La epilepsia es una enfermedad neurológica que afecta a cerca de 400.000 personas en España. Según datos de la Clínica Universidad de Navarra, se estima que hasta un 1% de la población podrá experimentar una crisis epiléptica en algún momento de su vida.
Aunque el impacto de esta enfermedad varía en función de la frecuencia e intensidad de las crisis, para muchos pacientes representa un verdadero desafío en su vida diaria.
El Dr. Asier Gómez, neurólogo de la Unidad de Epilepsia de la Clínica Universidad de Navarra, explica que no todas las crisis son iguales.
"Las crisis convulsivas son las más limitantes porque la persona pierde la conciencia y puede caerse, mientras que en otras crisis más breves el paciente no pierde la conciencia y puede seguir con su actividad", indica el experto de la Clínica Universidad de Navarra.
Adaptaciones para una vida más segura
Aunque los avances en tratamientos farmacológicos permiten controlar muchas crisis, la epilepsia impone algunas restricciones en la vida diaria. Por ejemplo, la legislación establece que una persona con epilepsia solo puede conducir si ha estado un año libre de crisis o si estas ocurren exclusivamente durante el sueño.
También existen recomendaciones en cuanto a la práctica deportiva. "Deben evitarse deportes de alto riesgo, como paracaidismo, escalada o buceo, donde una crisis podría poner en peligro la vida del paciente", señala el Dr. Gómez.
Sin embargo, muchas otras disciplinas, como correr, nadar o andar en bicicleta, son perfectamente compatibles con la epilepsia, siempre que se tomen precauciones y, en algunos casos, se realicen acompañados.
A nivel profesional, la mayoría de los pacientes pueden desempeñar su trabajo con normalidad, aunque existen excepciones. "Las profesiones que requieren el uso de armas, trabajos en altura o en contacto con el agua suelen estar restringidas", advierte el especialista.
Consejos para un entorno seguro en casa
Para minimizar los riesgos de accidentes, el Dr. Gómez recomienda adoptar algunas medidas prácticas en el hogar:
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En la cocina y el baño: No cerrar la puerta con pestillo y optar por la ducha en lugar de la bañera.
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En el mobiliario: Proteger o limar las esquinas de los muebles para evitar golpes en caso de crisis.
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En la habitación: Dormir en camas bajas para reducir el riesgo de caídas.
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En el diseño del hogar: Evitar cristales en puertas y armarios que puedan romperse con facilidad.
Mantener una vida activa, clave para el bienestar
Más allá de las precauciones, el principal consejo para los pacientes con epilepsia es mantener un estilo de vida activo y lo más cercano posible a la normalidad. "Desde un punto de vista general, la mejor recomendación es intentar llevar una vida lo más parecida a la que tenía antes de la enfermedad", subraya el especialista.
Con medidas de seguridad adecuadas y un tratamiento personalizado, muchas personas con epilepsia pueden desarrollar su vida cotidiana sin grandes limitaciones, afrontando la enfermedad con confianza y mejor calidad de vida.