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OSASUNA

Pipa Gancedo, ex jugador de Osasuna, sobre su salida del club: “Nos hicieron la vida imposible”

El exjugador argentino repasa en el podcast de Osasuna 1920 su llegada a Pamplona, su amor por El Sadar, su visión del fútbol actual y el mal recuerdo de su adiós.

Pipa Gancedo, ex jugador de Osasuna, durante un momento de su charla con Rubén Díaz y Javier Alústiza, de Osasuna 1920.
Pipa Gancedo, ex jugador de Osasuna, durante un momento de su charla con Rubén Díaz y Javier Alústiza, de Osasuna 1920.

El exjugador argentino de Osasuna, Pipa Gancedo, ha mantenido una charla con el podcast de Osasuna 1920 en el que ha analizado su llegada al conjunto rojillo, su trayectoria en Pamplona, su visión del fútbol actual, al tiempo que ha desgranado anécdotas y vivencias de su paso por el conjunto rojillo.

En una amena charla con Javier Alústiza y Rubén Díaz, impulsores de Osasuna 1920, el Pipa no ha dejado de mostrar recuerdos, críticas y reflexiones profundas.

Uno de los primeros recuerdos que ha rescatado ha sido el de su llegada a Pamplona, en enero de 2001, cuando aterrizó en Osasuna procedente de River Plate y en su primera aventura en el fútbol europeo. El cambio fue brusco desde el primer momento, tanto por el clima como por todo lo que rodeaba a su nueva vida. “Corría alrededor del campo y se me congelaban los pómulos. Digo: ¿dónde vine, a Alaska?”, ha recordado con humor.

Aun así, Gancedo ha explicado que la adaptación al fútbol español no le generó miedo. Más allá del contexto, tenía claro que la esencia del juego era la misma en cualquier lugar. “El campo es el mismo en todos lados. Después hay que jugar”, ha resumido, dejando ver la personalidad con la que aterrizó en el club navarro.

Esa forma de entender el fútbol le llevó muy pronto a chocar con una mentalidad que, según ha contado, estaba demasiado instalada en aquel Osasuna. El argentino ha recordado que dentro del vestuario había una cierta resignación cuando el equipo jugaba fuera de casa, como si puntuar ya fuera suficiente. Él, sin embargo, no compartía esa idea y lo dejó claro desde el principio. “¿Cómo vamos a ver si puntuamos? Tenemos que ir a ganar a todos lados”, ha señalado sobre uno de sus primeros mensajes al grupo.

Con el paso de la conversación, el excentrocampista ha querido poner en contexto lo que suponía entonces competir con la camiseta rojilla. A su juicio, aquel Osasuna era un club humilde, muy distinto al que hoy se ha asentado en Primera División, y por eso ha explicado que lograr la permanencia tenía un valor enorme. “Permanecer en Primera era como salir campeón”, ha afirmado al recordar lo que suponía mantenerse entre los grandes.


En ese repaso a su etapa en Pamplona, Pipa Gancedo ha defendido que aquellos años sirvieron para construir buena parte de lo que vino después. Ha citado partidos, remontadas y momentos que, en su opinión, ayudaron a fortalecer el carácter competitivo del equipo y a consolidar el crecimiento del club. “Esos años fueron la antesala de todo lo que vino después”, ha asegurado.

El tono de la charla ha cambiado al abordar su salida de Osasuna, uno de los episodios que todavía recuerda con más dolor. Gancedo ha relatado que, después de sentirse importante durante varias temporadas, la situación cambió de manera radical con la llegada de una nueva dirección deportiva y un nuevo cuerpo técnico. “El martes me dijeron que era el mejor… y el sábado que no contaban conmigo”, ha lamentado.

El argentino no solo ha criticado la decisión, sino también la forma en la que se gestionó aquel final. Según ha contado, él y otros compañeros fueron apartados y tuvieron que entrenarse al margen del grupo. “Nos apartaron. Entrenábamos solos. Nos hicieron la vida imposible”, ha denunciado, antes de dejar otra frase especialmente dura sobre aquel momento: “Nadie del equipo salió a defendernos”.

Pese a ese recuerdo amargo, también ha recuperado una anécdota que refleja cómo entendía él el vestuario y el compromiso con sus compañeros. Al ver que dos jugadores se quedaban fuera de una pretemporada, decidió plantarse y no viajar con el resto del equipo. “Si ellos no viajan, yo tampoco voy”, ha recordado. Al día siguiente, ambos entraron finalmente en la expedición.

Durante la entrevista, Gancedo también ha dejado espacio para hablar del fútbol actual, un modelo que observa con bastante distancia. Aunque no ha rechazado la evolución del juego, sí ha criticado el peso excesivo que, a su juicio, tienen hoy las estadísticas, los análisis y ciertos datos que no siempre explican lo que pasa sobre el césped. “El mapa de calor depende de dónde fue la pelota. No te dice quién juega bien”, ha afirmado. Y en esa misma línea ha rematado con una idea muy clara: “Dame 10 pases que rompan líneas, no 10 pases hacia atrás”.

Su reflexión ha ido incluso más allá del fútbol profesional. El exrojillo ha defendido que en la base se está perdiendo parte de la esencia del jugador creativo, porque cada vez se estructura antes a los jóvenes y se les deja menos espacio para probar, improvisar o equivocarse. “A los chicos hay que dejarlos jugar, gambetear, equivocarse”, ha reivindicado. Para él, la prioridad debería estar siempre en el talento individual antes que en la rigidez táctica. “Primero el jugador. Después el sistema”, ha resumido.

Pipa Gancedo ha reflexionado también sobre la cantera y sobre la presión que muchas veces se coloca demasiado pronto sobre niños y adolescentes. Ha recordado que solo una minoría llega al fútbol profesional y que la formación no debería orientarse únicamente a fabricar jugadores de élite. “De 10.000 chicos, llegan 10”, ha advertido. Por eso ha insistido en que el objetivo principal tiene que ser otro: “Hay que formarlos para la vida”.

A pesar de las críticas que ha lanzado sobre su salida, el exjugador ha dejado claro que su relación sentimental con Osasuna sigue intacta. “Estoy enamorado de Osasuna”, ha confesado con rotundidad. Al mismo tiempo, ha deslizado cierta decepción por la falta de reconocimiento hacia algunos futbolistas de aquella etapa, convencido de que varios nombres de esos años merecerían un mayor recuerdo dentro del club. “Nunca me dieron ni una placa”, ha lamentado.

En ese sentido, El Sadar sigue ocupando un lugar muy especial en su memoria. Gancedo ha explicado que cada vez que vuelve al estadio revive emociones muy profundas y conecta de inmediato con todo lo que significó aquella etapa en su vida. “Se me caen las lágrimas cuando entro”, ha confesado al recordar una visita al campo que le removió por dentro.

La charla ha terminado con una reflexión más íntima, alejada ya del césped y centrada en lo verdaderamente importante. Pipa Gancedo ha hablado del paso del tiempo, de la familia y del lugar que acaba ocupando el fútbol cuando la carrera termina. “Las cosas más importantes de la vida no son cosas”, ha resumido. Y ha cerrado su intervención con una frase cargada de experiencia y perspectiva: “Dentro de 25 años, los jugadores de hoy estarán donde estoy yo”.

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