SAN FERMÍN 2026
Los bares de San Fermín en Pamplona donde comer los mejores pinchos y fritos por la mañana
Las calles del casco viejo de la capital navarra se convierten en una procesión gastronómica en busca de los mejores productos.
Comer un buen frito o un pincho a media mañana es uno de los placeres más repetidos durante las fiestas de San Fermín en Pamplona. Después del encierro matinal, del almuerzo o del primer paseo por el centro, el Casco Viejo de la capital navarra se convierte en el gran punto de encuentro.
La ruta tiene varios nombres propios: San Nicolás, Estafeta, Comedias, Mercaderes y la Plaza del Castillo. Son calles donde el poteo forma parte de la vida pamplonesa y donde los fritos, las croquetas, la chistorra, el foie o los pinchos de autor llenan las barras. Las calles más famosas son las de San Nicolás, Mercaderes, Estafeta y la Plaza del Castillo como zonas habituales para salir de pinchos por Pamplona.
Su fama ha crecido hasta convertirlo en un símbolo de la gastronomía local. El establecimiento ha sido reconocido como Mejor Bar de Pintxos de Navarra y País Vasco, y el frito de huevo ha alcanzado una dimensión muy popular, con un contador que ha rozado los dos millones de unidades vendidas.
Muy cerca, el Bar Noé también ha ganado presencia en la ruta de fritos de la calle Comedias. Es una buena opción para seguir el recorrido sin alejarse del eje principal del Casco Viejo.
En San Fermín, la clave es sencilla: entrar, mirar qué acaba de salir de cocina y pedir el frito caliente. En estas fechas, las barras cambian rápido y la paciencia forma parte del plan.
El Mol, en la Plaza Consistorial, tiene una ubicación perfecta para quienes se mueven por el entorno del Ayuntamiento. Es una parada muy sanferminera, ideal para comer algo rápido antes de seguir hacia Mercaderes, Estafeta o San Nicolás.
El local figura en rutas gastronómicas recientes del centro de Pamplona y aparece asociado a una oferta de croquetas, fritos y pinchos en Plaza Consistorial, 2.
El Gaucho, en la travesía de Espoz y Mina, es uno de los grandes clásicos de la cocina en miniatura en Pamplona. Su propia web lo presenta como un referente de la cocina en miniatura navarra, con pintxos creativos y producto local.
Entre sus bocados más conocidos están el huevo trufado, el foie y varios fritos y pinchos de barra. Su carta incluye también frito de pimiento, frito de roquefort y huevo trufado.
El bar Iruñazarra, en la calle Mercaderes, es otra parada interesante para quienes buscan algo más elaborado. Su barra combina cocina navarra y pinchos de concurso.
El local ha conseguido premios en la Semana del Pincho de Navarra, como el Premio Oro de 2016 y otros reconocimientos posteriores recogidos en su propia carta de pintxos de concurso.
Baserriberri, en San Nicolás, 32, es una de las opciones más creativas de la ruta. Abre todos los días de 12:00 a 00:00, según la información publicada por el propio restaurante.
También ha sido protagonista en la Semana del Pincho de Navarra: en 2025 ganó el certamen con su propuesta Eguzkimole lu’um, y en 2026 volvió a estar entre los premiados.
La Mandarra de la Ramos, en San Nicolás, 9, es una parada muy cómoda para quienes quieren seguir el poteo sin salir de una de las calles más animadas de Pamplona.
Su web destaca su carta de pintxos y sitúa el local en pleno centro, con horario amplio durante la semana y el fin de semana. Es una buena opción para combinar pinchos, croquetas, fritos y raciones en un ambiente muy de barra.
Si la ruta baja hacia Estafeta, hay dos nombres que conviene tener presentes. El Bar Fitero está en pleno recorrido del encierro y se presenta como bar de pinchos en la calle Estafeta.
También está el Mesón Pirineo, en Estafeta, 41, que destaca su ubicación en el Casco Viejo y en el recorrido de los encierros de San Fermín.
El mejor momento para hacer esta ruta suele ser entre las 12:00 y las 14:30, cuando el ambiente del vermú está en pleno auge.
Lo más recomendable es no quedarse en un solo bar. La tradición manda pedir un corto, un vino de Navarra o un vermú, acompañarlo con un frito o un pincho, y pasar al siguiente local.
En San Fermín, las barras se llenan rápido. Por eso, merece la pena ir sin prisa, pedir de uno en uno y aprovechar cuando sale una tanda recién hecha de la cocina.