La iniciativa tiene un horizonte de diez años, financiará gran parte de los trabajos y utilizará 18 variedades locales para recuperar los castañares y fomentar su aprovechamiento económico.
Después de casi tres décadas asando castañas frente a la puerta de la iglesia de San Ignacio, en pleno centro de la ciudad, su puesto se ha trasladado.
El otoño convierte los bosques de Navarra en un paraíso para los amantes de las castañas: rutas, diferencias entre especies y consejos para recolectarlas.
Mikel Álvarez ha comenzado a proponer algunos sorteos para intentar atraer al público, haciendo que la gente tenga un motivo para volver al centro a disfrutarlo.