En septiembre de 2014, el ex honorable ex president de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, dijo, en su comparecencia en el Parlament, sobre el acto de destapar viejas corrupciones: "Si se va segando una parte de la rama, al final cae toda la rama y los nidos que hay en ella, y después caen todas las demás ramas".
A pesar de todas las manifestaciones verbales, golpes de pecho, propósitos de enmienda, de instituciones y representantes políticos, la mejor noticia en torno a la jornada del ocho de marzo y la defensa de la igualdad de género la protagonizaron las mujeres que, durante un mes, han llevado a cabo una huelga de hambre en la Puerta del Sol de Madrid.
La absolución de la Infanta Cristina, con el apoyo sostenido y enérgico de instituciones como la Fiscalía, la abogacía del Estado, la propia Hacienda, y la negativa de las fiscales de Murcia a firmar el acta que exculpa al presidente de la Comunidad, ponen, otra vez, en entredicho la libertad de los fiscales, obligados por la dependencia jerárquica.
Con la que les está cayendo encima -primeras y fortísimas condenas de la Gürtel, declaración de nueve empresarios valencianos, afirmando, a cambio de una reducción de condena, que financiaron ilegalmente al Partido Popular de Francisco Camps (aquel señor de quien Mariano Rajoy afirmó su profunda amistad y una inquebrantable decisión de estar siempre con él, junto a él o detrás de él), citación para declarar , el próximo lunes, de la ex ministra Mato, esposa de Jesús Sepúlveda, de Gema Matamoros, esposa del ex alcalde de Majadahonda, Guillermo Ortega , y del propio partido, acusados de lucrarse con las dádivas emanantes también de la Gürtel- el PP prepara la apertura de su congreso con el interesantísimo y trascendental debate sobre si el pájaro que ilustra su logotipo es una gaviota o un charrán.
No tiene nada que ver la decisión de abstenerse ante la investidura de Rajoy, porque no hay posibilidad de un gobierno alternativo y no se puede ir a terceras elecciones, con el silencio vergonzante que mantienen PSOE y Ciudadanos ante las escandalosas revelaciones de los acusados en el juicio de la Gurtel.
En el fragor de las quinielas sobre el incierto Gobierno que han decidido las urnas, cuando se están iniciando los tanteos entre los partidos para ver quién apoya a quién, y a qué precio, cuando los nacionalistas se frotan las manos convencidos de que van a ser, otra vez, decisorios, toma cuerpo una teoría con bastante lógica.