La Abejera de Pópulo de Añorbe, una construcción del siglo XVIII preparada para albergar hasta 100 panales, ha comenzado a recuperar la vida que perdió durante el siglo pasado. Decenas de vecinos se han implicado en un proyecto de voluntariado ambiental que busca restaurar este patrimonio y, al mismo tiempo, poner en valor la importancia de las abejas para la biodiversidad.
La iniciativa ha movilizado ya a 49 personas voluntarias en una localidad de alrededor de 600 habitantes. El proyecto cuenta además con el apoyo económico de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra y tendrá continuidad durante el próximo curso con la participación del alumnado del CPEIP Añorbe.
La Abejera de Pópulo dejó de utilizarse durante el siglo pasado. Su abandono no solo ha supuesto el deterioro de una construcción tradicional, sino también la progresiva pérdida de los conocimientos y costumbres relacionados con la apicultura tradicional.
Ahora, una asociación de voluntariado ambiental de Añorbe se ha propuesto revertir ese proceso. Su objetivo combina la conservación del entorno natural, la divulgación sobre la función de las abejas y la recuperación de una construcción histórica vinculada durante generaciones a la localidad.
El proyecto busca especialmente recordar la importancia de los polinizadores tanto para los ecosistemas como para las personas. También pretende conservar la cultura apícola de Valdizarbe y documentar prácticas, conocimientos y costumbres que podrían desaparecer con el paso de los años.
La directora general de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, Ana Bretaña, ha visitado este jueves, 20 de agosto de 2026, los trabajos de recuperación. Ha estado acompañada por el teniente de alcalde de Añorbe, Rafael Azparren, y por la presidenta de la asociación de voluntariado Abejera de Pópulo, Concepción Vecino, entre otras personas.
Bretaña ha destacado la aportación que realiza la apicultura al mantenimiento de la biodiversidad. También ha subrayado la importancia de intervenciones locales de este tipo dentro de las políticas públicas destinadas a restaurar la naturaleza y recuperar el patrimonio natural de los pueblos.
La actuación cuenta con un presupuesto de 12.938,56 euros, de los que 10.000 euros serán aportados por la Dirección General de Medio Ambiente. La financiación procede de las ayudas para proyectos de educación ambiental, voluntariado ambiental y ciencia ciudadana de 2026, vinculadas al fondo del 0,7% de la asignación tributaria del IRPF.
Medio Ambiente respalda este año mediante esa convocatoria 36 proyectos educativos, ocho iniciativas de voluntariado y otras ocho de ciencia ciudadana. La inversión conjunta asciende a 412.938 euros.
Durante los últimos diez años, la Dirección General de Medio Ambiente ha financiado hasta 341 propuestas repartidas por Navarra. La recuperación de la abejera de Añorbe se ha incluido entre los proyectos que combinan participación ciudadana, educación y conservación ambiental.
Los primeros pasos se dieron en marzo, cuando una veintena de vecinos comenzaron a preparar la restauración de la Abejera de Pópulo con el asesoramiento de la Asociación Berdesia de Tafalla. Desde el comienzo, el proceso se ha concebido también como una oportunidad para aprender técnicas tradicionales y compartir jornadas de trabajo al aire libre.
La construcción tiene forma de paralelepípedo y mide 13,5 metros de largo por 3,5 metros de ancho. Está realizada con sillares de piedra y sillarejo y originalmente estuvo cubierta con tejas.
Uno de sus elementos más llamativos son sus 100 ventanas o huecos, preparados para alojar otras tantas colmenas. El apicultor podía acceder a ellas desde un pasillo interior de dos metros de anchura, desde donde manejaba los panales.
La restauración incluye la consolidación de los muros de piedra, el mantenimiento de muretes y nichos y la colocación de nidos de adobe. También se están desarrollando trabajos de cestería tradicional destinados a reproducir los elementos utilizados antiguamente para formar los panales.
A estas tareas se ha sumado la limpieza del entorno y la recuperación de diferentes espacios de monte bajo. Los voluntarios han trabajado además sobre zonas cuya vegetación resultó afectada por el incendio del año pasado y han plantado especies autóctonas como romero, tomillo o coscoja.
