Navarra asiste a una nueva pérdida de oportunidad estratégica en sus infraestructuras aeroportuarias y su conectividad aérea. Mientras el Gobierno de España y el Gobierno Vasco han sellado la creación de una Comisión Bilateral para la cogestión de los aeropuertos vascos, la Comunidad foral se queda descolgada de un órgano que será clave para decidir sobre las inversiones y, sobre todo, sobre el precio de los billetes.
La presidenta de UPN, Cristina Ibarrola, ha denunciado lo que considera una "doble vara de medir" por parte de los socialistas. Según ha recordado la líder regionalista, UPN llevó al Parlamento de Navarra una iniciativa para exigir que la Comunidad foral tuviera voz en la gestión de su aeropuerto y tratar de blindar su competitividad. Sin embargo, en aquel momento, el PSN de María Chivite decidió no apoyar la medida y se abstuvo en la votación.
Lo que denuncia UPN es la contradicción política que supone que el Ejecutivo de Pedro Sánchez pacte esta gestión bilateral con el PNV (socio de gobierno de los socialistas tanto en Madrid como en el País Vasco), mientras el socialismo navarro evitó respaldar una petición idéntica para el aeropuerto de Noáin.
"Para el PSOE, Navarra es de segunda", ha sentenciado Ibarrola, subrayando que esta pasividad del Gobierno de Chivite deja a la Comunidad foral "en fuera de juego". El acuerdo alcanzado permitirá al País Vasco tener una interlocución directa para intentar mitigar la subida de tasas de Aena, un "peaje" estatal que se encarecerá un 6,44% y que elevará el ingreso máximo por pasajero hasta los 11 euros.
El objetivo de estas comisiones es influir en las tarifas para abaratar los vuelos y atraer más turismo. Al carecer de este órgano de gestión bilateral, Navarra pierde la capacidad de negociar bonificaciones que sí podrían disfrutar sus vecinos, lo que derivaría en una pérdida de competitividad de Noáin frente a aeropuertos como Loiu, Foronda o Fuenterrabía.
A pesar de que Aena ha recordado que estas comisiones tienen carácter "consultivo", la realidad política es que el pacto otorga al País Vasco un asiento en la mesa de decisiones del que Navarra carece. La Comunidad foral queda así supeditada a las decisiones unilaterales del gestor aeroportuario sin una vía de negociación propia, una situación que UPN califica de "agravio" consentido por el Ejecutivo foral.