otros para mejorar la barbarie de este mundo.