La calle Guelbenzu de Pamplona está perdiendo buena parte de las tiendas que durante décadas dieron vida al popular barrio de la Milagrosa en la zona sur de la capital navarra. Donde antes había zapaterías, carnicerías y peluquerías tradicionales, ahora quedan numerosos recuerdos de una forma de comprar que está desapareciendo.
Esta conocida calle del sur de Pamplona, dedicada al músico navarro Juan María Guelbenzu, ha experimentado una profunda transformación comercial. El cierre de negocios familiares ha cambiado su paisaje y ha dejado a unos pocos establecimientos históricos como representantes del comercio de toda la vida.
Uno de los últimos golpes ha sido la desaparición de Calzados Guelbenzu, la zapatería que durante 36 años atendió a generaciones de vecinos desde el número 29. Su cierre ha dejado al barrio sin una de sus tiendas más reconocibles, especializada en calzado cómodo y zapatos para personas mayores.
Sin embargo, todavía hay nombres que mantienen viva la memoria comercial de esta calle. El bar El Mochuelo, la Bodega Núñez, la carnicería José Luis Sánchez, la panadería Mina y CG Arte forman parte de ese pequeño grupo de negocios que conservan una identidad propia en un entorno muy diferente al de hace unas décadas.
El cierre de Calzados Guelbenzu, después de 36 años
La historia de Calzados Guelbenzu comenzó en 1990. Durante más de tres décadas, su establecimiento del número 29 ofreció zapatos de señora, alpargatas de cáñamo, calzado infantil, zapatillas de casa y modelos con hormas especiales para pies delicados. Una especialización que había permitido conservar una clientela fiel.
Su propietaria, Elena Asiáin, ya había advertido de las dificultades del pequeño comercio en una entrevista concedida a Navarra.com. "Cada vez nos lo ponen más difícil", aseguraba al describir los cambios que estaba experimentando la calle. En mayo de 2026, la zapatería anunció su liquidación total y preparó el cierre antes del verano.
La pérdida de esta zapatería se suma a la desaparición de otras carnicerías como Goñi y peluquerías tradicionales como A&A de Guelbenzu. La calle conserva actividad comercial, pero ha perdido parte de aquellos establecimientos especializados en los que los vecinos compraban habitualmente y conocían personalmente a quienes les atendían.
El Mochuelo, el bar que conserva el sabor gallego de siempre
Uno de los grandes supervivientes es el bar El Mochuelo, situado en el número 48, muy cerca de la avenida de Zaragoza. Su historia se remonta a más de medio siglo y sus especialidades son conocidas mucho más allá de la Milagrosa: pulpo a la gallega, jamón asado y pimientos de Padrón.
En una entrevista publicada por Navarra.com en 2022, Ángel Urtasun, que regentaba entonces el establecimiento junto a Isidro Mendibe, explicaba cómo habían mantenido las recetas heredadas de los anteriores propietarios, Marisa y Valeriano. "Los antiguos dueños se quedaron quince días con nosotros para enseñarnos los trucos de cómo cocían el pulpo y cómo asar bien el jamón", recordaba Ángel.
El local había sido conocido antiguamente como Marañón, antes de adoptar el nombre de El Mochuelo. Su historia está ligada a la tradición gallega y a una clientela que ha ido pasando de padres a hijos. Además del pulpo y el jamón, su carta conserva platos como oreja rebozada, ajoarriero, chipirones y callos.
La carnicería José Luis Sánchez, el negocio familiar que resiste
En la esquina de Guelbenzu con Isaac Albéniz continúa otro de los negocios más representativos del barrio: la carnicería José Luis Sánchez. Al frente se encuentran las hermanas Estela y Sandra Sánchez, segunda generación de una familia que comenzó a trabajar en el establecimiento de la mano de sus padres, José Luis Sánchez Echeverría y Juana Mari Zoroquiain.
