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SOCIEDAD

El pueblo más pequeño de Navarra tiene sólo 14 vecinos y una historia única que hay que conocer

Calles medievales, silencio y vistas únicas en un lugar donde apenas vive nadie

Vista de Castillonuevo, pueblo de Navarra. EFE/ Villar López
Vista de Castillonuevo, pueblo de Navarra. EFE/ Villar López

Castillonuevo es el municipio con menos población de Navarra, con apenas 14 habitantes, una cifra que lo sitúa como el ejemplo más claro de la despoblación en el Pirineo navarro. Situado en la Merindad de Sangüesa, en el límite con Aragón, este pequeño núcleo ha resistido el paso del tiempo en silencio.

Hoy, sus calles apenas tienen movimiento. Pero no siempre fue así.

La historia de este enclave está ligada a la defensa del antiguo Reino de Navarra. El origen del pueblo no estuvo en su ubicación actual, sino en la desaparecida villa de Elesa, situada a unos dos kilómetros. Sus habitantes decidieron trasladarse para asentarse junto a una fortificación estratégica.

Ese nuevo castillo, levantado entre los siglos XII y XIII para vigilar la frontera, dio nombre al lugar: Castillonuevo. Durante décadas, fue un punto clave en el control del territorio.

Pero la historia dio un giro brusco tras la conquista de Navarra. El castillo fue derribado por orden de Fernando el Católico en 1512, como ocurrió con otras fortalezas, para evitar posibles resistencias.

A pesar de ese golpe, el pueblo siguió adelante. Durante siglos formó parte del Almiradío de Navacués hasta que en 1845 logró su independencia como municipio.

El verdadero cambio llegó mucho después.

Castillonuevo ha pasado de ser un pueblo con vida a convertirse en uno de los más despoblados de España. En el año 1857 alcanzó su máximo histórico con 193 habitantes, una cifra que hoy parece lejana.

A partir de ahí, el descenso ha sido constante. En 1900 todavía vivían 134 personas. En 1970, quedaban 45. Y en la actualidad, el padrón se ha reducido a apenas 14 vecinos, según los últimos datos.

Este declive responde al éxodo rural que afectó a buena parte del Pirineo navarro durante el siglo XX. La falta de oportunidades y servicios empujó a muchas familias a abandonar el pueblo.

Aun así, el lugar conserva su esencia.

Quien visita hoy Castillonuevo se encuentra con un trazado medieval de calles empinadas y casas de piedra, muchas de ellas con escudos grabados. El silencio es casi absoluto.

Entre sus puntos más destacados se encuentra la Iglesia de San Martín, un edificio sencillo con elementos románicos y una torre que domina el paisaje. También destaca la ermita de la Virgen de la Peña, situada en un entorno natural privilegiado.

Del antiguo castillo apenas quedan restos, pero su ubicación sigue ofreciendo una de las mejores vistas de la zona, con panorámicas abiertas sobre la Canal de Berdún.

Las fiestas patronales se celebran en honor a San Martín, aunque el ambiente festivo se concentra en verano, especialmente en el primer fin de semana de agosto, cuando regresan antiguos vecinos y familiares.

El acceso al municipio se realiza desde la Autovía del Pirineo (A-21), tomando después carreteras locales hasta llegar a este enclave aislado. No hay comercios ni bares abiertos de forma permanente, lo que refuerza su carácter remoto.

Pese a todo, Castillonuevo sigue en pie. Con pocos vecinos, pero con una historia que explica siglos de cambios en Navarra.

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