No podían faltar a la cita con la decrepitud moral. Las peñas “solidarias” han subido el último escalón de la cuesta presanferminera. Uno de enero, dos de febrero...seis de junio, cagada de ciertos peñistas y... ¡viva San Fermín!
Se han cumplido ya los cuatro meses (y un día, como una pena de prisión menor, que puede ir a mayores) desde que se celebraron las elecciones legislativas.