COMERCIO LOCAL
La pareja que cumple su sueño de tener un negocio en Pamplona después de 25 años de trabajo
“No vamos a quejarnos porque somos unas personas trabajadoras. Montamos este negocio por el bien de la familia”, señalan.
Juan Vicente Yaulema y Elba Rocío Cepeda saben bien lo que significa empezar de cero. Llegaron desde Ecuador a Pamplona hace 25 años y, desde entonces, han ido encadenando trabajos, sacrificios y muchas horas de esfuerzo hasta cumplir un objetivo que durante mucho tiempo vieron lejano: vivir de su propio negocio. Hoy, ese sueño toma forma en una tienda de alimentación que han levantado con constancia, paciencia y una rutina de trabajo casi sin descanso.
Su proyecto es el supermercado Udaco, situado en la calle González Tablas, en el Segundo Ensanche de la capital navarra. El establecimiento ha reabierto hace poco tras una renovación total, después de casi tres semanas de rehabilitación, y volvió a atender al público desde el 13 de febrero. La reforma, explica la pareja, busca dar un nuevo impulso al negocio y atraer a más clientela en una zona muy vinculada al comercio local.
Muy cerca de su tienda se encuentran, o se han encontrado hasta hace poco, otros establecimientos comerciales muy conocidos del barrio, como la tienda de arreglos Damar, de Daniel y María Eugenia, o la joyería Montiel, que cerró hace un año por jubilación. En ese entorno del centro de Pamplona, Juan Vicente y Elba han ido haciéndose un hueco a base de trabajo diario y trato cercano con los vecinos.
A sus 69 años, Juan Vicente recuerda que antes de ponerse detrás del mostrador su vida laboral fue muy distinta. “He sido chapista y pintor durante 12 años. Luego cuando vino la crisis, cerró la fábrica y tuvimos que poner este negocio”, relata. El cierre de aquella empresa les obligó a buscar otra salida y terminó empujándoles hacia un camino que les exigía todavía más dedicación, pero que también les acercaba a la idea de tener algo propio.
Elba, de 59 años, se muestra “muy contenta” con el cambio que ha dado la tienda tras las obras. “Hemos hecho un poquito de obras en la tienda para ver si entra un poco más la clientela. En eso estamos. Ya llevamos ocho años con la tienda y aquí estamos trabajando”, comenta. Detrás de esa frase sencilla hay una historia larga de esfuerzo que no empezó con la apertura del supermercado, sino mucho antes.
La propia Elba recuerda que pasó casi 20 años trabajando en casas, cuidando de personas mayores y dedicándose también a la limpieza. “Me he ganado bien la vida siempre trabajando”, explica. Su idea inicial, de hecho, no era quedarse definitivamente en Navarra.
“Mi ilusión era regresar a Ecuador para abrir mi negocio en casa”, confiesa. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese horizonte cambió. “En vista de que ya solo regreso de vacaciones, Dios nos ha dado aquí y nos hemos instalado aquí. La ilusión y mi sueño de tener un negocio me lo ha dado Dios aquí”, expresa.
Ese sueño, según cuenta, venía de lejos. “Desde que me casé trabajé con la fruta en Ecuador con una tienda pequeña”, recuerda. Ahora siente que, después de muchos años, ha logrado cerrar ese círculo con su propio establecimiento en Pamplona. “Al final, hemos cumplido nuestro sueño”, afirma.
La tienda no solo ha servido para sostener a la familia, sino también para abrir camino a la siguiente generación. Su hijo Cristian tiene otra tienda de alimentación en el barrio de La Milagrosa. Elba cuenta que él también está “muy contento”, aunque puntualiza que funciona con otro nombre: “El suyo se llama supermercado Unide y el nuestro es Udaco”.
La rutina del matrimonio deja poco espacio para el descanso. “Somos un ejemplo de trabajo de lunes a domingo todos los días. Solo cerramos el sábado por la tarde”, explican. No lo plantean como una queja, sino como una forma de entender la vida. “No vamos a quejarnos porque somos unas personas trabajadoras. Montamos este negocio por el bien de la familia”, señalan. Primero llegó esta tienda y, después, la de su hijo.
En ese recorrido también aparece el orgullo por sus otros dos hijos. Carla, la mayor, es enfermera, mientras que Andrés, con 22 años, sigue estudiando. Junto al esfuerzo dentro de casa, la pareja destaca el apoyo que ha encontrado fuera. “Estamos muy contentos con la vecindad porque todos nos echan una mano”, agradecen.
Aunque una parte importante de su familia sigue en Ecuador, el matrimonio mantiene el vínculo con su país de origen en viajes espaciados. “Cada dos años nos vamos un mes a Ecuador porque es muy caro el billete”, explica Elba. Aun así, deja claro que en Pamplona ha encontrado una acogida que valora mucho. “Pamplona me ha gustado. La gente nos ha acogido”, asegura.
La reapertura del supermercado ha coincidido además con una fecha muy especial para la pareja. “El 3 de marzo hemos hecho 40 años de casados y aquí hacemos ocho años en mayo”, cuenta Elba, que vincula ambos aniversarios a una misma idea de constancia y de vida compartida.
Las reseñas que reciben en redes sociales refuerzan esa imagen de tienda cercana y bien valorada por sus clientes. Una de ellas define el negocio como un “supermercado en el centro de Pamplona muy completo, con diversidad de productos con muy buena relación calidad-precio. El personal muy amable y atento. Volveré pronto”.
Otra señala: “El servicio al cliente fue bueno. Los productos eran buenos. La vendedora fue amable. Sería bueno si también hubiera dulces”, una sugerencia a la que respondieron con amabilidad: “Muchas gracias por tu reseña, tendremos en cuenta lo de los dulces”.