• jueves, 19 de marzo de 2026
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PAMPLONA

La escena que marca el inicio de la Semana Santa: "Que los pamploneses puedan acompañar a su Virgen de la Dolorosa"

Las Hermanas de la Soledad se han encargado, como todos los años, de vestir a la Virgen

La Virgen de la Dolorosa, en las fechas previas a la Semana Santa pamplonesa. CEDIDA
La Virgen de la Dolorosa, en las fechas previas a la Semana Santa pamplonesa. CEDIDA

La Semana Santa de Pamplona ha comenzado a tomar forma con uno de sus gestos más íntimos y simbólicos: el momento en que las Hermanas de la Soledad visten a la Virgen de la Dolorosa en la iglesia de San Lorenzo. Detrás de esa imagen que después emociona en la calle, hay meses de trabajo callado, costura minuciosa y una devoción que se ha mantenido viva durante generaciones.

“Como todos los años, las hermanas hemos tenido el honor de vestir a la Virgen”, ha explicado Mari Mar Ganuza a Navarra.com, priora de la congregación. Sus palabras resumen una tradición profundamente arraigada en Pamplona, donde cada detalle del atuendo de la Dolorosa se prepara con esmero para uno de los momentos más esperados de la ciudad.

Ese trabajo se ha prolongado durante todo el año en el taller de costura que las hermanas mantienen activo cada viernes. Allí se han preparado puntillas, ajustes y nuevas piezas, como la toca o el velo, en una labor discreta pero esencial para las procesiones de Semana Santa.

Ganuza destaca el esfuerzo de las voluntarias que sostienen esa tarea silenciosa. “Es un trabajo de vestuario muy exigente para nuestras procesiones”, señala, antes de reconocer también la ilusión de quienes ven después su dedicación reflejada en la imagen procesional.

Fue ayer, a las tres de la tarde, cuando ese esfuerzo se hizo visible en la iglesia de San Lorenzo. La Virgen de la Dolorosa fue vestida con el manto bordado en 1950 por las Adoratrices, en un acto que tradicionalmente anuncia la llegada de la Semana Santa en Pamplona.

En esa preparación también han colaborado miembros de Paz y Caridad, que se han sumado a una tradición que mantiene un fuerte arraigo en la ciudad. Todo ello refuerza el carácter colectivo de un rito que va mucho más allá de lo puramente ceremonial.

La imagen permanecerá ahora en San Lorenzo, donde podrá ser visitada por los pamploneses en horario de mañana y tarde. Será la antesala del traslado hasta la catedral, previsto para el viernes 27 a las 20:30 horas, uno de los actos más sobrecogedores del calendario religioso pamplonés.

Se trata de un paso de propiedad municipal que recorre las calles en un ambiente cargado de emoción y simbolismo. No es solo una cita religiosa, sino también una escena muy reconocible para varias generaciones de vecinos de Pamplona.

“La tradición del traslado tiene más de cien años, 105 en concreto, porque empezó en 1919”, recuerda la priora. Más allá de la cifra, Ganuza subraya que el verdadero valor de este momento está en todo lo que se organiza para hacerlo posible.

“Aquí estamos preparando el traslado de la Dolorosa, gestiones de permisos, de seguridad... Es un tema importante para que luego los pamploneses puedan acompañar a su Virgen. Y que la Virgen toque muchos corazones al pasar”, comenta. Esa es, precisamente, una de las claves de una tradición que sigue emocionando año tras año.

Como antesala a esos días centrales, este sábado a las 19:30 horas comenzará el septenario, que en su primera jornada estará presidido por el arzobispo. El calendario litúrgico acompañará así a los fieles en una de las semanas más intensas y significativas del año.

Además, esta edición llega con un motivo añadido de emoción. La cofradía de San Saturnino ha querido homenajear el centenario de las Hermanas de la Soledad con una nueva estrofa en la canción que acompaña el traslado, un gesto cargado de reconocimiento hacia más de un siglo de entrega silenciosa.

Los nuevos versos ponen voz a esa dedicación callada que ha sostenido esta tradición durante décadas: “Son ya cien años / De pura y leal devoción, / Tiernos cuidados que son oración. / En su capilla profundo y bello ritual: / Visten a la Virgen Madre / Que va a llorar en las calles / Hermanas de la Soledad”.

Así, entre tradición centenaria, costuras invisibles y emoción compartida, la Dolorosa de Pamplona vuelve a situarse en el centro de la Semana Santa. Su paso por las calles no solo forma parte del calendario religioso de la ciudad, sino también de la memoria sentimental de muchos pamploneses.

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