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SOCIEDAD

Toca cambiar la hora en el reloj: el pueblo de miles de habitantes que se niega a hacerlo

Esta costumbre comenzó en los años 70 cuando algunos países decidieron ahorrar energía aprovechando las horas de luz solar. 

Imagen del pueblo de Albacete que se niega a cambiar la hora en el reloj. torraba.es
Imagen del pueblo de Albacete que se niega a cambiar la hora en el reloj. torraba.es

Este domingo el reloj marcará una hora diferente ya que esta noche a las 2:00 de la madrugada todos los relojes europeos deberán adelantar una hora hasta las 03:00 horas

Este cambio supondrá que amanecerá una hora después y las tardes serán más largas gracias a las nuevas horas de luz. Un cambio que favorece mucho con la llegada del buen tiempo

Esta costumbre comenzó en los años 70, durante la primera crisis del petróleo, cuando algunos países decidieron ahorrar energía aprovechando las horas de luz solar en los meses de verano.

Desde entonces, los Estados de la Unión Europea cambian dos veces al año el horario para adaptar las actividades cotidianas a las horas de luz natural.

La acción es cada vez más controvertida, pues los expertos advierten de que el cambio tiene un impacto negativo en la salud y realmente no sirve para ahorrar energía.

El pueblo que se niega a hacerlo

En un pueblo, que no llega a los 8.000 habitantes, no se producirá este cambio de hora para mantenerse fiel a la tradición de tocar el tambor, sin pausa, durante 104 horas seguidas, como ocurre cada año en Semana Santa.

Del Sábado de Gloria al Domingo de Resurrección, toda España se adaptará al nuevo horario, pero los relojes de Tobarra, Albacete, se mantendrán impasibles al cambio para que se cumplan las 104 horas de toque de tambor, que empiezan el Miércoles Santo y acaban el Domingo de Resurrección a las doce de la noche.

Miles de tamborileros, con túnicas de todos los colores, seguirán redoblando por sus calles, como siempre, sin orden ni concierto, en una anarquía que lleva a tobarreños y visitantes a tocar sin más reglas que respetar el paso de la procesión y callar al cumplirse las 104 horas.

Igual que ocurrió en el año 2013 y en 2016, esta noche del 30 al 31 de marzo Tobarra no va a cambiar la hora: lo hará al día siguiente, en la madrugada del domingo al lunes.

En declaraciones a EFE, la alcaldesa de Tobarra, Manuela Garrido, ha explicado que esta decisión la ha tomado el Ayuntamiento por unanimidad ya que "las 104 horas de toque de tambor es una tradición muy arraigada", la seña de identidad de la tamborada.

Estos días, Tobarra triplica su población y acoge en sus calles a miles de tambores porque aunque la lluvia puede amenazar a las procesiones, a los redobles no los frena nada.

Tobarra y la vecina Hellín, localidades albaceteñas que distan entre sí once kilómetros, son los máximos exponentes del tambor en Castilla-La Mancha, pero ambas, lejos de rivalizar, se unen a la hora de despedir las tamboradas.

Las túnicas de colores de Tobarra y las negras de Hellín se hermanan cada año en la despedida, a las doce de la noche del Domingo de Resurrección, en la avenida del monumento al tambor de Tobarra, donde miles de tambores de ambos pueblos levantan los palillos a la vez para recuperar el silencio hasta la próxima Semana Santa.

Este año, ese silencio después de 104 horas tendrá lugar a las doce de la noche en España, la una de la madrugada en Tobarra, que no moverá los relojes hasta cerrar definitivamente el toque del tambor.

Desde el año 2018 las tamboradas de varias localidades de España, entre ellas Tobarra y Hellín (junto a su pedanía Agramón), son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


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