Betzabé Videla tiene 25 años, un bebé de cinco meses y acaba de iniciar una nueva etapa profesional en Pamplona. La joven argentina se ha puesto al frente de una carnicería con décadas de historia después de haber llegado a Navarra con 17 años y haber tenido que abrirse camino sin papeles. Ahora afronta el reto con ilusión: "Sé que va a funcionar".
Desde el pasado 4 de septiembre, Betzabé atiende la Carnicería Entredos, situada en el puesto número 22 del Mercado del Ensanche de Pamplona, en la calle Amaya 15. El establecimiento llevaba cerca de dos meses cerrado y ha vuelto a levantar la persiana con una nueva responsable.
La oportunidad apareció casi por sorpresa. Su marido vio el anuncio del traspaso y la animó a intentarlo. Betzabé había realizado un curso de carnicería y, aunque anteriormente había pensado en abrir un locutorio, terminó apostando por un negocio que ya estaba montado y contaba con una clientela consolidada.
La joven asegura que siempre se ha sentido cómoda trabajando con alimentos y carne. En casa ha ayudado habitualmente a su padre, fileteando carne o preparando pollo, y el curso que realizó confirmó que el oficio se le daba bien. "Me lancé a la aventura con mucho miedo, pero acá estamos", ha explicado.
Por el momento, Betzabé trabaja sola detrás del mostrador. El puesto es pequeño y quiere comprobar primero cómo evoluciona el negocio antes de plantearse cambios mayores. Su intención es conservar la confianza de los clientes que han comprado allí durante años.
La historia del establecimiento está ligada durante cuatro décadas a Jesús Ainzía Caridad, conocido carnicero pamplonés que se jubiló en 2025 con 63 años después de cerca de 40 años en el oficio. Durante todo ese tiempo mantuvo una carnicería tradicional basada en el producto de calidad y en el trato cercano con sus clientes.
Tras su jubilación, el negocio pasó a manos de María Jaramillo, colombiana afincada en Pamplona desde hacía años y con experiencia en hostelería. Ella tomó el relevo en septiembre de 2025 y mantuvo abierto el puesto durante aproximadamente un año antes de decidir traspasarlo.
Ese segundo relevo ha llevado ahora a Betzabé hasta el Mercado del Ensanche. La joven quiere conservar buena parte de la esencia del negocio y ha mantenido los mismos proveedores que utilizaban María y Jesús, una decisión con la que pretende garantizar la continuidad del producto y fidelizar a la clientela habitual.
Su trayectoria personal en Pamplona no ha sido sencilla. Llegó desde Argentina con solo 17 años, después de que su madre la emancipara. Comenzó a estudiar peluquería, pero la pandemia alteró sus planes y la falta de documentación regularizada complicó durante un tiempo su acceso al mercado laboral.
"No me contrataron porque no tenía papeles", recuerda. Finalmente consiguió regularizar su situación gracias a la ayuda de los tíos de un amigo y comenzó a trabajar como camarera. Desde entonces ha seguido formándose y acumulando experiencia laboral hasta decidir dar el salto al autoempleo.
En octubre cumplirá ocho años en Pamplona. Su madre vive ahora también en Navarra y han conseguido traer a dos de sus hermanos. Betzabé explica que trabajan para poder ayudar al resto de la familia que permanece en Argentina y destaca la estabilidad que ha encontrado aquí, además de la posibilidad de enviar dinero a sus familiares.
La conciliación también ha pesado en su decisión. Betzabé tiene un bebé de cinco meses y buscaba trabajo después de la baja por maternidad. El horario de la carnicería le permite pasar las tardes con su hijo y tener libres los fines de semana. Ahora quiere introducir poco a poco nuevos preparados sin perder los productos tradicionales, entre ellos los chorizos, los jamones y la chistorra de Larrasoaña. Su objetivo es claro: "Entredos sigue adelante".