El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha ratificado la pena de 3 años de prisión impuesta a un hombre por intentar matar a otro al que asestó once puñaladas y dos golpes con una pala en la cabeza en una localidad de Tierra Estella.
La resolución respalda la sentencia dictada en enero por la Audiencia Provincial de Navarra y mantiene que los hechos constituyen un delito de homicidio en grado de tentativa, frente a la tesis de la Fiscalía y la defensa, que pedían rebajar la calificación a un delito de lesiones con instrumento peligroso. La sentencia todavía puede recurrirse ante el Tribunal Supremo.
Además de la pena de cárcel, el condenado, natural de Marruecos, no podrá acercarse a la víctima a menos de 200 metros durante 4 años. También deberá abonarle una indemnización de 14.560 euros por las lesiones y secuelas causadas.
La Sala también ha confirmado la decisión de sustituir la pena de prisión por la expulsión de España durante 7 años. Los magistrados han avalado esta medida al considerar acreditado que el penado carece de arraigo, es decir, que no tiene vinculación familiar ni laboral.
Los hechos ocurrieron sobre las 7.30 horas del 4 de septiembre de 2022 en una vivienda de una localidad de Tierra Estella. Según la resolución judicial, la víctima invitó al ahora condenado a su casa, aunque ambos no se conocían de nada y no ha quedado aclarado por qué acudieron juntos al domicilio.
Momentos antes de las 10.50 horas, y sin que la sentencia concrete qué ocurrió en ese intervalo, el acusado se despertó desnudo en la cama del otro hombre, que también estaba desnudo. Fue entonces cuando se inició una discusión que acabó de forma violenta.
Según recoge el fallo, el procesado actuó “con intención de acabar con la vida” de la víctima por lo que había sucedido. En ese contexto, cogió un cuchillo y se lo clavó en once ocasiones.
El herido consiguió salir arrastrándose de la vivienda, pero la agresión no terminó ahí. Ya en el exterior, el acusado le golpeó dos veces en la cabeza con una pala de construcción que se encontraba en la casa.
Después, el agresor se quedó en el lugar y pidió a otras personas que avisaran a la Policía y a los servicios sanitarios para auxiliar al herido. Ese comportamiento fue uno de los puntos discutidos en los recursos presentados por la Fiscalía y la defensa.
Ambas partes sostuvieron que no existió intención de matar, al entender que el acusado cesó de forma voluntaria cuando podía haber continuado la agresión. Sin embargo, el TSJN ha rechazado esa interpretación y ha mantenido que sí existió una clara finalidad homicida.
Para los magistrados, esa intención se desprende del tipo de objetos utilizados, un cuchillo de considerables dimensiones y una pala de obra, ambos aptos para causar la muerte. También han dado relevancia a la reiteración del ataque, con once cuchilladas y un fuerte golpe en la cabeza cuando la víctima ya estaba en el suelo.
La Sala ha subrayado que, aunque las puñaladas no se dirigieran a órganos vitales, la sucesión de los ataques encaja con la búsqueda del resultado de muerte. Por eso, ha descartado que los hechos puedan rebajarse a un simple delito de lesiones.
Los jueces también han rechazado que hubiera un desistimiento libre y voluntario. Según explican, el acusado dejó de golpear cuando ya se encontraba en la calle y después de que una persona viera el último palazo y otras dos le requirieran para que soltara la pala.
Asimismo, el tribunal ha desestimado la alegación de legítima defensa planteada por la defensa. De esta forma, la sentencia de la Audiencia Provincial ha quedado confirmada en todos sus puntos esenciales para este caso ocurrido en Tierra Estella.