PAMPLONA
Quejas por ruidos y problemas de seguridad: los barrios de Pamplona cuyas bajeras están bajo la lupa de Policía Municipal
Se mantiene un sistema de especial vigilancia sobre cuatro bajeras ubicadas en tres barrios de la ciudad
El Ayuntamiento de Pamplona ha mantenido un sistema especial de vigilancia sobre cuatro bajeras ubicadas en tres barrios de la ciudad por la acumulación de quejas vecinales y la detección de pernoctas no regularizadas. Así lo ha explicado este martes, 3 de febrero de 2026, el concejal de Seguridad y Convivencia Ciudadana, Endika Alonso Irisarri, en su comparecencia ante la Comisión de Presidencia.
El dispositivo se ha coordinado entre las áreas municipales de Seguridad Ciudadana, Acción Social, Urbanismo y Acción Comunitaria. Según ha detallado el concejal, en estos cuatro locales se han observado condiciones que generan problemas de salubridad, seguridad ciudadana y ruidos, lo que ha provocado varias reclamaciones en el entorno.
Dos de esas bajeras, situadas en Azpilagaña y Rochapea, podrían corresponder a locales ocupados. Las otras dos están en el barrio de San Jorge y pertenecen a una misma propiedad que las mantiene arrendadas, según los informes citados por Alonso.
Los cuatro casos acumulan quejas vecinales y, entre ellas, el concejal ha citado incluso la tentativa de defraudación de flujo eléctrico. En todos los supuestos, ha indicado, el Ayuntamiento está en contacto con la propiedad y con la administración de fincas para que conozcan la situación y se impliquen en la solución.
En dos de estos cuatro casos ya se ha presentado denuncia por incumplimiento de contrato. Además, se está trabajando con la administración del edificio para reducir las molestias por ruido y reconducir los conflictos que se han ido enquistando con el paso del tiempo.
Alonso ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a los vecinos. Ha asegurado que se está interviniendo “bien” y ha puesto como ejemplo situaciones que se han solucionado en los últimos meses tras un trabajo “largo y complicado”, como las de Tejería y Monasterio de Fitero 12, en coordinación con otras policías, incluida la Policía Foral en algunos casos.
Más allá de estas cuatro bajeras bajo vigilancia reforzada, el concejal ha destacado el papel de la Policía Comunitaria para resolver conflictos en locales de estas características. En el último año se han solucionado ocho casos, en bajeras donde se había detectado pernocta, la mayoría ocupadas y sin contrato de arrendamiento, y en varios casos convertidas en foco de quejas.
Estos locales se han localizado en cinco barrios: Iturrama, Buztintxuri, Azpilagaña, San Jorge-Sanduzelai y San Juan. Según Alonso, la Policía Comunitaria ha trabajado dos vías: la mediación, que ha permitido en siete de esos ocho casos un desalojo ordenado mediante acuerdo; y la actuación directa, que en un caso terminó con un desalojo forzoso y la detención de una persona.
En ese punto, el concejal ha concretado que la intervención directa se produjo en Monasterio de Fitero 12, donde se ejecutó el desalojo y se detuvo a una persona.
Por último, Alonso ha explicado que en los dos últimos años el Ayuntamiento ha tenido conocimiento de un total de 37 bajeras en las que podría haber pernoctado gente en algún momento. De ellas, en 25 casos la situación ya se habría solucionado o estaría en vías de hacerlo.
El concejal ha rechazado la idea de que se trate de un problema generalizado en toda la ciudad. “La realidad que se nos transmite desde Policía Comunitaria es otra”, ha señalado al cerrar su intervención.