La Genuine Cup ha contado en Houston con la participación como voluntarios de once estudiantes de la Universidad de Navarra y siete antiguos alumnos. La competición, considerada el mayor torneo de fútbol inclusivo del mundo, ha reunido a 54 equipos de 53 países formados por personas con discapacidad intelectual y física.
Durante una semana, los 18 voluntarios vinculados a la Universidad de Navarra han asumido diferentes tareas dentro de la organización. Algunos han acompañado a los equipos como embajadores, mientras otros han supervisado partidos, actas y resultados o han colaborado en diferentes áreas de la Genuine Cup.
Entre ellos ha estado María Luquin, estudiante de cuarto de Governance y natural de Pamplona, que ha ejercido como embajadora del equipo de Ecuador. Su labor ha consistido en acompañar a los jugadores durante los partidos, las excursiones y el resto de actividades programadas.
La joven de Pamplona ha explicado que aceptó la propuesta en cuanto conoció el proyecto. “Ver cómo disfrutan, cómo el deporte une de verdad las amistades que ellos forman. Es increíble que aunque no entiendan el idioma del otro, eso no es una barrera para poder animarle o felicitarle y alegrarte con él”, ha señalado María Luquin.
La estudiante se ha quedado especialmente con la alegría de los participantes y con las relaciones que se han creado durante el torneo. “Han sido las sonrisas más reales y más sencillas que he visto nunca”, ha asegurado tras su experiencia en Houston.
También ha formado parte del equipo organizador Josu Escauriaza, antiguo alumno de Economía y Derecho de la Universidad de Navarra. Para él, la Genuine Cup debe servir como una plataforma para dar visibilidad a las personas con discapacidad y favorecer cambios que vayan más allá del terreno de juego.
“El fútbol y el megatorneo que hemos montado para cincuenta y cuatro equipos de cincuenta y tres países es solamente una plataforma de visibilidad”, ha explicado Escauriaza. A su juicio, el objetivo debe ser más amplio: “No nos podemos quedar solo en mil personas, hay que cambiar las sociedades enteras, la cultura, a las empresas, a los gobiernos”.
El antiguo alumno ha incidido también en las posibilidades que ofrece el deporte inclusivo para mejorar la integración social. “Podíamos hacerlo mejor; dar a estas personas más oportunidades de integrarse, de tener amigos, de tener un equipo de fútbol con el que jugar todas las semanas”, ha subrayado.
La participación de los universitarios ha estado coordinada por Ignacio Ferrero, profesor de la Facultad de Económicas, que lleva varios años impulsando la presencia de estudiantes en esta iniciativa. Ferrero considera que la experiencia supone mucho más que un voluntariado puntual.
“Me ayuda a mí personalmente y ayuda a los estudiantes a abrir el corazón y aprender a amar mejor”, ha explicado el profesor. Además, ha defendido que merece la pena seguir potenciando la iniciativa para que nuevos estudiantes participen cada año en un torneo “en el que uno siempre recibe más de lo que da”.