En una entrevista publicada por Navarra.com en noviembre de 2023, las dos hermanas explicaban que habían decidido mantener la elaboración tradicional. "Deshuesamos y elaboramos aquí la carne como hace 50 años, como nos enseñaron nuestros padres", aseguraban. También defendían el producto local y las preparaciones caseras frente al avance de los alimentos precocinados.
Las hermanas describían su situación con una comparación cargada de humor: "Nosotras decimos que somos la aldea gala de Asterix y Obelix". Reconocían que el barrio había cambiado mucho, tanto por la transformación de sus comercios como por los nuevos hábitos de consumo. La carnicería se había convertido en la última de carácter tradicional de la Milagrosa, según explicaban ellas mismas.
La Bodega Núñez, más de medio siglo de almuerzos y comidas caseras
Muy cerca, en el número 7 de Isaac Albéniz, haciendo esquina con Guelbenzu, se encuentra la Bodega Núñez, uno de los establecimientos más conocidos de la Milagrosa. Abrió sus puertas en 1969 gracias a Joaquín Núñez y Mari Carmen Lizaso, y la segunda generación familiar ha continuado con la tradición de los almuerzos y la cocina casera.
Los hermanos José y Carmen Núñez Lizaso explicaron en una entrevista a Navarra.com en 2023 que el negocio conserva especialidades como los menudicos, las magras con tomate, el ajoarriero, los callos y el cordero lechal. El establecimiento dispone de un comedor con capacidad para unas 60 personas y ofrece también comida para llevar. Desde octubre de 2023 la nueva dueña es Felicidad Vicente que sigue con sus almuerzos de toda la vida.
Carmen recordaba con nostalgia cómo era la vida en el barrio durante su infancia. "Esto era como un pueblo y saludabas a todos", afirmaba. También reconocía que el futuro del negocio familiar no estaba garantizado porque sus hijas preferían continuar sus estudios. "Esto es muy bonito pero muy sacrificado", explicaba sobre un trabajo que exige dedicación incluso los días de descanso.
La panadería Mina, una historia familiar que continúa
Otra de las supervivientes es la panadería Mina, situada en el número 50 de la calle Guelbenzu, junto a la avenida de Zaragoza. Se trata de la panadería más antigua de la Milagrosa, un establecimiento que ha conservado su nombre tradicional en la fachada y que ha incorporado una pequeña zona de cafetería.
En una entrevista publicada por Navarra.com en enero de 2024, Virginia, responsable del negocio, explicaba que había crecido en el barrio y que conocía perfectamente su transformación. "Tenemos la clientela fija de toda la vida. Al final te defiendes, pero no lo puedes comparar a cuando estaba mi madre porque el barrio ha cambiado mucho", señalaba.
La panadera reconocía que mantener abierto el establecimiento exigía un esfuerzo considerable. También veía complicado encontrar un relevo familiar. Sin embargo, destacaba el vínculo con sus clientes: "Lo que te hace tirar es la gente". Una relación personal que sigue siendo una de las principales diferencias entre las tiendas tradicionales y las grandes superficies.
CG Arte, la tienda de bellas artes que ha cumplido 28 años
Casi en la esquina con la avenida de Zaragoza se encuentra CG Arte, conocida anteriormente como CG Manualidades, una de las tiendas especializadas en pintura y manualidades más destacadas de Pamplona. El negocio nació en 1998, cuando Cristina González Viñiegra decidió convertir su afición por las bellas artes en una actividad comercial.
Su hijo, Javier Inchusta González, ha continuado al frente del establecimiento, situado en el número 50 de Guelbenzu. En una entrevista a Navarra.com en junio de 2023, explicaba que habían comenzado en el número 43 de la misma calle y que posteriormente se trasladaron al local actual, donde ampliaron su oferta de acuarelas, óleos, pinturas decorativas, papeles especiales y materiales para artistas.
Javier, que estudió Ingeniería Agronómica antes de dedicarse al negocio familiar, explicaba que su intención era ofrecer una tienda atractiva, con una gran variedad de colores y productos especializados. "El arte es una forma que tenemos de expresarnos y aquí están las herramientas", aseguraba. En aquella entrevista también reconocía que la calle había cambiado mucho con el paso de los años y con las sucesivas reformas urbanísticas.