La respuesta vecinal ha sido notable. En total participan 49 voluntarios, 27 hombres y 22 mujeres, en un municipio que cuenta con unas 600 personas censadas.
Cada participante se ha incorporado al proyecto según sus conocimientos y habilidades. Algunos han trabajado sobre el talud situado detrás de la estructura, otros se han ocupado del desbroce o de las plantaciones y también hay vecinos que colaboran desde sus propias casas elaborando piezas mediante cestería.
Precisamente, recuperar esta técnica ha planteado uno de los retos más particulares del proyecto. Los participantes han tenido dificultades para encontrar a un cestero capaz de enseñarles a confeccionar las estructuras de aproximadamente 70 centímetros de altura que deberán introducirse en los huecos de la abejera.
Finalmente, han recibido un curso de tres días y se han desplazado hasta Salamanca para conseguir los primeros 62 kilos de mimbre. Por el momento han conseguido confeccionar 20 de las 100 cestas necesarias para completar la restauración.
La campaña para captar participantes en las diferentes salidas comenzó durante el mes de julio y permanecerá abierta hasta el 30 de noviembre de 2026. Las inscripciones se realizan mediante la plataforma Navarra + Voluntaria, desde la que se asignan los turnos y se informa de las siguientes jornadas de trabajo de campo previstas en Añorbe.
La Abejera de Pópulo se encuentra a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano y pertenece actualmente al Ayuntamiento. La documentación escrita permite rastrear su existencia al menos hasta 1765, en pleno siglo XVIII.
Fue la segunda abejera conocida de Añorbe, después de otra situada en el monte, junto a San Esteban. Inicialmente perteneció a Joaquín de Goñi y posteriormente pasó a manos de Joaquín de Izco, conocido como Pópulo, cuya familia mantuvo la propiedad durante generaciones.
Las abejeras fueron durante siglos instalaciones importantes para las economías rurales. La miel se utilizaba para fines medicinales y fue uno de los edulcorantes más accesibles para las clases populares hasta que el azúcar redujo notablemente su precio durante el siglo XX.
Sin embargo, el producto que alcanzaba un valor comercial mucho mayor era la cera de abeja. Se empleaba para iluminación porque tenía una combustión más limpia que las velas de sebo, además de utilizarse en ceremonias religiosas y para la conservación de muebles y suelos.
Actualmente, la miel se ha convertido en el principal producto de la apicultura y también se comercializan polen, propóleo y jalea real. La cera, en cambio, ha quedado relegada a un uso mucho más residual.
Las técnicas tradicionales tenían también importantes diferencias respecto a la apicultura actual. Para extraer la miel y la cera, los panales se cortaban y destruían, un procedimiento poco respetuoso con el ciclo de las abejas.
Aunque el sistema actual de bandejas móviles, mucho más sostenible, fue ideado durante el siglo XIX, construcciones tradicionales como la de Añorbe continuaron utilizándose hasta bien entrado el siglo XX.
La recuperación no terminará con las labores de restauración. En septiembre comenzará también una vertiente educativa en la que participará el CPEIP Añorbe, en coordinación con la asociación de familias Txapartea.
El 11 de septiembre de 2026 está prevista una visita del alumnado a la abejera junto a personal del Guarderío de Medio Ambiente de la Demarcación de Pamplona. Participará alrededor de medio centenar de escolares de Educación Infantil y Primaria.
Durante el curso estudiarán la importancia de la polinización para el medio ambiente, la biología y el comportamiento de las abejas y la propia historia de la Abejera de Pópulo.
El proyecto educativo utilizará la metodología de Aprendizaje Servicio (ApS), mediante la que los escolares aplicarán lo aprendido en iniciativas vinculadas con su entorno. Los contenidos se adaptarán a las diferentes edades y estarán relacionados también con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La parte etnográfica tendrá además un enfoque intergeneracional. El alumnado realizará entrevistas a personas mayores y recopilará fotografías antiguas para reconstruir parte de la memoria de la apicultura y de esta construcción histórica de Añorbe.
La intención es culminar el trabajo con una jornada festiva al final del curso, una vez finalizadas las diferentes actividades. La actuación ambiental y educativa se enmarca además en las políticas europeas de restauración de la naturaleza y recuperación de las poblaciones de polinizadores.