Nerea, una joven argentina con un nombre navarro, ha llegado a Pamplona para volver a vivir unos Sanfermines que ya considera imprescindibles. Es su segunda visita a la ciudad y ha dejado claro que no piensa quedarse ahí: “Voy a repetir todas las veces, porque es la mejor fiesta del mundo”.
A miles de kilómetros de Navarra, en Argentina, Nerea ya tenía marcado en rojo el mes de julio. Ahora, en plena calle Marqués de Rozalejo, ha disfrutado de un almuerzo junto a amigos llegados con ella desde Argentina y Ecuador antes de que la fiesta alcanzara su punto álgido.
“Vengo de Argentina y estamos especialmente emocionados. Estamos almorzando una de las mejores comidas de acá y muy felices, junto a estas grandes personas que tengo alrededor”, ha contado mientras compartía mesa con su cuadrilla.
La joven no ha llegado a Pamplona por casualidad. Esta ha sido ya su segunda vez en los Sanfermines y ha asegurado que piensa volver siempre que pueda. “Esta es la segunda vez que vengo y voy a repetir todas las veces, porque es la mejor fiesta del mundo”, ha afirmado convencida.
Uno de los detalles que más le ha sorprendido no han sido solo los encierros, ni tampoco el ambiente de las calles llenas de gente. Nerea ha destacado algo que para muchos visitantes extranjeros se convierte en una de las imágenes más potentes de la fiesta: el blanco y rojo.
“Lo que más me sorprende es que todos respetan el dress code, de blanco y rojo, respetando la cultura”, ha explicado. Para ella, ese código compartido forma parte de la identidad de los Sanfermines y ayuda a entender por qué la fiesta se vive con tanta intensidad.
Su plan para estos días ha sido claro desde el principio: exprimir cada minuto en Pamplona. “Vamos a ir a ver los toros, a disfrutar de la gente”, ha comentado antes de avanzar una de las decisiones más atrevidas de su viaje.
La joven argentina también ha asegurado que quiere vivir desde dentro una de las experiencias más conocidas de San Fermín. “Voy a correr los encierros, aunque solo sea uno”, ha dicho entre el bullicio previo a la fiesta.
Nerea representa a esos miles de visitantes extranjeros que cada año han cruzado medio mundo para conocer los Sanfermines. En su caso, además, lo ha hecho con un nombre que suena profundamente navarro y con una promesa muy clara: regresar una y otra vez a una ciudad que ya siente un poco suya.