Un grupo internacional de investigadores ha analizado la relación entre ganado y malaria mediante un nuevo sistema que estudia la distribución geográfica de los animales y su proximidad a las personas. El trabajo ha contado con la participación de la Universidad de Navarra y ha sido publicado en la revista BMJ Global Health.
La investigación ha aplicado por primera vez un enfoque de epidemiología ambiental para determinar si los animales de cría pueden reducir los posibles contagios o, por el contrario, favorecer la transmisión de la malaria. Para ello, los científicos han elaborado mapas con el número de cabezas de ganado presentes en diferentes áreas.
En el estudio también han participado el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el Kenya Medical Research Institute y las universidades de Virginia Tech, Oxford, Berna y Harvard. Los investigadores han estudiado la relación entre ganado y malaria más allá de las viviendas y explotaciones particulares.
Los científicos llevan años tratando de controlar los mosquitos vectores responsables de transmitir la malaria. Sin embargo, el papel que desempeñan los animales de cría ha generado un intenso debate dentro de la comunidad científica.
Una de las hipótesis es la denominada zooprofilaxis, que plantea utilizar el ganado como una fuente alternativa de sangre para los mosquitos. De esta forma, los insectos podrían alejarse de las personas y disminuir el riesgo de transmisión de la enfermedad.
La teoría contraria recibe el nombre de zoopotenciación. Esta hipótesis sostiene que la presencia de animales podría aumentar la población de mosquitos vectores y favorecer así los contagios de malaria entre la población.
Los estudios desarrollados hasta ahora habían considerado principalmente el ganado como un recurso perteneciente a cada hogar. No se había analizado de forma amplia su posible efecto como un factor de exposición ambiental capaz de influir en diferentes viviendas situadas dentro de una misma zona.
El nuevo trabajo ha incorporado un enfoque espacial basado en el número de cabezas de bovino existentes en un área concreta. De este modo, los investigadores han caracterizado el ganado como una variable ambiental y han estudiado sus posibles efectos sobre las personas que viven en su entorno.
La primera autora del artículo, Almudena Sanz, investigadora de Virginia Tech e ISGlobal, ha explicado que esta metodología permite analizar un efecto espacial que supera los límites del hogar propietario de las reses. El estudio ha aplicado “por primera vez un enfoque de epidemiología ambiental, que ofrece una posible explicación de por qué los estudios eran hasta la fecha contradictorios”.
Por su parte, Carlos Chaccour, investigador principal del artículo y miembro del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, ha señalado que la nueva metodología podría utilizarse para evaluar estrategias de control de la malaria basadas en el ganado.
Según ha explicado, el sistema también podría contribuir a resolver el prolongado debate entre la zooprofilaxis y la zoopotenciación. El análisis de la distribución del ganado y la malaria permitiría valorar con mayor precisión si los animales desvían a los mosquitos de las personas o aumentan su presencia en una zona determinada.