El diagnóstico del Sindicato Médico de Navarra (SMN) sobre el estado de la salud pública foral no puede ser más sombrío. Tras su reciente comparecencia en el Parlamento de Navarra, el colectivo ha lanzado un mensaje de socorro ante lo que consideran una gestión fallida que está llevando a los profesionales al límite del agotamiento físico y mental.
El SMN no ha ahorrado en calificativos para describir la situación en el ámbito hospitalario. Denuncian la enorme cantidad de horas obligatorias que los médicos deben realizar por encima de la jornada ordinaria, una situación que en Navarra no está regulada y que califican abiertamente como una “esclavitud encubierta”, ya que ese tiempo extra ni siquiera computa como tiempo trabajado.
En lo que respecta a la Atención Primaria, las cifras son escalofriantes. Según el sindicato, las agendas —teóricamente cerradas— se desbordan sistemáticamente:
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Carga asistencial: Se alcanzan con frecuencia los 70 pacientes por jornada, doblando el máximo establecido.
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Jornadas interminables: Esto obliga a prolongaciones habituales de una o dos horas sobre el horario previsto para poder atender la demanda.
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Falta de seguridad: Los médicos confiesan una preocupante sensación de no poder trabajar con la concentración y calidad asistencial necesarias debido al volumen de pacientes.
La comparecencia ha levantado ampollas en otros sectores sanitarios, algo que el SMN lamenta profundamente. Aclaran que sus quejas por las "constantes interrupciones" durante la consulta no pretenden denostar a otros compañeros. “Enfermería no es la culpable” o “gracias a ellas funcionamos”, han reiterado para rebajar un clima de tensión que consideran alentado por organizaciones con "intereses ajenos al problema".
Ponen como ejemplo centros como el de Mendillorri, donde la plantilla de enfermería dobla a la médica, lo que genera un embudo: casos que enfermería no puede resolver por sí sola acaban en citaciones "forzadas" al médico, saturando aún más un sistema ya al borde del colapso.
Para el Sindicato Médico, el foco del conflicto no debe estar en la relación entre trabajadores, sino en la cúpula. Utilizando una metáfora forestal, concluyen que “el bosque de la sanidad nos lo están talando los responsables de cuidar del mismo: sus gestores”.