El conocido Julián Iantzi ha puesto el foco en una de las aperturas más recientes de Pamplona. El presentador, muy ligado a los Sanfermines por su presencia en el programa del encierro matinal de RTVE, ha compartido un vídeo en sus redes sociales para anunciar la inauguración de un nuevo local al que acudió en persona. Allí, después de conocer de cerca el proyecto, lanzó un elogio directo a sus responsables: “Son unos cracks”.
La apertura de Beef Sua se suma además al tirón hostelero del Soto de Lezkairu, donde recientemente también han abierto un nuevo local de Pollo Paulino y otro de arroces, La Tomasa, con mucho éxito. En ese contexto, el nuevo bar restaurante busca hacerse hueco con una propuesta cercana, un local cuidado y el respaldo de dos nombres que han apostado fuerte por el proyecto.
El nuevo establecimiento ha abierto en el barrio del Soto de Lezkairu, en el número 9 de la calle Isabel Garbayo, en el local que antes ocupaba Bali. La apertura tuvo lugar el jueves 19 de marzo y detrás de ella están Félix González y su mujer, Sandra Flor, que se han volcado en sacar adelante un negocio que mezcla ilusión, experiencia hostelera y muchas horas de trabajo.
El nombre del restaurante ya deja clara su intención. Beef Sua remite a la carne y al fuego, dos ideas que marcan la identidad de un local que llega a una de las zonas con más crecimiento de la capital navarra. Iantzi lo destacó en su vídeo y puso además nombre propio al proyecto al subrayar que, con Félix al frente, el equipo “son unos cracks”.
En esa nueva aventura hay una historia de esfuerzo detrás. Félix González Zubiría es un rostro muy conocido en la hostelería pamplonesa. Hasta hace muy poco estuvo al frente de la sidrería La Runa, en el barrio de la Rochapea, un establecimiento que cerró recientemente después de más de 20 años de trayectoria con sus almuerzos, carbones y pescados a la brasa. Tras esa etapa, ha vuelto a ponerse manos a la obra con un proyecto distinto, esta vez junto a su mujer y en otro punto de la ciudad.
La otra gran protagonista de esta apertura es Sandra Flor, colombiana de 47 años, que atiende la cafetería restaurante y que ha dado un paso importante en lo personal y lo profesional. “Llevo tres años en Pamplona. Mi esposo sí es muy conocido en la hostelería, Félix González Zubiría. Me lancé como una locura total. Quería tener un local propio”, relata sobre el momento en que decidió embarcarse en esta aventura.
Según cuenta, todo arrancó cuando ambos vieron el local y sintieron que encajaba con lo que buscaban. “Se lo comenté a mi esposo y miramos este local, que nos llamó mucho la atención. Parece muy acogedor”. A partir de ahí llegó una carrera contrarreloj para ponerlo a punto. “Él hizo esto en solo 20 días. Lo pintamos y lo arreglamos y me dijo: ‘Ahora defiéndete como puedas’, y acá estoy”, explica con una mezcla de orgullo, sinceridad y humor.
Ese detalle resume bien el tono con el que han afrontado el arranque de Beef Sua: mucho esfuerzo, rapidez y ganas de salir adelante. En apenas unas semanas, la pareja convirtió el antiguo local en un espacio nuevo y preparado para recibir clientes. No ha sido una apertura cualquiera, sino el resultado de un impulso compartido entre la experiencia de Félix y la apuesta personal de Sandra por tener un negocio propio.
Sandra describe el bar restaurante como “un local acogedor para atenderles con mucho gusto”. Su idea pasa por hacer “cosas bonitas e innovadoras” y aprovechar también una terraza situada junto al campo de fútbol. La propuesta incluye pinchos, tartas de zanahoria, tartas de chocolate, tortillas de patata, mucho pincho y bocatas, en una oferta pensada para ganarse su sitio en un barrio que sigue creciendo también en lo gastronómico.
El comienzo, de hecho, ya les ha dado una primera pista de lo que puede venir. “El primer fin de semana estuvo muy movido y ahí vamos. Muy positivos y a triunfar”, asegura Sandra, que transmite en sus palabras el vértigo de quien acaba de abrir, pero también la confianza de quien siente que el esfuerzo ha merecido la pena.
Más allá del negocio, Sandra también ha dejado una pincelada muy personal sobre su vida en Navarra. “Me encanta Pamplona. Es un lugar hermoso con mucho verde. Me encanta la naturaleza. No he regresado a mi país desde que estoy aquí. Me gusta la cultura, los parques. Me enamoré de su encanto”, confiesa. Tiene dos hijos, uno de ellos está en Pamplona, mientras el resto de su familia sigue en Colombia. Entre esa nueva vida en la ciudad y el empuje compartido con Félix, arranca ahora la historia de Beef Sua en Lezkairu.