Navarra sigue dando pasos en el negocio del almacenamiento energético. La Comunidad foral cuenta ya con 2.680 MW en proyectos de baterías en solicitud de acceso y conexión, dentro de un escenario en el que esta tecnología empieza a ganar un peso cada vez mayor en el sector renovable.
Ese ha sido el principal dato que ha sobrevolado la primera sesión plenaria monográfica sobre almacenamiento en baterías organizada por Enercluster en Pamplona. El encuentro ha reunido a 80 profesionales del sector renovable navarro, además de representantes de empresas, expertos privados, Red Eléctrica y Gobierno de Navarra.
El presidente de Enercluster, Aitor Erquicia, ha abierto la jornada situando el almacenamiento como uno de los grandes vectores estratégicos para el sector renovable en 2026. Su mensaje ha ido dirigido a una idea clara: el tejido industrial navarro necesita conocer mejor esta tecnología para aprovechar las oportunidades que ya empiezan a aparecer.
En esa misma línea, el presidente de AEPIBAL, Luis Marquina, ha descrito un escenario de fuerte crecimiento para los próximos años. Ha asegurado que España será el país europeo en el que más almacenamiento se instalará, apoyado en un mercado de arbitraje de precios que, según ha explicado, se mantendrá estable durante años y en modelos de gestión algorítmica capaces de elevar los ingresos.
Marquina también ha puesto el foco en una de las grandes dependencias del sector. Ha advertido de que el 97 % de la cadena de suministro de las baterías de litio-ferrofosfato, las más extendidas en el mercado, depende de China. A su juicio, ese riesgo está llevando a la Unión Europea a impulsar herramientas de fabricación local y medidas como el Pasaporte Digital de Batería, que será obligatorio a partir de 2027.
Desde Red Eléctrica, el delegado Norte, Antonio González Urquijo, ha recordado que España sigue funcionando casi como una “isla eléctrica”, con una capacidad de intercambio todavía limitada con Europa. En este contexto, ha defendido que el almacenamiento resulta clave para aprovechar mejor el recurso renovable, aportar flexibilidad al sistema y avanzar en autonomía energética.
Uno de los ejemplos más concretos de la jornada lo ha aportado la empresa navarra BeePlanet. Su CEO, Jon Asín, ha expuesto la experiencia acumulada por la firma en más de 185 proyectos y 75 MWh instalados en el segmento comercial e industrial. Durante su intervención, ha detallado que las baterías permiten obtener retorno económico a través del autoconsumo fotovoltaico, el arbitraje de precios, la gestión de picos de potencia y los servicios de ajuste al sistema.
Asín ha mostrado además un caso real en Navarra de un sistema de 1 MWh cuya optimización mediante inteligencia artificial puede generar más de 45.000 euros de ahorro anual. También ha destacado la figura del agregador independiente, reconocida por primera vez en la regulación española en 2024, como una vía para que instalaciones más pequeñas puedan acceder a los mercados mayoristas de ajuste de frecuencia.
La radiografía más precisa sobre la situación en la Comunidad foral la ha ofrecido Laura Larraya, directora del Servicio de Ordenación Industrial, Infraestructuras Energéticas y Minas del Gobierno de Navarra. Según ha explicado, en estos momentos hay depositados 130 millones de euros en garantías vinculadas a 111 instalaciones de almacenamiento, que suman esos 2.680 MW.
Dentro de ese volumen, 220 MW ya cuentan con permisos de acceso y conexión, mientras que 1.876 MW siguen tramitando ese permiso. La cifra confirma que el almacenamiento energético ha dejado de ser una posibilidad lejana para convertirse en un ámbito con actividad real y con proyectos en distintas fases administrativas.
Larraya también ha analizado el impacto del Real Decreto-Ley 7/2026, aprobado la semana pasada, que introduce cambios de calado en el modelo de acceso a la red. Entre ellos, desaparece el criterio de “primero en llegar, primero en ser atendido” y se da prioridad a los proyectos con mayor grado de madurez real.
La nueva norma reconoce además el carácter flexible del almacenamiento y elimina, para los proyectos de demanda, la obligación de presentar garantías económicas antes de obtener el permiso de acceso y conexión. A partir de ahora, estos proyectos deberán abonar una prestación mensual tras conseguir ese permiso.
Otro de los cambios destacados pasa por la creación de Zonas de Aceleración Renovable, en las que los proyectos de generación e hibridación con almacenamiento electroquímico quedarán exentos de evaluación de impacto ambiental. Se trata de una medida llamada a acelerar el desarrollo de nuevas iniciativas en un momento en el que el sector busca ganar velocidad.
La jornada ha terminado con un aperitivo de networking en el que los asistentes han seguido intercambiando ideas sobre los retos y oportunidades del almacenamiento en Navarra. Enercluster ya ha avanzado que continuará impulsando encuentros técnicos durante 2026 para reforzar el conocimiento compartido y el diálogo en torno a los grandes cambios de la transición energética.