La inteligencia artificial (IA) está transformando la nutrición, y Emilio Soria Olivas, catedrático de la Universidad de Valencia, lo ha dejado claro durante el 41º Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE) que se celebra en Pamplona: “La era de las dietas genéricas está llegando a su fin gracias a la IA”.
En su taller sobre Inteligencia artificial aplicada a nutrición y dietética, Soria ha explicado que los sistemas de IA permiten integrar miles de variables biológicas y conductuales simultáneamente. Desde genética y microbiota hasta glucosa continua, patrones de sueño, actividad física o historial clínico, todo se analiza con una capacidad imposible para métodos tradicionales. “La diferencia fundamental es la escala y la velocidad de integración de datos heterogéneos. La IA no sustituye el juicio clínico, lo amplifica”, ha subrayado.
Entre las aplicaciones inmediatas, el experto ha destacado tres áreas con impacto directo: diagnóstico de malnutrición, predicción de riesgo metabólico y cardiovascular, y evaluación dietética automatizada. Gracias a la IA, ya es posible analizar fotografías de alimentos para estimar su contenido energético y macronutrientes, así como detectar de manera temprana riesgos de desnutrición o diabetes tipo 2 mediante monitorización continua de glucosa y variaciones de peso.
“La clave está en pasar de un modelo reactivo, donde tratamos la enfermedad cuando aparece, a un modelo predictivo y preventivo, con IA como sistema de alerta temprana”, ha asegurado Soria, que también ha señalado que la nutrición personalizada ya es una realidad emergente, aunque persisten barreras de coste, infraestructura y regulación.
Para garantizar la fiabilidad de estos sistemas, Soria insiste en combinar datos biológicos, hábitos de vida, historial clínico y factores socioeconómicos. “La calidad del dato importa más que la cantidad. Un modelo entrenado con datos sesgados produce recomendaciones sesgadas”, ha advertido.
El catedrático también ha abordado los retos éticos y regulatorios, destacando la importancia del consentimiento informado, la protección de datos sensibles como genoma o microbiota y la necesidad de evitar sesgos que aumenten desigualdades sanitarias. “El marco regulatorio europeo clasifica muchos sistemas de IA en nutrición clínica como tecnologías de alto riesgo, con obligaciones de transparencia y auditabilidad”, ha recordado.
De cara al futuro, Soria imagina al dietista aumentado, un profesional que, apoyado en IA, podrá centrarse en aspectos humanos esenciales: motivación, entorno familiar y barreras emocionales. Entre consultas, la IA acompañará al paciente resolviendo dudas, ajustando recomendaciones y reforzando la adherencia a hábitos saludables.
Además, durante el mismo 41º Congreso de SENPE, expertos en nutrición y envejecimiento saludable han destacado cómo la alimentación y el ejercicio físico son fundamentales para modular el envejecimiento. Según el catedrático José María Ordovás, “la nutrición no detiene el envejecimiento, pero puede cambiar cómo envejecemos”. Los especialistas coinciden en que un enfoque integral, que combine nutrición de precisión, actividad física, salud metabólica y factores sociales, es clave para prolongar la autonomía y la calidad de vida.
La evidencia científica respalda patrones alimentarios de tipo mediterráneo, ricos en vegetales, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado, con bajo consumo de ultraprocesados, como la mejor estrategia para proteger la salud cardiovascular y cognitiva. Ordovás subraya que “lo importante es entender que el cerebro envejece dentro del cuerpo: lo que protege el corazón y el metabolismo también protege la función cognitiva”.
En este contexto, la IA puede desempeñar un papel decisivo al integrar información genética, microbioma, metabolismo, hábitos de vida y factores socioeconómicos, permitiendo diseñar estrategias nutricionales personalizadas y más preventivas. La tecnología facilita así que los profesionales adapten recomendaciones a las características de cada persona y optimicen la adherencia a hábitos saludables.
Otro punto crítico abordado en el congreso es la preservación de la masa muscular, fundamental para la movilidad, independencia y capacidad de recuperación ante enfermedades o cirugías. Ordovás recuerda que errores frecuentes, como consumir poca proteína o abandonar el ejercicio de fuerza, pueden acelerar la fragilidad y la pérdida funcional asociada al envejecimiento. “El músculo no es solo fuerza: es una reserva metabólica y funcional. Conservar músculo significa conservar autonomía”, concluye.
Por último, los expertos resumieron los pilares para un envejecimiento saludable: seguir una alimentación de alta calidad, proteger la masa muscular mediante proteína y ejercicio adaptado, y cuidar el conjunto del estilo de vida, incluyendo sueño, actividad física, prevención y relaciones sociales. Integrar estos elementos con las herramientas de IA y la nutrición de precisión permitirá a los profesionales potenciar la salud y bienestar de las personas mayores durante más años.
El Congreso SENPE, que se celebra del 20 al 22 de mayo en Pamplona, ha reunido a expertos en nutrición clínica, dietética y metabolismo, reforzando el papel de la inteligencia artificial como motor de innovación en salud y nutrición.