San Fermín ha vuelto a demostrar en Pamplona su enorme capacidad de atracción durante el tercer encierro de las fiestas, protagonizado por los toros de Victoriano del Río. Las calles se han llenado de corredores, vecinos y visitantes que han seguido una de las citas más esperadas de las fiestas.
En el vallado del callejón, muy cerca de la entrada a la Plaza de Toros, Marisol y Sonia, dos amigas de Albacete, han vivido el encierro con la misma ilusión de siempre. Llevan diez años viniendo a Pamplona para disfrutar de San Fermín y aseguran que no fallan a su cita.
“Nos gusta el encierro y el ambientazo”, han explicado Sonia con entusiasmo desde uno de los puntos más concurridos del recorrido. Ambas han llegado a la capital navarra el día 7 y tienen previsto marcharse mañana día 10, después de varios días de fiesta, tapeo, música y tradición.
La rutina se ha repetido, como cada año, con un madrugón importante para conseguir un buen sitio en el vallado. “Llevamos aquí desde las 5. Nos hemos levantado a las 4:30 y hemos ido a las 5:00. No somos muy trasnochadoras, así que nos dormimos pronto”, han contado entre risas.
Su testimonio resume muy bien lo que supone San Fermín para miles de visitantes que regresan cada año a Pamplona. La fiesta combina el atractivo del encierro, el ambiente en la calle, la música y una forma de vivir la ciudad que engancha a quienes la descubren.
Marisol y Sonia han explicado que nunca se pierden el encierro, pero tampoco el resto de planes que ofrece la fiesta. El tapeo, las calles llenas de gente y el ambiente sanferminero forman parte de una experiencia que, según han destacado, merece la pena repetir.
El tramo del callejón ha vuelto a reunir a numerosos aficionados durante el tercer encierro, uno de los puntos donde más se siente la tensión del recorrido. Desde el vallado, vecinos y visitantes han seguido la llegada de los toros de Victoriano del Río en una mañana marcada por la expectación.
Historias como la de estas dos amigas de Albacete se repiten durante estos días en distintos puntos de la ciudad. Son visitantes fieles que han convertido las fiestas de San Fermín en una cita fija de su calendario.
Pamplona vuelve así a ser punto de encuentro para personas llegadas de muchos lugares, atraídas por una mezcla de peligro, tradición y ambiente festivo que mantiene intacto el magnetismo de los Sanfermines.