El recuerdo de las peluquerías tradicionales de Guelbenzu
La desaparición de las peluquerías de toda la vida también forma parte de esta transformación comercial. Uno de los establecimientos más representativos ha sido la peluquería Betty, situada en el número 27, donde las hermanas Beatriz y Amparo Gómez Zudaire desarrollaron buena parte de su trayectoria profesional.
En una entrevista publicada por Navarra.com en abril de 2024, Beatriz explicaba que llevaba desde los 16 años dedicada a la peluquería. El negocio había comenzado en un piso y posteriormente se trasladó al local de Guelbenzu, donde acumulaba entonces 35 años de actividad. Su hermana Amparo, jubilada desde 2017, recordaba con cariño a las clientas y la relación que habían mantenido durante décadas.
Amparo resumía el cambio del barrio con unas palabras especialmente expresivas: "Las calles están muy tristes en la Milagrosa. Yo compro a la gente de aquí y me da mucha pena". Aquella entrevista reflejaba una preocupación que compartían otros comerciantes históricos: la pérdida de establecimientos familiares y la dificultad de encontrar personas dispuestas a continuar con estos negocios.
Los cambios de tráfico que han transformado la calle Guelbenzu
A la desaparición de tiendas tradicionales se han sumado en las últimas semanas importantes modificaciones en la circulación de esta zona de Pamplona. Desde el 1 de septiembre de 2026, las calles Juan María Guelbenzu y Manuel de Falla han experimentado cambios en sus sentidos de circulación.
Las modificaciones afectan al perímetro comprendido entre Guelbenzu, Blas de la Serna, Río Queiles y la avenida de Zaragoza. El Ayuntamiento de Pamplona ha reorganizado los recorridos para facilitar las salidas hacia otras vías de mayor capacidad, como Julián Gayarre y la rotonda de Oberena.
La reorganización también ha afectado a las calles Río Urrobi, Río Irati y Río Urederra. El objetivo municipal es reducir el tráfico de paso por determinadas zonas del barrio y mejorar la circulación del transporte urbano comarcal, especialmente en el entorno de la rotonda de Blas de la Serna con Río Queiles.
Otra de las novedades es la implantación de una Zona de Acceso Controlado, con entradas por Manuel de Falla y Río Cidacos y salidas por Guelbenzu y Río Urederra, según el sector. Esta regulación pretende limitar los accesos no autorizados a determinadas calles y proteger los espacios peatonal.
La nueva zona azul desde el 1 de octubre en la Milagrosa
El otro gran cambio ha llegado el 1 de octubre de 2026, cuando ha entrado en funcionamiento la ampliación del estacionamiento regulado en la zona sur de la Milagrosa. La actuación ha incorporado alrededor de 1.000 nuevas plazas azules y naranjas distribuidas por una decena de calles.
La medida ha modificado las condiciones para aparcar en zonas donde anteriormente existían plazas gratuitas. Los conductores deben prestar atención a la señalización y a las condiciones de estacionamiento, mientras que los residentes pueden solicitar las correspondientes autorizaciones.
El nuevo sistema afecta al entorno de Guelbenzu, Manuel de Falla y otras calles del sur del barrio, donde también se han introducido restricciones de acceso y cambios de circulación. La ampliación fue presentada por el Ayuntamiento como una respuesta a las demandas recogidas en reuniones con vecinos y comerciantes.
La puesta en marcha de estas medidas ha generado dudas y críticas por la información facilitada inicialmente a los afectados. Durante septiembre, el Ayuntamiento introdujo correcciones para facilitar las entradas y salidas del barrio, mientras que los primeros datos municipales apuntaban a una reducción del 13% del tráfico de paso.
Todo ello coincide con un momento especialmente delicado para el comercio tradicional de la calle Guelbenzu, donde los cierres de negocios históricos, los cambios en los hábitos de compra y las nuevas condiciones de movilidad están modificando una de las calles más conocidas de la Milagrosa.