El Chupinazo de San Fermín 2026 ha dejado en Pamplona algunas de esas imágenes inesperadas que solo pueden surgir en medio de la fiesta. Entre pañuelos rojos, ropa blanca y calles abarrotadas, varias cuadrillas han sorprendido al sentarse en el suelo para remar al mismo tiempo como si estuvieran subidas a un barco vikingo.
La escena se ha repetido en diferentes puntos de la ciudad durante las horas centrales del arranque de los Sanfermines. Grupos de jóvenes y cuadrillas enteras se han colocado en fila, unos detrás de otros, y han comenzado a mover los brazos de forma sincronizada, imitando el gesto de los remeros de una embarcación nórdica.
El origen de esta peculiar celebración está en Noruega. La selección de Erling Haaland ha eliminado a Brasil en el Mundial 2026 y se ha clasificado para los cuartos de final después de una victoria histórica. Tras el partido, los jugadores y aficionados noruegos han popularizado una celebración en la que todos se sientan y simulan remar en un barco vikingo.
Ese gesto ha cruzado fronteras en cuestión de horas y ha terminado por desembarcar en Pamplona justo en el día más señalado del calendario festivo. El ambiente del Chupinazo ha servido como escenario perfecto para que muchas cuadrillas hayan convertido la broma en una coreografía colectiva.
Las imágenes han llamado la atención porque mezclan dos celebraciones muy distintas: la euforia futbolística de Noruega y la explosión festiva de San Fermín. En las calles pamplonesas, el “barco vikingo” se ha integrado con naturalidad entre cánticos, almuerzos, charangas y grupos que buscaban cualquier excusa para sumarse a la fiesta.
Algunos lo han hecho en plena calle, otros en plazas y zonas de paso, siempre rodeados de curiosos que no han dudado en grabar la escena con sus teléfonos móviles. La coreografía, sencilla y muy visual, ha encajado rápido en el ambiente sanferminero, donde cada año se multiplican los gestos, canciones y bromas compartidas.
El resultado ha sido una de las imágenes más curiosas del Chupinazo de 2026: cuadrillas vestidas de blanco y rojo remando como vikingos en pleno corazón de Pamplona. Una escena que demuestra, una vez más, que los Sanfermines tienen una capacidad especial para absorber cualquier fenómeno viral y convertirlo en parte de la fiesta.
La celebración noruega ha encontrado así su particular versión sanferminera. Sin barco, sin mar y sin cascos vikingos, pero con el suelo de Pamplona como cubierta improvisada y con decenas de personas remando al mismo ritmo en el primer día grande de las fiestas.