La Ribera de Navarra se ha consolidado como un territorio clave para el desarrollo de la Comunidad Foral, según el informe ‘Retos y variables estratégicas de presente y de futuro de la Ribera’, presentado este viernes 24 de abril de 2026 en Marcilla.
El estudio ha situado a la Ribera ante cinco grandes desafíos: el ámbito socio-demográfico, la atracción y fidelización del talento, el crecimiento económico e industrial, la gobernanza y colaboración, y el desarrollo de infraestructuras.
El acto se ha celebrado en el castillo de Marcilla y ha reunido a representantes institucionales, empresariales y sociales. La jornada ha servido para analizar el papel de esta zona como motor económico, social y demográfico dentro de Navarra.
El informe ha sido elaborado por la Oficina de Análisis y Prospectiva del Gobierno de Navarra en colaboración con la Asociación Empresa Ribera. Su objetivo ha sido ofrecer una radiografía precisa del territorio para anticipar tendencias y orientar decisiones en los próximos años.
El documento ha combinado un análisis cuantitativo, basado en cifras y magnitudes medibles, con un análisis cualitativo. Para ello, se han realizado 13 entrevistas personales y varios focus groups con agentes formativos, sociales y municipales.
Los resultados dibujan una Ribera dinámica, con capacidad de crecimiento y un peso cada vez más determinante en el conjunto de Navarra. El informe destaca especialmente su evolución demográfica, su fuerza industrial y su capacidad para generar empleo.
En el plano demográfico, la Ribera de Navarra ha registrado un aumento poblacional del 3,3%, por encima del 2,5% de media en la Comunidad Foral. Además, la inmigración representa el 18% de la población de la zona.
El estudio considera esta realidad como una oportunidad para sostener la actividad económica, rejuvenecer la estructura demográfica y reforzar el mercado laboral. De hecho, la Ribera presenta una población más joven que la media navarra.
También se ha destacado la evolución positiva del empleo. La tasa de paro se sitúa en el 7,8%, el nivel más bajo de los últimos años en la zona.
En el ámbito económico, el informe subraya la consolidación de sectores industriales como la metalurgia, la maquinaria y la transformación alimentaria. También apunta a una evolución del tejido empresarial hacia estructuras más eficientes y competitivas.
La capacidad de la Ribera para generar empleo, incluso en un contexto de transformación económica, refuerza su papel como uno de los polos productivos fundamentales de Navarra.
El informe también identifica cinco retos estratégicos que marcarán el futuro del territorio. Todos ellos requieren anticipación, coordinación y una visión compartida para convertir las dificultades en nuevas oportunidades de desarrollo.
En el ámbito socio-demográfico y de cohesión social, la Ribera deberá gestionar el envejecimiento, la migración y la acogida. También tendrá que asegurar la integración efectiva de las personas inmigrantes y abordar posibles tensiones de convivencia desde la educación en todas las etapas de la vida.
El presidente de la Asociación Empresa Rivera (AER), Rafael Loscos, ha señalado que el estudio debe servir para “conectar a los agentes clave y crear una inteligencia territorial que impulse un plan de acción ambicioso”.
Loscos ha explicado que el objetivo es superar desafíos y aprovechar fortalezas en cuatro ejes estratégicos: infraestructuras, masa crítica, talento y amabilidad territorial. Todo ello, ha añadido, para impulsar el desarrollo de la Ribera junto al resto de Navarra.
El vicepresidente Javier Remírez ha defendido que la Ribera cuenta con “un gran músculo económico y capacidad acreditada”. También ha reconocido que el territorio afronta desafíos compartidos con otras zonas de España y Europa, como el envejecimiento, la baja natalidad o la atracción de talento.
Entre las actuaciones vinculadas a esos retos, se han citado el avance de la segunda fase del Canal de Navarra, la mejora de infraestructuras y conectividad, el impulso al TAV, las inversiones en telecomunicaciones, el estímulo de la vivienda en zonas rurales y el refuerzo educativo en Formación Profesional y universidad.
El informe también vincula el desarrollo del territorio con el apoyo a los municipios a través del actual modelo de financiación local, que ha permitido movilizar más de 330 millones de euros en toda Navarra para reforzar servicios públicos y mejorar su funcionamiento.